Por TOÑO MORALA
Siempre hay algo que no cuadra en poesía; el poema es otra cosa, es mucho más joven, el poema tiene cuatro días como quien dice; pero la poesía… quizás haya nacido con el Universo… Aquel era uno de esos poetas mediocres, de poca soltura de palabras, primitivo, solitario y taciturno. Odiaba la primavera y el verano, y su estación favorita era el final del otoño y el invierno; aquello de ver los árboles desnudos de hojas y el frío pegándole en la curtida cara, le hacía resolver cosas para él importantes. Durante años, recogía hojas en el otoño, para luego, en el invierno, escribir sobre ellas algunos versos, alguna frase, aforismo… y al final del mismo, las soltaba en el río para que llegaran al mar, con el fin de que los refugiados y emigrantes que intentaban hacer la travesía, las pudieran recoger y leer… aquel maldito poeta, pensaba que de esa manera, les sería más fácil el duro sufrimiento… qué iluso.

Se oyen pasos,
pronto será la hora de las palabras
La certidumbre de una sombra
se adelanta a la voz que
pregunta y responde…
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