Infamia mundial

Por LUIS GRAU LOBO.— «Por más que le doy vueltas no entiendo lo del Mundial de Catar. No comprendo qué interés pueda tener para ese país la organización de un evento deportivo con tan alto coste a cambio de la contrapartida que están recibiendo. (…)»

Las guerras de los abuelos

Por LUIS GRAU LOBO.— «¿Qué le sucede a la derecha española con la Guerra Civil y Franco? ¿Qué clase de complejo les impide reconocerse plenamente al lado de los demócratas, en el lado de la historia donde todos vivimos y convivimos ahora?…»

Historia de tu país

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Tu país posee muchas y buenas leyes que no acaban de cumplirse y algunas no tan buenas que se cumplen a machamartillo. En tu país no se cumple la ley para elegir jueces ¿se puede creer?…»

Puré de patata

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Lejos de extrañarse o escapar, los asistentes se comportan con serena ajenidad, al estilo de «esto no va conmigo» o «por mí como si hacen el pino»….»

Chiquilicuatres

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) El más veterano y grotesco de estos majaderos quizás sea Silvio Berlusconi. Ya bailaba el bunga-bunga cuando el chiki-chiki no existía. Berlusconi acaba de ser reelegido para un Senado que lo expulsó por fraude fiscal, porque, digámoslo claro, si estos tipos ganan festivales es con trampa y con dinero. Es, también, amigo de Putin…»

Irreparabile tempus

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Al menos entonces todos sabíamos que los cavernícolas fracasarían a causa de su propia indecencia, que la gente reconocía al instante dónde no quería volver, con quién no había que estar…»

La humanidad del patrimonio

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Se propone la hospitalidad del Camino justo cuando su práctica generosa y única apenas aguanta los embates de formas de alojamiento bien diferentes y prosaicas, cuando va a convertirse en arqueología…»

El agujero

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) En lo local, la Unión del Pueblo Leonés reclama que se respete el nombre oficial de un lugar de la ciudad: la «explanada de la Junta», afirman, se llama oficialmente ‘Explanada de los pendones leoneses’. (…) Llámenla explanada del agujero, que tanto monta. (…) Vivimos en ‘the hole’: un horizonte de sucesos.»

La saca de Sánchez

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) como si la recaudación de impuestos beneficiara a un gobierno o a un partido, como si no fuera competencia de las instituciones tributarias y desembocara en las arcas públicas con que se financian los servicios que tanto reclamamos mejoren o nos amparen cuando las cosas vienen mal dadas (…)»

Máscara mortuoria

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) las costuras empiezan a tensarse con la llegada de su lenguaraz y explícito sucesor y hasta algunos países súbditos pretenden convertirse en repúblicas una vez desaparecida la reina. Reclamaciones, problemas, contrariedades… qué fastidio. (…)»

La conjura y los necios

Por LUIS GRAU LOBO.— «Algo une a terraplanistas, creacionistas o buscadores del Grial: son ignorantes o aprovechados. O ambas cosas. Buscan réditos personales y, a veces, acaban por ser cómplices de crímenes. (…)»

León y el imperio romano

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Como muchos otros especímenes, los leoneses sufrimos una especie de ‘síndrome de Santo Domingo’. Miramos la ciudad desde el ombligo y por ese motivo no se hace raro que los munícipes se ensañen a ver quién hace más boquetes en Ordoño II o en la calle Ancha….»

Cómo hemos cambiado

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Estamos dando por cancelada la pandemia. Hasta tal punto nos hemos acostumbrado que hay quien ve venir otra en una viruela de mono con un centenar de afectados, cuando al principio de la pasada llamábamos griposos a unos cientos de miles…»

Sánchez I el Felón

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) Imagino a un hipotético ciudadano de regreso de, pongamos, el Polo Sur, que después de años sin noticias ojea un periódico de derechas (casi todos) o sintoniza una emisora de radio o televisión (id.) y empieza a preguntarse: ¿cómo puede un país democrático y moderno soportar tamañas ignominias? (…)»

Razones de un polizón

Por LUIS GRAU LOBO.— La Fundación Sierra Pambley acoge este lunes 16 de mayo, a las 20 horas, la presentación de «Las razones del polizón» (Eolas & menoslobos), un libro en el que Luis Grau Lobo, escritor, arqueólogo y director del Museo de León, reúne sus mejores artículos de opinión, publicados en el diario La Nueva Crónica desde 2013. El autor estará acompañado por David Rubio, periodista y director del periódico leonés.

«Las razones del polizón» o la arqueología de lo real de Luis Grau Lobo

En «Las razones del polizón» (Eolas & menoslobos), Luis Grau Lobo, escritor, arqueólogo y director del Museo de León, reúne sus mejores artículos de opinión, publicados en el diario La Nueva Crónica desde 2013 [y también en TAM TAM PRESS]. La Fundación Sierra Pambley acogerá el lunes 16 de mayo, a las 20 horas, la presentación del libro. El autor estará acompañado por David Rubio, periodista y director del periódico leonés.

La voladura de los recuerdos

Por LUIS GRAU LOBO.— «(…) En el frenesí de nuestras sociedades entregadas a la obsolescencia vemos desvanecerse el teatro de nuestra vida como ninguna generación lo hizo…»

La rebelión de los pijos (y 2)

Por LUIS GRAU LOBO.— «Junto a los negocios, el pijo ha descubierto las satisfacciones de la política. Concretamente las de los negocios gracias a la política. Todos tenemos familia pero ellos tienen familiares. Familiares con empresas que, como aquel dinosaurio, ya estaban ahí. Casualmente.»

La rebelión de los pijos (1)

Por LUIS GRAU LOBO.— (…) Cuando éramos críos pensábamos que el pijo llevaba siempre un ‘polo’ del cocodrilo y lo que llevaba era un cocodrilo dentro, asomando los ojos dispuesto a la mordida. (…)».

Estereotipo pocoyó

Por LUIS GRAU LOBO.— (…) Ritos, costumbres, ancestralidades de varia condición y un clamor grupal que lo envuelve todo se dan por supuestos al ciudadano que nace, crece y se reproduce «como es debido» en un lugar que no escogió. Determinado por tales determinaciones, acaba por alumbrar un yo menor, un pocoyó».

Trampantojo

Por LUIS GRAU LOBO.— (…) Empezamos a no creernos nada porque todo puede ser creído y hasta creíble. Nos está permitido escoger en un nutrido mercado de verdades en venta. He ahí el principio de la duda convertido en fundamento de un desastre con proporciones históricas. He ahí el principio de todo comportamiento totalitario y despótico: manosear la verdad moldeándola al albur de los intereses de quien la difunde. Y eso sucede aquí cada día. (…)»