El eterno femenino*

Cancamusa 19. Junio 2016. © Fotografías: José Ramón Vega.

Cancamusa 19. Junio 2016. © Fotografías: José Ramón Vega.

El fotógrafo José Ramón Vega y el poeta Víctor M. Díez continúan con su original sección creativa para TAM TAM PRESS. Se titula “CANCAMUSA” y tiene periodicidad mensual. Cancamusa es un término utilizado, con frecuencia, en el mundo de la magia y que viene a significar: dicho o hecho con que se pretende desorientar a alguien para que no advierta el engaño de que va a ser objeto. El mecanismo de la sección consiste en la propuesta, por parte de Vega, de tres de sus fotos, en principio, inconexas entre sí, sobre las que Víctor M. Díez debe escribir, improvisar, armonizar un texto que cree un trampantojo poético. Nada por aquí, nada por allá. Sin trampa ni cartón. ¿Dónde está la bolita?

Aquí va la décimo novena entrega:

El eterno femenino*

Fotografías: JOSÉ RAMÓN VEGA
Texto: VÍCTOR M. DÍEZ

CANCAMUSA (Junio 2016)

A François Truffaut**

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

¿Quién eres tú, de espaldas, frente a lo que no habla? Pero todo dice. Lo que quieres mostrarnos, eso dice. Tu cuerpo es el broche que cierra y que abre esa inmensidad recogida del mundo. Es tu regazo una cesta y lo que susurras se hace paisaje. El ojo que roza tu hombro como un cine mudo, erotiza la brisa. Somos un pronombre tuyo en la tierra por hacer, en el cielo centrífugo, en un mar siempre recomenzando.

¿Quién eres tú que miras y ofreces esa mirada como si nada? A esta distancia, el caserío parecen piedrecitas y las rocas un poblado ¿Acaso eres Raquel que llora a sus hijos? Montañas que simulan un cuerpo tendido ¿O eres Electra, ausente de Micenas cuando asesinaron a su padre junto a Casandra? El cielo es tan hermético como una antigua estirpe ¿Eres Frida la que se pintó a sí misma sin descanso? Parece mineral el mar ¿Sibila, la profetisa, eres? ¿O eres el silencio de Eva?

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Tú, ¿qué miras? ¿Qué pasa, tío? No hagas como que no me miras. Me miras y lo noto. Aquí estoy y tú no llegas. Me gusta como miras, pero deja de mirarme. ¿No tienes otro sitio al que mirar? Esa es mi bicicleta, ¿qué pasa? No, no es mi bicicleta pero podría serlo ¿vale? Eres mono, pero no me gusta que me miren así. ¿Cómo que cómo? Mira tío, te llevo observando un rato y… Mucho antes de que tú me mirases a mí ya te tenía calado. Sí, ya sé que no te dabas cuenta. Tienes pinta de ser de esos que no se enteran. No, no estoy esperando a nadie ¿Qué te hace pensar eso? Quítate del medio, me tapas el sol. ¿Cruzas o no?

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Abstracción de ‘una desconocida en un escorzo excitante’. Los volúmenes cerrándose como un ave que se contrae. El blanco y negro hace preguntas en el escondite perfecto. Alguien que se oculta a la vista de todos y habla en su cabina sagrada. El corte caro guiña su media cortina lisa. Intimidad y extimidad, palpitando de la boca al oído.

¿Dónde estás? ¿Vas a venir? Estoy a punto de alzar el vuelo en medio del tráfico. No me vas a dejar tirada ¿verdad? Estoy aquí, desenfocada en medio de la calle.

La vida tiene un grano sospechoso. Escala de grises. Lo que el espigador de imágenes recoge a toda prisa, adquiere una belleza inquietante que no le es propia. La eternidad es una instantánea.

— — —

(Mi colega, el gran fotógrafo Jr. Vega, que hace más de año y medio me presta tan generosamente sus fotos (sus juguetes) para mis malabares de palabras, me pidió titular esta Cancamusa de Junio de 2016, El eterno femenino. ¿Cómo se lo iba yo a negar?)

** (Después, cuando ya había desplegado los mapas, montado los barquitos y distribuido los piratas, es decir, cuando ya tenía escrita la habitual pieza triple (triple seco, you know?); bien es cierto que con una premura inusitada (suelo resolverla en la raya misma entre los meses, en el último día o en el primero del mes) me sugirió mi cuate que no olvidase a Truffaut. Y no querría defraudarle: me acordé, entonces, de su maravilloso film Jules et Jim –antes que de El amante del amor u otras películas suyas– y me acordé también de lo que dijo su maestro, Renoir, después de verla, emocionado: ‘Es muy importante saber dónde estamos nosotros con las mujeres. Y al revés, dónde se encuentran las mujeres con respecto a nosotros. Usted ha disipado la niebla que rodea la esencia de esta cuestión’).

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