Noche de Reyes

Por ANTONIO BERMEJO PORTO.— “Recuerdo que antes de acostarnos colocábamos con mi tía Maruja lechuga para los camellos en tres platitos, una pasta para los pajes y un vasito de anís para Sus Majestades. Curiosamente mis dudas nunca recayeron sobre la imposibilidad de visitar en una noche todas las casas del planeta, llevar tanto presente a cuestas o beber tanto anisado. Lo que verdaderamente me intrigaba era cómo podían los camellos alcanzar la lechuga desde la calle”.