La tortilla de patata

La cocina de carbón, la económica, la que ayudaba a cocinar y quitaba el frío.

La cocina de carbón, la económica, la que ayudaba a cocinar y quitaba el frío.

Por TOÑO MORALA

—¡…ahora échale unos palos a la cocina… y ten cuidado no quemarte…!

—¡Tranquila madre… esté tranquila, que ya casi soy un hombre, voy a cumplir nueve años… no hable, no se canse… que yo hago la tortilla…!—, le contestó a su madre que estaba enferma en la cama.

Y así el chaval se puso manos a la obra. Como la cocina de carbón, la económica, era alta, pues se subió a una caja de fruta dada la vuelta; allí le viérais quitando las arandelas con el badil y apoyado sobre la barra de latón dorada. Removió el fuego un poco y puso la sartén negra con aquellas pintinas blancas para que fuera calentando. Después de pelar y picar las patatas, agarró la ensaladera de Duralex y a hacer la tortilla. La imagen era como de aquellas películas de los años cincuenta. La trébede con aquellos azulejos blancos gastados; por las paredes subían dos tubos de hierro pintados para calentar el agua en un calderín redondo; sartenes y cazuelas estaban al lado derecho colgadas con alcayatas grandes; la ventana tenía fresquera debajo… un fregadero de aquellos de obra y un grifo de latón; una mesa, unas banquetas y una bombilla era todo el capital. El chaval estaba delgado, y encima de aquella caja… no viérais la pinta que tenía. Llevaba unos pantalones cortos, tan cortos, que casi se le veían los compases del alma. Por la radio salía aquella Elena Francis dando consejos a mujeres maltratadas… abandonadas… enamoradas de un traidor.

—¡Madre… madre, ya está la tortilla hecha… mire qué bien me ha quedado, y le di la vuelta con el plato de duralex como usted lo hace… pruébela…!

—¡Qué buena pinta tiene…!—. Cogió el cuchillo y el tenedor…

—¡… Pero hijo… está la patata dura… ¿la has frito…?

—¡Jolines… con lo bien que me había quedado…!

—¡No te preocupes…! Coge la cazuela roja, ponle un poco de aceite, pica un poco de cebolla y pimiento, échale una cucharada de harina y otra cucharadita de pimentón, añade agua y déjala que hierva… echa la tortilla y tápala bien con la tapadera, y ponla a un lado de la cocina, y así haces tortilla guisada…—, le dijo la madre riéndose.

En su plato de Duralex, como tiene que ser.

En su plato de Duralex, como tiene que ser.

  1. Anónimo

    Muy bonito.

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