ARQUITECTURA / Una esquina ferroviaria

Ilustración: Carlos Muñiz Sánchez.

El arquitecto leonés Carlos Muñiz Sánchez nos envía una Oda a la esquina de una casa singular ubicada en el viejo barrio ferroviario de León capital, junto al ya desaparecido «paso a nivel» del Crucero. «La casa es familia de otras cercanas de la calle Astorga por la personalidad humilde de sus formas y materiales y que, hoy, dan su mejor cara a la cicatriz casi curada del nuevo pasillo sobre el ferrocarril. Curiosamente estas casas están protegidas por la directriz urbanística, pero tristemente se han olvidado de ésta que ha quedado abandonada a su suerte», señala el autor, que ilustra el texto, como es su costumbre, con un apunte acuarelado.

UNA ESQUINA FERROVIARIA

Ya no pasa el tren bajo tu ventana.

La cara noble mira a la carretera de Zamora, es una casa de las que llaman de carretera.

Las casas de carretera repiten gestos pobres en todas las periferias de las ciudades de esta tierra.

Nació con cuatro esquinas pero el ferrocarril dibujó una quinta, una de más.

Hoy esa esquina se impone al resto cuando el ruido del tren solo se adivina en la lejanía.

La verdad es que la esquina lo es todo y todo es gracias a las fronteras del puñetero ferrocarril.

Los muros de ladrillo tosco se han oxidado por el humo del tiempo hasta confundirse con el resto del caserío.

Alguien cortó el verde de los ailantos de la vía cuando menos falta hacía.

Ha quedado desnuda de sombra, desequilibrada por el derribo de su apoyo y abandonada por los ferroviarios aprovechando las facilidades de la carretera.

El viento que corre por el pasillo de las vías cruza de cara a cara, penetra por los arcos rebajados de las galerías, desaparece por los balcones simétricos de la carretera y evita doblar la esquina.

Y la esquina impuesta se eleva hacia el norte, a modo de hastial partido, buscando la perfección geométrica de ángulos en el encuentro con los faldones ocultos del tejado.

Han vuelto a levantar tus antiguos límites, parece un código de barras ilimitado y translúcido, has quedado a la vista de todos y tu esquina, con ventanas de patio a la vía, asume el protagonismo discreto por el tiempo de las horas contadas.

Los que saben han olvidado el poder simbólico de tu esquina, estás tan condenada como abandonada porque ya no pasa el tren bajo tu ventana.

Carlos Muñiz Sánchez, arquitecto
León, febrero de 2026

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