
ENTREVISTA / Miguel Ángel Martín Carbajo:
“La arquitectura de Aliste ha sufrido tal deterioro que, en muchos casos, es prácticamente irrecuperable”
Por ISAAC MACHO
Cuando en los años 50 y 60, los alistanos tuvieron que coger la maleta para buscarse las habichuelas en la emigración, sus viviendas, pajares y palomares todavía estaban ordenados según las leyes de sus antepasados. Nadie ponía en cuestión materiales como la piedra seca, la pizarra o la teja árabe y el adobe. Pero llegó el desarrollismo, en plena dictadura, y despertó el espíritu que incorporaba a los pueblos la cultura arquitectónica de las ciudades. Con la democracia, aquí, los alcaldes y la Junta dejaron hacer: el patrimonio arquitectónico que se cuide solo, se ve que pensaron. Actualmente solo cuatro ayuntamientos de la comarca cuentan con planes urbanísticos y el presidente de la Plataforma en Defensa de la Arquitectura Tradicional de Aliste (Zamora), Miguel Ángel Martín Carbajo, invita a los responsables públicos, ante el abandono general, a despertar de su letargo.
¿Qué elementos definen a la arquitectura tradicional de Aliste?
El material por antonomasia de Aliste ha sido siempre la piedra. En la parte oriental, en las cercanías del Duero, es el granito y en la parte occidental, la pizarra. La piedra, el granito, la pizarra y la técnica de la piedra seca son las características principales de la arquitectura tradicional de la comarca.
Y ¿cuál es su estado de salud?
Yo creo que tiene una salud regular tirando a mala. La arquitectura vernácula de Aliste ha sufrido tal deterioro que, en muchos casos, es prácticamente irrecuperable.
Ante esta definición tan contundente, ¿qué hace la Diputación?
No tiene ningún tipo de implicación.
Y ¿la Junta se siente aludida?
La Junta, en los últimos 10 o 15 años, está haciendo mucho planeamiento urbanístico municipal. Aprueba normas, planes generales de ordenación urbanística, modificaciones de suelo urbano, cambios puntuales de la normativa urbanística pero, siendo prácticos, se podía hacer mucho más. Hay que ser realistas: para un municipio pequeño las normativas urbanísticas son caras. Sacar esa cantidad de un presupuesto municipal es muy difícil por lo que sería mucho más importante que administraciones como la Junta, la Diputación o, incluso, el Gobierno Central sacaran partidas concretas destinadas al planeamiento urbanístico en todos los pueblos, pero no solo para salvaguardar la arquitectura tradicional sino también para salvar bosques, etc.

¿Qué papel juegan los ayuntamientos?
Los ayuntamientos pasan de todo y como además se da la circunstancia de que la mayoría no tienen un planeamiento urbanístico municipal, que podría salvaguardar la arquitectura, pues su cometido se queda muy reducido. Da la impresión de que a los ayuntamientos les da igual que se derribe un pajar tradicional o que se hunda un palomar… Para ellos, lo más importante es que se construya aunque sea de cualquier forma. Si puede ser en piedra, bien, pero si es en ladrillo, pues, también aunque sea un material que no haya existido históricamente en toda la comarca.
¿Cuántos municipios cuentan con planeamiento urbanístico?
Actualmente, solo hay cuatro municipios que tienen un planeamiento urbanístico: Alcañices, Fonfría, Pino del Oro y Trabazos.
Y ¿cómo valora que la Diputación de Zamora acaba de aprobar una convocatoria de subvenciones para la elaboración de planeamiento urbanístico municipal por importe de 95.000 euros?
Como idea está muy bien que la Diputación conceda 95.000 euros para elaborar las normas urbanísticas municipales. Es una buena iniciativa pero, claramente, es una cantidad muy escasa. Con ese importe a repartir entre más de 60 municipios que no cuentan con normativa urbanística municipal pues no tocan a nada porque el presupuesto de unas normas para una cabecera y tres pedanías pueden alcanzar del orden de 70.000 u 80.000 euros con lo que el presupuesto es muy insuficiente.
Pero el presidente dice que esa cantidad responde a la demanda real existente en la provincia.
No pongo en duda lo que dice el presidente, a lo mejor lo que ocurre es que falta interés por parte de los ayuntamientos por tener un planeamiento urbanístico.
¿Qué fórmula plantea la Plataforma?
Yo reiteraría a todos los alcaldes de la comarca de Aliste que dispongan de una normativa urbanística, por el bien de ellos mismos, porque muchas veces por no contar con un plan urbanístico se cometen barrabasadas que al final el responsable último es la propia autoridad municipal.
Y ¿qué hacer con los ayuntamientos que no tienen normas urbanísticas?
La Junta está poniendo ahí un parche mal puesto que es hacer unas normas urbanísticas territoriales. Eso quiere decir que todos los municipios que no cuentan con un planeamiento urbanístico municipal propio disponen de uno territorial que es global, muy genérico y, claro, se trata igual a un pueblo de Tierra de Campos o de la alta Sanabria que a un pueblo de Aliste o Sayago que estructural y arquitectónicamente no tienen nada que ver. De ahí el interés de la Plataforma en Defensa de la Arquitectura Tradicional de Aliste en hacer un inventario de todos los bienes etnográficos que hay en la comarca del poniente zamorano para intentar salvaguardar este patrimonio.

Ese inventario ya se ha realizado en la parte oriental de la comarca. ¿Qué le ha llamado más la atención de esa catalogación?
Es curioso porque en pueblos como Domez y en algunas otras localidades que están en las inmediaciones del río Aliste se han registrado numerosas norias, algunas de gran belleza, que en algunos casos conservan su mecanismo de funcionamiento y los correspondientes azudes. También se han encontrado muchísimos potros de herrar, entre ellos uno precioso en Samir, algo poco común prácticamente en otras comarcas españolas. Hay que tener en cuenta que en Aliste las vacas siempre se utilizaron para el trabajo agrícola y eso provocó que estos animales tenían que estar herrados, de ahí su importancia. En esta tarea de documentación, se han registrado igualmente palomares, una construcción muy típica de la comarca y de la vecina portuguesa de Tras-os-Montes, en forma de herradura. En localidades como Castro de Alcañices, Brandilanes o Ceadea hemos catalogado muchos cuarteles de frontera y otros elementos arquitectónicos levantados con la técnica de la piedra seca, sobrios refugios para los guardas que custodiaban la Raya entre España y Portugal.
¿Cuándo acometerán el inventario de la parte occidental?
A pesar de las dificultades, ya hemos realizado el inventario del municipio de Figueruela con la ayuda de dos becarios que nos proporcionó la Universidad de Salamanca el pasado verano bajo la dirección de varios miembros de la Plataforma. Ahora, los municipios de la parte occidental en los que no se ha realizado el inventario son Mahíde, Rábano de Aliste, San Vitero, Trabazos y Viñas de Aliste, un trabajo que acometeremos cuando dispongamos de dinero.

Ante esa falta de financiación, ¿a qué puertas pensáis llamar?
Hemos tocado muchas puertas y continuaremos llamando a otras más, desde a la Dirección General de Patrimonio, a la Diputación o a algunos ayuntamientos aunque, la verdad, de todos hemos recibido buenas palabras pero acciones muy pocas. Para hacer el inventario etnográfico de la parte occidental de Aliste necesitaríamos 18.000 euros aproximadamente y como es una cantidad bastante significativa, seguimos pensando en la ayuda de alguna institución o poniendo en marcha un crowdfunding. En última instancia, nuestro propósito es llevarlo a cabo aunque sea a través de recursos propios, por ahora, algo imposible pero como tenemos asumido ese compromiso puede que algún día nos echemos la manta a la cabeza y terminemos haciéndolo motu proprio.
¿Existe algún edificio u obra arquitectónica en la comarca, en mal estado, para la que la Plataforma pudiera pedir un plan de choque por sus especiales características de máxima urgencia?
Hay numerosos elementos que podrían ser restaurados, por ejemplo, los pontones tradicionales construidos con fincones y con grandes lastras de granito o de pizarra que han sufrido en muchos casos las avenidas de los arroyos y los ríos alistanos. Lo que sucede es que o bien la Confederación Hidrográfica del Duero o bien los responsables del parque natural o los mismos ayuntamientos, al tratarse de bienes que se utilizan para vadear un arroyo, un regato o un río, pues los han ido arreglando. En el caso de los molinos, en muchas localidades donde llegaron a contarse hasta diez, doce, quince o más ejemplares por pueblo, en este momento solo queda uno en pie en el mejor de los casos y los demás se han convertido en un montón de piedras.

Al hablar de edificios singulares, ¿qué representa y cuál es la situación del puente de Domez?
El puente de Domez es un monumento de la arquitectura tradicional, levantado por el propio pueblo siglos atrás. Se trata de una obra de muy bella factura, lo que sucede es que con el paso del tiempo, la plataforma del puente se ha ido cayendo. Ahora solo están conservadas las pilas porque los distintos desbordamientos del río Aliste han ido arrastrando los materiales invierno tras invierno. En estos momentos existe un proyecto arquitectónico para restaurarlo, a instancias del ayuntamiento, e, incluso, me consta que está ya visado. La cuestión es que es una obra muy cara para que pueda acometerla un ayuntamiento pequeño con recursos propios porque estaríamos hablando de un presupuesto de 300.000 o 400.000 euros que son palabras mayores si no lo financian administraciones como la Junta o la Diputación. De todos modos, confiamos en que algún día pueda repararse ya que es todo un símbolo de nuestra arquitectura.
¿Está muy extendido en Aliste el hábito de sustituir la piedra por ladrillo visto, los enfoscados o la pintura blanca?
Lamentablemente, está muy generalizada. Por desgracia, en Aliste igual que en otras muchas comarcas de España tenemos un problema muy gordo que es la chapa sándwich. La chapa sándwich ha sustituido a la teja árabe que se fabricaba en los alfares de Ceadea o Arcillera y que se utilizaron toda la vida en la comarca. Lo que sucede es que si se cae el tejado de un pajar, el precio para sustituirlo es mucho más caro si se emplea teja que si aplica la chapa sándwich. Y ¿qué es lo que está ocurriendo? Pues que hay pueblos que se parecen más a favelas brasileñas que a las construcciones de piedra y tejado de pizarra o teja árabe que siempre tuvimos. Un horror.

¿Existe algún tipo de colaboración entre vuestra plataforma y otras entidades de La Raya?
Colaboramos con distintos grupos portugueses como la Asociación para la Conservación de la Naturaleza y el Patrimonio Rural (Palombar) y la Asociación para el Estudio y Protección del Ganado Asnal (AEPGA). La verdad es que tenemos mucha envidia de lo que ocurre en Portugal porque aunque es un país muy pequeño, cuida su arquitectura tradicional y sus organizaciones no gubernamentales disponen de fondos para restaurar su patrimonio. No tiene nada que ver con lo que sucede en España, deberíamos mirarnos en su espejo.
Sensibilidades diferentes pese a vivir al lado…
Pues no sé si los políticos portugueses son más sensibles que los españoles aunque a juzgar por la experiencia en este terreno creo que sí. Solo un ejemplo: hace unos años el gobierno portugués detuvo la construcción de una presa, no muy lejos de aquí, por la aparición de unos grabados rupestres del Paleolítico Superior como son los de Vila Nova de Foz Côa. Esas figuras de animales, humanas y abstractas, han creado puestos de trabajo y ahora existe un turismo impresionante. No sé si esa determinación la hubiéramos tenido en España…

Los sucesivos incendios de la sierra de La Culebra ¿de qué manera han afectado al patrimonio de la comarca?
Aunque sea duro decirlo, el fuego ha favorecido el que se conozcan muchos yacimientos arqueológicos que eran prácticamente desconocidos o no se había descubierto su estructura física por la gran vegetación que los tapaba. Muchos de los asentamientos castreños de los municipios de Riofrío o Rabanales, por ejemplo, que estaban ocultos por las urces y las jaras se han limpiado y tras la devastación de los incendios podemos ver los muros, los fosos, las piedras hincadas y parte de su estructura arquitectónica que de otra forma no hubiesen podido verse. Aprovechando estas circunstancias negativas, la Junta y la Dirección General de Patrimonio han promovido varias prospecciones con drones y técnicas aéreas para documentar los restos que han aparecido. Es cierto que en otros muchos casos, por ejemplo en Riofrío, las pocas corralas que estaban en pie, algunas de ellas restauradas, con los incendios se han venido abajo o han quedado reducidas a añicos.
¿La Junta ha tomado medidas para evitar futuros desastres arquitectónicos?
La Dirección General de Patrimonio tiene un plan de incendios para salvaguardar el patrimonio, pero, claro, también la Junta cuenta con un programa contra el fuego y sin embargo, los incendios y sus consecuencias son recurrentes año tras año. O sea que…es difícil.

Desde la Plataforma ¿notáis que los habitantes de los pueblos se preocupan por hacer intervenciones de mantenimiento?
La gente está preocupada, le ha visto las orejas al lobo. Se da cuenta de que los entornos urbanos de los pueblos alistanos están descuidados, abarrotados de vegetación. También puede observarse que los ayuntamientos tienen planes de prevención de incendios, caso de Rabanales o Fonfría, para mantener limpios estos espacios periurbanos. Otra cosa es que se lleven a efecto porque se necesitan máquinas, gente que pode y que limpie las cortinas, aunque luego corran los propietarios con el gasto. Es complicado gestionar esas tareas y que luego se le exija al dueño que pague el trabajo.
Las nuevas construcciones ¿mantienen las señas de identidad de la zona?
Yo creo que cada vez más. Quien puede aprovechar los restos de materiales de una casa vieja de piedra, los va a utilizar. Claro, todos conocemos la típica persona que ha visto una casa de ladrillo blanco, que le gusta esa presentación, algo que nunca ha existido en Aliste, y levanta el edificio ajeno a lo que significa nuestra tradición. Pueden verse en cualquier pueblo.
Y en los inmuebles destinados al turismo rural, ¿sucede lo mismo?
Generalmente, quien construye un albergue o una casa de turismo rural, en la mayoría de las ocasiones, suele estar muy concienciada con el medio ambiente porque sabe que la casa rural va a funcionar si los paisajes están cuidados, si no está deteriorado el medio ambiente. Los emprendedores turísticos suelen ser personas muy vinculadas con la comarca y que respetan el patrimonio. De hecho, muy pocas casas de turismo rural o albergue de las que conozco en la comarca pueden considerarse que tengan una mala praxis arquitectónica.
¿Por qué cree que teniendo canteras de pizarra en la comarca y habiendo sido determinante este material a lo largo de la historia se utilizan otros materiales nada autóctonos?
Es un tema económico porque cerrar la cubierta de una casa con teja tradicional en la actualidad es bastante más caro que hacerlo con teja industrial. La gente mira, sobre todo, el dinero y se preocupa menos de la belleza de un edificio. En la parte occidental de la comarca, se ven auténticas aberraciones en los pueblos pegados a la Sierra de la Culebra donde su estrato geológico es el esquisto. Y ¿qué decir de algunas construcciones en pueblos como Fonfría o Brandilanes? Eso clama al cielo.

¿Considera que los regueros, fuentes, praderas y bosques autóctonos conforman un paisaje medioambiental que guarda relación con su valor arquitectónico, etnográfico y paisajístico?
Está todo unido. El paisaje de Aliste viene conformado por su geología, es decir, si hay piedra en la parte oriental de Aliste, la que pega con el Duero, y hay pizarra en la parte occidental quiere decir que la gente va a utilizar esos recursos que son los que tiene a mano. En Tierra de Campos abunda el barro y edifican en adobe, pero en Aliste que lo que tenemos a mano es pizarra y granito construimos con estos materiales. ¿Qué pasa? Pues que el mismo material que se utiliza para levantar las casas en los núcleos urbanos se utiliza para hacer un palomar o una fuente tradicional a las afueras del pueblo o para cercar las cortinas.
¿Qué le diría a los habitantes de Aliste a quienes les preocupa poco o nada la arquitectura tradicional de la comarca?
Que forma parte inseparable de nuestra cultura. Igual que el patrimonio cultural inmaterial está perfectamente custodiado y recogido, me estoy acordando de “La Pasión” de Bercianos de Aliste, declarada Bien de Interés Cultural y nadie lo discutimos -e, incluso, nos alegramos por ello-, pues, la arquitectura tradicional es un bien cultural inmaterial más y tenemos que concienciarnos de que es cultura al fin y al cabo.
Si la piedra seca es una de las características de la arquitectura alistana así como de Castilla y León, ¿por qué está tan abandonada?
Resulta muy sorprendente que siendo Castilla y León una de las comunidades autónomas con más metros lineales de piedra seca de todo el país no figuremos como tal en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por parte de la UNESCO. Es muy llamativo que esté media España dentro de esa relación y que Castilla y León haya quedado fuera.
¿Por qué cree que sucede?
Por una mala praxis política, porque al político de turno no le ha interesado.
¿Tiene la esperanza de que cambien las cosas?
Por suerte, ahora, a buena parte de los colectivos de Aliste y ayuntamientos que conforman la comarca del oeste zamorano están llegando personas jóvenes concienciadas con su arquitectura tradicional y esto abarca a todos los ámbitos, no solo al político. Ya no se derriban las casas así como así. No es tan fácil tirar una casa y levantarla de ladrillo pues aunque no haya planeamiento urbanístico específico sí que existen unas normas generales que pueden acarrear problemas. Los alcaldes ya se están cuidando de no dejar hacerlo y conocen sobradamente que aunque no dispongan de un técnico municipal esa labor puede hacerla el arquitecto de la Diputación al que se le puede pedir consejo antes de tirar un edificio.

Una de las líneas que definen a la Plataforma es su carácter reivindicativo. ¿En qué tipo de acciones estáis concentrados ahora?
Asesoramos a los ayuntamientos de la comarca para que conserven y mantengan la arquitectura vernácula prohibiendo, por ejemplo, el uso de la chapa sándwich en los cascos urbanos. Seguimos pendientes de restaurar el puente de Domez antes de se declare en ruina total y acabamos de convocar la tercera edición de los Premios Memoria Escolar Rural para poner en valor los testimonios de los escolares y docentes del mundo rural de España y Portugal. De cara al verano, organizaremos unas jornadas de piedra seca en Alcañices, al igual que hicimos el año pasado, con el objetivo de defender este tipo de construcción que forma parte estrecha de nuestra cultura. Finalmente, acabamos de emprender una campaña contra las altas comisiones bancarias que exigen cajas y bancos a las asociaciones culturales sin ánimo de lucro del medio rural por tener sus cuentas abiertas en esas entidades. En la mayoría de los casos, se trata de asociaciones muy pequeñas de los pueblos, sin apenas socios y con escasísimos recursos. Si ya es una odisea mantener activas estas organizaciones, tener que pagar esas comisiones desmedidas es una nueva trampa legal que nos pone en el disparadero de cierre.