‘Lo que sostiene’, una exposición del artista Diego Lara en Espacio Abierto

Bajo el título Lo que sostiene, el artista Diego Lara (Madrid, 1993) presenta este jueves 19 de febrero en Espacio Abierto (C/ Alonso Pesquera 4, Valladolid) una exposición que surge de la experimentación personal en distintos territorios y medios, donde los detalles se proponen como una vía para reconfigurar nuestra forma de pensar y habitar el mundo. Se podrá visitar hasta finales de marzo de 2026.

«La experiencia del hogar es esencialmente una experiencia de calidez íntima»
Juhani Pallasmaa, Los ojos de la piel

Nuestros sentidos, modelados por una modernidad lineal y unilateral que privilegia lo visual, nos han alejado progresivamente de la percepción de nuestro vínculo profundo con la naturaleza y con los ciclos globales de energía y materia. Esta muestra de Diego Lara reúne un conjunto de trabajos desarrollados en los últimos años, junto con producciones recientes, que buscan cuestionar la privación de experiencia sensorial y la percepción tradicional de la naturaleza y los ecosistemas que nos sostienen. A través de una aproximación material y sensible, las obras exploran la multiplicidad de significados que emergen en los ciclos biológicos, abriendo un campo de imaginarios posibles sin respuestas cerradas.

Este espacio de indeterminación, Lara invita a replantear nuestras experiencias de espacio y lugar, dejando atrás el ocularcentrismo para abrirnos a otras maneras de sentir. Formas que se imprimen en el cuerpo a través de la materia, en un mundo al borde del colapso medioambiental. A partir del gesto, emerge una naturaleza fragmentada y, al mismo tiempo, un mundo vegetal que reclama libertad, cuyas formas sacuden nuestra mente. La aparente dualidad entre naturaleza y ser humano se revela así como ilusoria: no existe un entorno separado del que formamos parte. Todas las formas de vida están atravesadas por relaciones biológicas profundas: ramas, raíces, árboles, cuerpos humanos y diversidad biológica se entrelazan para dar lugar a una lógica natural que no responde a un orden preestablecido ni controlado, sino a un equilibrio en constante proceso de composición: una ecología relacional basada en la interdependencia.

Frente a los abundantes nuevos medios digitales, aquí lo orgánico irrumpe como una cualidad somática y como un deseo de desafiar las promesas del tecno-capitalismo. Como ramificaciones de una misma investigación —ecológica, espacial y sensorial—, las plantas se muestran como las verdaderas maestras de vida, trazando una línea indirecta entre el dibujo expandido y la perspectiva escultórica (nada más lejos de ser algo inerte o meramente disponible para su uso). El empleo de materiales honestos, como el papel y el algodón, o naturales, como el barro y las cortezas de árbol, abre la posibilidad de una conciencia de vulnerabilidad, atendiendo a las interdependencias entre agentes humanos, no humanos y más que humanos. De esta forma, el intercambio entre medio y materia se reafirma como un lenguaje en sí mismo, produciendo una red de relaciones interdependientes.

:: Obra textil

Lo que sostiene da también nombre a la obra textil principal de la exposición, presentada en Espacio Abierto (Valladolid). A través de una exploración de la materialización de la memoria viva de los ecosistemas forestales —entendidos como espacios de biodiversidad excepcional—, la obra busca restablecer un vínculo sensible mediante los procesos artísticos. Los elementos del entorno vegetal —colores, texturas y formas— se traducen simbólicamente en un lenguaje estético y sensorial que se manifiesta en un conjunto de telas suspendidas, configurando topografías imaginadas que evocan un paisaje primigenio.

Las cualidades cromáticas de las piezas, obtenidas mediante técnicas tradicionales de teñido a partir de materia vegetal, activan una reflexión sobre la fragilidad de los ecosistemas. El universo afectivo registrado en la silueta de un árbol que, a través de la superposición de piezas, produce múltiples lecturas que se hacen realidad y articulan una figuración imprecisa de lo que está a punto de desvanecerse.

La obra se concibe como un sistema abierto y cambiante, cuya disposición nunca es fija ni definitiva. Las telas de algodón orgánico —teñidas a partir de fresno, catalpa, nuez y bellota, y estampadas con tinta artesanal elaborada con agallas de roble— se reorganizan atendiendo a su propio comportamiento material. Este entramado simbólico genera nuevas conexiones, manifestando el valor intrínseco de los ecosistemas intactos y la urgencia de su preservación. ¿Seremos capaces de imaginar otras formas de coexistencia? Si transformamos nuestra percepción, ¿podremos reconocernos como seres sensibles interdependientes? En última instancia, la lógica del bosque, su poder como símbolo, reside en su condición como guardián del jardín planetario: un lugar donde resguardarnos antes de que se transforme en recuerdo.

:: Sobre Diego Lara

Diego Lara.

Diego Lara (Madrid, 1993) es un artista cuya práctica se fundamenta en el diálogo entre lo escultórico, lo procesual y lo natural. Su investigación explora los límites del dibujo y la materia, estableciendo diálogos con los contextos en los que trabaja. Esta perspectiva, nutrida de una introspección vinculada a la naturaleza y la abstracción, le permite cuestionar su experiencia personal en relación con marcos culturales y sociales más amplios. Sus proyectos recientes se articulan a través de acciones esenciales como moldear, estampar o plegar, procesos que entrelazan lo íntimo con lo natural, lo funcional con lo inesperado, y la memoria con lo imaginario. Paralelamente a su práctica artística, desarrolla proyectos de diseño editorial y libros de artista.

Su trayectoria ha sido reconocida con premios y becas como la residencia de Acción Cultural Española (AC/E) y Domaine de Boisbuchet (Francia, 2025) o el Concurso de Intervenciones Artísticas Cidade da Cultura (Santiago de Compostela, 2026) con El agua es un instante que aprendió a quedarse, entre otros.

Ha realizado exposiciones individuales en galerías y espacios independientes como Los cuadrados sueñan con convertirse en círculos, Espacio Araña (Madrid, 2023), Una rama tembló, Espacio Local (Gijón, 2022) o Hierba, Mad is Mad (Madrid, 2016). Su obra ha sido incluida en exposiciones colectivas en galerías y ferias como Mad is Mad (Madrid), Festival Proyector (Madrid), Festival Lovisual (Logroño), Museo Carmen Thyssen (Málaga) o Pulp Festival (Francia), entre otras. Desde 2016 coordina MadLibro, editorial con un marcado componente artístico, y ejerce como profesor de tipografía y sostenibilidad en el IED Madrid.

 

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