Un calendario agrícola muy particular

El artista Caetano muestra la ilustración correspondiente al mes de enero. Fotografía: Coco
El artista Caetano de Lima muestra la ilustración correspondiente al mes de enero. Fotografía: Coco

Por CAMINO SAYAGO

El artista brasileño Caetano de Lima ha decidido reinterpretar el calendario agrícola románico, del siglo XII, para saludar al nuevo año que ya se asoma. Los colores básicos, las figuras planas y un sugerente imaginario, que cobra sentido desde el subconsciente, construyen este periplo por los doce meses, el mensario, repleto de alusiones a la mitología romana y a la fuerza vital de la naturaleza.

Lleva afincado en León algo menos de una década. Tiempo más que suficiente para conocer palmo a palmo una ciudad tan pequeña y tan diferente a la gran metrópoli en la que nació, Sao Paulo. La Basílica de San Isidoro que alberga el calendario agrícola  fue una de sus primeras paradas. “Había visto por internet este monumento románico y tenía mucha curiosidad por este calendario. No sólo me llamaban la atención las ilustraciones, también la historia que mora en cada una de ellas”.

Después de esta visita, las imágenes que ahora dan forma al calendario, vinculadas a la historia de esta tierra, se quedaron pegadas a su memoria. “Volvía a ellas una y otra vez, con la idea de plasmarlas, aunque no sabía cómo”. Al final optó por la ilustración digital, “después de la primera ilustración ya lo tuve claro. Me sentí seguro para dar continuidad al proyecto”.

Mes por mes

El calendario es una visión muy personal de Caetano. Enero arranca con una ilustración dominada por el amarillo que representa a Jano bifronte, dios guerrero de dos caras. “Es el señor de las puertas, de los comienzos y de los finales. Posee la llave que cierra un año y abre otro”. Todo termina y todo comienza en un espiral que refleja el tiempo.

Febrero, Februus, más conocido por Plutón, dios de las ceremonias de purificación, Caetano lo representa con una figura que se calienta al fuego. “Las manos del personaje se prolongan con la llama; quería representar el calor del hogar en un mes indicado para labores de interior, porque el clima todavía no es propicio para trabajar el campo”.

Marzo está simbolizado por el dios Marte: un mes que cobra forma en una figura en plena poda de las viñas.

Abril, dedicado a Venus, diosa de la fertilidad, simboliza el ciclo de la naturaleza. En la ilustración la llegada de la primavera está representada por un joven que adopta la forma de un brote verde, rodeado de flores.

Un caballero con caballo, con un halcón camuflado en las riendas, da forma a Mayo, un mes que no está dedicado especialmente a las labores del campo, pero sí a la cetrería.

Con Junio y Julio llega la siega. Ambos meses aparecen representados con la escena de esta actividad agrícola, la recogida de la cosecha de los cereales.

El trigo copa el protagonismo de agosto, mes de trilla. Septiembre mes de la vendimia, es sinónimo de pisado de uva; la cuba que recoge el primer mosto es la boca del vendimiador.

En octubre se ultima la ceba del gorrino. Las bellotas se cuelan por su boca y la imagen  presagia lo que va a suceder poco después, es sabido que en noviembre a todo cerdo le llega su San Martín.

El último mes del año cierra el calendario con una reunión que alude a los banquetes familiares navideños.

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