Por EDUARDO MILÁN.— El poeta uruguayo habla de la dificultad de ser un poeta crítico en este mundo, de la «versura» que va por debajo de la tierra. «Salvo José Mujica, la clase política –una verdadera distinción social que atraviesa el cuerpo del común con un filo frío, acerado– no conoce el subterráneo de la tierra, hablar con sapo para salvar la vida de la mente», dice.