Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) el trabajo mítico que aquí glosamos consistió en atrapar el jabalí de Erimanto, al que nuestro campeón [Hércules] hubo de perseguir, acorralar y amarrar con no poco esfuerzo. Tal el veraneante persigue, acorrala y a veces incluso amarra las diversas bestias, bestezuelas e inocentes animalillos que en esos lugares rurales sirven para el esparcimiento popular….»