La cara oscura de The Mamas & The Papas

Aunque su sonido folk-pop parecía sugerir otra cosa, el grupo vivió una corta y tormentosa trayectoria.

Por CARLOS DEL RIEGO

Una de las melodías más identificables, más representativas de una época y presentes por más años que pasen es ‘California dreamin´’. Escrita por John y Michelle Phillips en 1963, salió en el 65 y no deja de sonar desde entonces. Pero a pesar de las delicias vocales y el tono melancólico-hippy, la otra cara de The Mamas & The Papas es fea y a veces repulsiva.

Tan emblemática canción se asocia al universo hippy, al ‘paz y amor hermano’, al ‘haz el amor y no la guerra’ y a las drogas alucinógenas (y las otras también). Además, siempre que suena ese tema provoca una especie de bienestar y unas ganas irresistibles de hacer los coros. Sin embargo, la vida interna de The Mamas & The Papas fue cualquier cosa menos pacífica y armoniosa. Drogas, traiciones, sexo entre todos e incluso incesto fueron frecuentes entre ellos.

Lo de meterse LSD en aquellos años sesenta debía ser más común que el pelo largo. Cuentan que una vez se colocaron los cuatro a la vez con el mismo material, y que decidieron hacer un viaje al azar, uno cerró los ojos y señaló en el mapa las Islas Vírgenes. Allá fue toda la comuna, incluyendo la hija de John y Michael, McKenzie, que tenía 5 años. Se instalaron en la playa y pasaban el día bebiendo y consumiendo, hasta que se acabó la pasta. Cuentan que Cass Elliot se puso a trabajar de camarera y que al poco volvió con ¡un litro! de LSD. Sólo cuando se acabó el ácido, un mes, a casa.

Cuando el grupo se separó (en 1968 aunque volvieron para un último Lp en el 71) John Phillips intentó una carrera en solitario que no tuvo éxito, lo cual lo condujo a la depresión y al aumento del consumo de drogas. El experto Keith Richards declaró que “nunca había visto a nadie engancharse a la heroína tan deprisa”; sus brazos se ennegrecieron, pues se pinchaba coca y caballo todo el día. Según los que estaban allí gastaba alrededor de un millón de dólares al año hasta que, en 1980, entró en rehabilitación. Su hija McKenzie también recibió tratamiento por lo mismo, y también el otro de los Papas, Denny Doherty, alcohólico. John cambió el polvo por el licor, y tanto bebió que murió en 2001 a los 65 años de infarto tras un trasplante de hígado.

Entre los eslóganes más repetidos en este mundillo está lo de ‘sexo, drogas y rock & roll’. The Mamas & The Papas mantuvieron este orden a rajatabla. John estaba casado cuando se enamoró de una adolescente Michelle; pidió el divorcio y se casó cuando ella cumplió los 18, en 1962. Al poco de ponerse en marcha el grupo, Michelle y Denny Doherty se enrollaron. Cuando John se enteró se puso furioso…, a pesar de que él tenía una o dos amantes más. Luego Michelle tuvo una aventura con Gene Clark, de los Byrds. Mama Cass Elliot se enamoró de Denny, pero no fue correspondida y el desengaño la afectó seriamente. Doherty dijo: ”Cass me amaba, yo amaba a Michelle, Michelle me quería a mí, John amaba a Michelle…”. Lógicamente, esta situación hizo insostenible la supervivencia del grupo.

John y Michelle Phillips se ponían los cuernos mutuamente a la mínima ocasión que se presentaba. Y un día se presentó a John una ocasión llamada Mía Farrow, entonces esposa de Frank Sinatra, que se encontraba de gira. Enterado, el marido burlado se puso rabioso, y aseguran que pidió a su amigo Sam Giancana, capo de la mafia de Chicago, que le explicara con quién se jugaba los cuartos. Dos sicarios mal encarados fueron a visitar a Phillips y le debieron hacer una oferta irresistible; a pesar de ello, Phillips mantuvo la compostura y declaró no sentir miedo…, aunque se compró varias armas y, que se sepa, nunca más volvió a encontrarse con la Farrow.

Michelle, por su parte, tampoco era torpe a la hora de liarse, a pesar de que John trataba de controlarla. Y parece que la chica tenía tendencia hacia los actores. Primero ‘conoció’ a Dennis Hopper, se casó y, al cabo de una semana, se divorció (seguro que eran tal para cual); luego se lo hizo con Jack Nicholson e inmediatamente con Warren Beaty, los cuales terminaron peleándose por ella cuando filmaban la peli ‘Dos pillos y una herencia’.

Los integrantes de esta especie de comuna de mamás y papás engendraron once retoños. Algunos de los de John cayeron en las drogas y el alcohol gracias a su desnaturalizado padre; “todos mis hijos están en alcohólicos anónimos”, dijo el tipo); dos de los que tuvo antes de conocer a Michelle se engancharon cuando no habían cumplido los 15. El muy pervertido le encargaba a su hija McKenzie que le liara los porros… a los 10 años, y también le explicó cómo pincharse coca, algo que, según ella, la marcó de por vida. Sólo se salvaron los que consiguieron mantenerse lejos de este individuo.

Pero lo peor se supo cuando en 2009 McKenzie Phillips, años después de la muerte de su padre, publicó una autobiografía en la que contó la incestuosa relación sexual que mantuvo con su depravado papá. Dijo que la noche previa a su boda, cuando tenía 19 años, recibió la visita de su colocado progenitor: “Yo tenía cantidad de pastillas y papá tenía de todo… Nos metimos sin control, me desmayé en la cama, me desperté y me encontré teniendo sexo con él”. Asimismo, la hija de los Papas confesó que mantuvo relaciones consentidas con su padre durante unos diez años… Las dos esposas que tuvo Phillips negaron que eso sucediera, que él jamás haría algo así. Claro que si se ponía tanto y tan diverso su cerebro estaría como la bayeta de una tasca. La hermanastra de Mckenzie declaró que conocía la historia desde hacía años.

Famosas eran las fiestas de drogas que John montaba en una lujosa casa que compró en la célebre zona de Bel Air en Los Ángeles. Por allí pasaron los que eran algo en los sesenta, incluyendo Beatles y Stones. Nada más llegar se dispensaba al invitado LSD, y dentro había recipientes de farlopa para que cada uno se sirviera a su gusto. Dicen que John Phillips y Keith Richards se convirtieron en inseparables gracias al polvo, e incluso acordaron hacer un  disco juntos, pero cuando iban al estudio no hacían más que ponerse y ponerse hasta que quedaban inconscientes. También es conocido el episodio en que Mick Jagger invitó a comer a John y su hija McKenzie, y en un momento dado le pidió a John que fuera a la cocina a por cualquier cosa, momento en que el ‘stone’ lo encerró mientras él y McKenzie se lo montaban.

Imagen del grupo era la presencia de Cass Elliot, siempre con sobrepeso, aunque en apariencia no la afectaba, sobre todo por su actitud abierta y alegre. Sin embargo, le preocupaba profundamente. Por eso probó muchas dietas, algunas muy dudosas, como cuando se pasó siete meses dejando de comer cuatro días cada semana; así perdió más de 45 kilos, pero acabó en el hospital. A causa de su peso y las dietas padeció de hepatitis, hemorragias e inflamaciones periódicas. Murió a los 32 años de un ataque al corazón.

La cara oculta de The Mamas & The Papas fue tóxica, venenosa.  

Visita el blog de Carlos del Riego.    

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