
Por SERGIO JORGE
Durante cerca de dos horas el Musac de León volvió a la convulsa primavera de 2011, cuando miles de personas salieron a las plazas de sus pueblos, barrios y ciudades para reclamar a los políticos y a los banqueros que ya era hora de que se acabaran sus privilegios y mirasen un poco más a los ciudadanos. Y en el centro neurálgico de ese movimiento que tomó el nombre de 15M, el día de la primera gran manifestación celebrada en la plaza de Sol de Madrid, fue a donde el cineasta Basilio Martín Patino (1930, Lumbrales, Salamanca) quiso acercarse para verlo de cerca.
Nació así Libre te quiero, un documental en el que se transmite la alegría de los miles de acampados en Sol, sus peticiones, sus pasiones, su forma de protestar desde el pacifismo, pero también las cargas policiales.
“Salimos a al calle improvisando, sin preparación de ningún tipo, sin guión”, explica Martín Patino poco después de la proyección de su película, en el ciclo de propuestas del Grupo de Diálogo de Cine Contemporáneo del Musac. “A las ocho de la mañana estábamos allí todos para ejercer nuestra función de la libertad”, rememora el autor de Nueve cartas a Berta.
Unos días, semanas, que el cineasta salmantino recuerda con emoción. “La plaza se había llenado de familias que iban con sus tiendas de campaña, con sus niños, con su gente… que no cabían en Sol. De la noche a la mañana, se había llenado. Y la gente estaba alegre, llegaban y cantaban y bailaban”, explica poco después de la proyección, aunque también reconoce que él, junto al equipo de rodaje, eran “unos privilegiados por ser publicitarios” de un acontecimiento histórico que Martín Patino ve con buenos ojos: “Fue una gozada hacer cosas para el pueblo, porque además nos respetaban”.
Por eso el realizador explicó que él es “optimista”. “Siempre lo fui, aunque la realidad es dura, la política es dura, y se avanza poquito, porque hay una costra que no se mueve”.
Por eso, con todo lo que vivió aquellos días, incluidas las cargas policiales que perfectamente grabó —junto con un equipo de cámaras amigos y colaboradores— y que se muestran con su crudeza en Libre te quiero, Martín Patino lo tiene claro: “Fue una experiencia que nos puede dar optimismo, hay motivos para la esperanza. No obstante, las cosas siguen ahí, no nos engañemos”.
Que bueno, tengo ganas de ver el documental ;-)
Un saludo!
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