Una realidad simulada

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Por CAMINO SAYAGO

La ausencia humana, la soledad, el silencio son algunos de los etéreos componentes que acompañan las imágenes de Sebastián Román Lobato. Son instantáneas que recogen el pulso de la arquitectura y muestran el diálogo sordo de los edificios. La galería Espacio E (León) ha reunido la particular visión que tiene de la ciudad este joven creador leonés en una muestra que alude a una escenografía urbana inventada. Fotografías en blanco y negro y también en color para contarnos una realidad que no existe. Se podrá visitar hasta el 2 de marzo.

Tiene una corta trayectoria pero Sebastián Román Lobato (Castrotierra de la Valduerna, 1979) ha tenido muy claro desde muy pronto que el mejor medio para expresar sus inquietudes artísticas era la fotografía. Y en ello está desde que era niño, “atraído y subyugado por el mágico y misterioso mundo de la fotografía”. Su incipiente pero significativo recorrido en este campo se inició en 2007 cuando queda finalista del Premio Carriegos de Pintura. El mismo año obtiene varios galardones: un premio en la Muestra de Arte Joven de la Junta de Castilla y León y otro en el Concurso de Jóvenes Artistas organizado por el C.A.B. de Burgos. El procedimiento fotográfico es desde entonces el medio en el que deposita toda su creación.

Para esta actual muestra en Espacio E, Sebastián Román ha recuperado  archivos de 2008 y 2009 positivados en blanco y negro que desvelan su interés por las formas, las texturas y las ordenaciones compositivas tensas, como se puede apreciar en Cornice, Nowhere II o Neighborhood. El punto de contraste con estas fotografías lo pone la serie Glass Tower (I-VI) en la que utiliza el color de una forma sutil, delicada, con seductoras degradaciones tonales y cromáticas que acentúan el sentido poético y misterioso de la imagen; o la obra Obscure-cer, una pieza con una atmósfera especial, “la ausencia del hombre, la impresión de soledad que se apodera de la escena y el silencio pleno, se convierten en los verdaderos protagonistas de un escenario mágico y de ensueño, como si el autor quisiera evocar la metáfora de la autodestrucción a la que el hombre parece estar avocado de forma permanente”.

De su trabajo se ha señalado la austeridad, la frialdad interior que denotan sus fotografías, así como el sentido atmosférico y el dominio del equilibrio compositivo que presentan. Aspectos todos ellos, que le aproximan a la estética y el tratamiento del norteamericano de origen alemán Andreas Feininger, el cual inmortalizó la luz, la atmósfera y el latir de Manhattan.

Imágenes manipuladas y escenografías con maquetas

Dos son los elementos claves en la obra de Sebastián Román. Por un lado la manipulación o falsificación de la imagen simulando realidades no existentes, aspecto básico y casi consustancial al propio nacimiento y existencia de la fotografía; y por otro lado, la creación y construcción de escenografías urbanas por medio de la utilización de maquetas, generando o creando así el tema fotográfico como si de una obra independiente se tratara. La utilización de maquetas para recrear un escenografía concreta parte inicialmente de un cierto sentido ecológico, al tomar como punto de partida la reutilización o reciclado de un conjunto de componentes tecnológicos en desuso. Pero más tarde se transforma en motivo de análisis y experimentación estética y conceptual.

Las maquetas que construye son simulaciones muy creíbles de enormes ciudades, plagadas de múltiples y colosales rascacielos, que representan y simbolizan el prototipo de ciudad actual, innovadora y moderna. “Ante la contemplación de algunas de las imágenes fotográficas producidas a partir de estas pequeñas maquetas, podríamos decir que estamos justo enfrente del emblemático skyline de Manhattan o inmersos en su interior”.

Trayectoria

Su interés por la creación le llevó en un primer momento a estudiar bachillerato artístico en la Escuela de Arte de León y seguidamente a la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Salamanca, donde cursó estudios superiores. Durante este periodo en Salamanca consigue una beca Erasmus y se traslada durante el curso 2001-2002 a la ciudad italiana de Milán para ampliar estudios en la Academia de Bellas Artes de Brera. Esta ciudad y su ambiente le permitirá aproximarse en profundidad al mundo clásico mediterráneo y al mismo tiempo a un nuevo ámbito creativo: el diseño, que en Italia cuenta desde hace muchas décadas con un gran reconocimiento y proyección internacional. Un año más tarde, en el 2003, se licencia en Salamanca y se traslada a vivir a La Cepeda donde viene desarrollando su actividad artística.

1 Comment

  1. Este artista leonés, o más bien valdornés, es uno de los grandes artistas que, a un paso del éxito, sigue manteniendo su dedicación y respeto a lo que más le gusta y con lo que más vive, pero sin olvidar sus raíces.

    Las personas que le conocemos, no sólo a nivel profesional, sino también a nivel personal, estamos orgullosos de él.

    Sigue así, no cambies.

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