
Alfredo Vidal es una de las leyendas vivas de la música leonesa, un pionero del jazz y la música libre en estos pagos, capaz de tocar casi cualquier palo. Durante el último medio siglo ha logrado convertirse en un músico absolutamente todo-terreno: compositor, multi-instrumentista y, sobre todo, un «maestro» abierto a un sinfín aventuras favorecedoras del cruce experimental e intercultural. Ahora, con la complicidad de otros músicos como Nilo Gallego, ha empezado a reunir sus composiciones, algunos discos y grabaciones perdidas en una página de Bandcamp, un «trabajo en proceso» recién iniciado que todavía dará mucho de sí…
- Enlace a (haz click:) Factoría Felina, página de ALFREDO VIDAL / Bandcamp
Por ELOÍSA OTERO
La historia musical de Alfredo Vidal daría para un libro entero. El saxofonista Rubén Díaz la resumió en un capítulo de su libro Jazz en León (Eolas Ediciones, 2023), aunque sean muchas más las páginas en las que aparece su nombre, unido a los de otros músicos señeros en la ciudad. [Del libro de Rubén Díaz hemos extraído, precisamente, muchos de los datos que aparecen aquí.]
Con el título de «Banda Felina», y el sobrenombre de El Perseguidor (un guiño al cuento en el que Julio Cortázar rinde tributo al grandísimo Charlie Parker), Alfredo Vidal ha empezado a recopilar sus grabaciones más antiguas, algunos discos publicados y otros materiales inéditos, como composiciones, proyectos experimentales… en una página de Bandcamp, desde la que se puede escuchar (y descargar, compartir, insertar) todo lo que ha subido hasta el momento, y que, como un trabajo en proceso, irá creciendo a medida que se vayan rescatando, limpiando y añadiendo archivos.
En principio se muestran algunos de sus proyectos en solitario, también colaboraciones con bandas y otros músicos, en un total de siete álbumes.

La página se abre con Celeste en el remanso, álbum de cuatro temas breves —dedicado a quien fue su compañera de vida—, fruto de su colaboración a la guitarra con el multi-instrumentista Rodrigo Martínez (flautas y rabel). Grabado en 2020, en una tarde y una sola toma a partir de ideas y melodías propias, estas canciones fueron posteriormente utilizadas como banda sonora del proyecto audiovisual colaborativo «Desconfinadas», realizado por el Ateneo Varillas de León.
El segundo álbum, El viento me despeina, resulta ser en primicia el último trabajo en solitario de Alfredo Vidal (percusión, guitarra eléctrica, juguetes sonoros y samplers): una extensa composición experimental electroacústica (8′ 36») inspirada en la versión de Hotel California de El Principe Gitano.
Solo de batería es un álbum de un solo tema de larga duración (23′ 41»), grabado en directo en su día, en Garrafe de Torío, dentro de la performance multimedia creada a partir del poema «Solo de batería» de Carlos Bozalongo, durante la que se proyectaron inquietantes imágenes de Celia Martínez. Los músicos Alfredo Vidal (piano), Juanjo Alonso (bajo), Kique Pernía (saxo) y Benni Wellenbeck (batería) ofrecen como plataforma una sonoridad compleja y variada, del tour de force a la placidez lírica de la balada, pasando por el onirismo monkiano. Todo en clave preformativa: del jazz a la improvisación, en la que el poeta de acción Víctor M. Díez ofrece su toque percusivo y sincopado a una lectura que deja indiferente.
El cuarto álbum Jazzanga, contiene cinco temas de Los Tachindas, banda de freejazz surgida en León a finales de los años 80, con Alfredo Vidal (batería), el bajista inglés Tony Bowring, que vivía entonces en León y regentaba la tienda de discos Inter Artes, y los saxofonistas Toño Segura e Ildefonso Rodríguez. Este álbum que ahora se recupera fue grabado y masterizado por Enrique Jiménez en 1991 (Estudios P.I.G.S.).
Flor de venganza se titula el quinto álbum: doce temas del grupo Cohiba, fundado en León en 1998 a partir de la experiencia de cinco músicos de distintos países de habla hispana (dos cubanos, Fidelina Ceballos, voz y percusión menor, y Luisito Quiñones, al contrabajo; dos españoles, Alfredo Vidal, a la voz y al tres, y Juanjo Alonso a la guitarra; y un colombiano, Óscar M. Flórez, a la voz, congas y bongo) unidos por su amor a la música tradicional. El repertorio incorpora temas clásicos de diferentes estilos dentro del género: guajira, son, habanera, y una selección de boleros de los años 50 inéditos en nuestro país; también temas propios. [En el último tema, Vendaval sin rumbo, la voz es José Luis Martínez].
El sexto álbum, Yayabo, reúne cinco temas del grupo homónimo, compuesto por Juanjo Alonso (guitarra y bajo), Óscar Martín Flórez (tumbadoras, bongo y voz), Manuel González García (piano) y Alfredo Vidal (tres, guitarra y voz). Formados cuando coincidieron en las III Jornadas de la Trova que se celebraron en Tenerife, tomaron su nombre de un popular pasacalles cubano, cultivando una propuesta musical que mezcla ritmos hispanos y antillanos. En su vibrante repertorio conviven las composiciones propias y las versiones que realizan de temas de Chucho Valdés, Cachao, Ray Barreto o Chano Pozo.
El séptimo álbum, y último por ahora, Beatriz Larom Quartet, incluye cuatro temas de este cuarteto fundado en 2006 con la vocación de reinterpretar grandes clásicos del jazz, swing, bossa nova y latin jazz, con versiones elegantes y personales que combinan frescura, sensibilidad y una sólida base técnica. Sus integrantes son Beatriz Larom (voz), Manuel González (piano), Juanjo Alonso (contrabajo), Guillermo Alonso (batería) y Alfredo Vidal (guitarra).
Pero habrá más, con el tiempo…

:: Sobre Alfredo Vidal
Alfredo R. Vidal (Toral de los Vados, 1951), hijo de ferroviario y nieto de caminero, y con una madre cantarina, empezó a tocar de manera autodidacta siendo niño, aunque más tarde cursó estudios en el Conservatorio de León y tomó clases de guitarra con Steve Brown, de composición con Thad Jones, de trompeta con Claudio Roditti y de percusión con Tata Güines.
En sus inicios, allá por los años 60, sus colaboraciones como guitarrista acompañando al cantante Eduardo Tocino (finalista del concurso de TVE Salto a la Fama) le permitieron disponer de un pequeño capital para su carrera de músico moderno: fue así como adquirió una guitarra Invicta y un amplificador Optimus, originariamente para voz, que cumplía su función óptimamente.
En los años 70 trabajó con diversas bandas de rock y de música folk tradicional (como el grupo Barrio Húmedo), antes de formar parte de Colectivo 1 y Almacén de Caramelos, los primeros grupos de jazz moderno que desplegaron sus alas en León. Pero no se quedó ahí, y desde entonces, la lista de formaciones que ha fundado o compartido puede ser bastante larga. Destacan en ella El Combo de Sara, La Orquesta Polar Antártica, Los Tachindas, Majataba Hermanos o Cohíba. Pero también otros muchos proyectos de distinta índole, algunos muy recientes, y otros tan antiguos como el grupo Chácara, del que formó parte durante la temporada que residió en Canarias, a finales de los 70, y con el que viajó a La Habana (Cuba), representando a España en el XI Festival de la Juventud y los Estudiantes (1978).

La variedad de bandas en las que se ha ido manejando, a lo largo de medio siglo de trayectoria, le definen como un músico ecléctico, abierto a la improvisación y a la interacción con instrumentistas de casi todos los pelajes (como Antonio Segura, Indefonso Rodríguez, Nilo Gallego, Enrique Jiménez, Raúl Ferreras, Tony Bowring, Ana de Andrés, Julio Aller Lorenzana, Javier Arias, Javier Baillo, Juanjo Alonso, Beatriz Larom…) y también con creadores de distintos ámbitos, no sólo de la música.
Porque hace 40 años, Alfredo Vidal e Ildefonso Rodríguez también decidieron reunir el jazz con la poesía, acompañando a poetas con su música mientras recitaban, y recitando ellos mismos también. Su repercusión y calado en músicos y poetas leoneses de distintas generaciones no pasa desapercibida.
Sin olvidar que, durante años, fue uno de los presidentes del mítico CCAN (Club Cultural y de Amigos de la Naturaleza), que tuvo su sede en una buhardilla de Puerta Castillo (hasta que el edificio fue desalojado por orden municipal ya en el siglo XXI). El CCAN fue el epicentro de la cultura alternativa en León durante casi cuatro décadas, a lo largo de las cuales fueron cientos los músicos que tocaron y ensayaron allí, leoneses y foráneos. Y, ya en el siglo XXI, tras la desaparición del CCAN, fue también uno de los fundadores del Ateneo Varillas, desde el que se promueven múltiples actividades culturales, sociales, políticas y colaborativas.
Pero vayamos por partes, y observemos cómo en todos los grupos musicales en los que ha estado Alfredo hay muchos nombres que, como las viejas y grandes fidelidades, se repiten en el tiempo.

:: Sobre los grupos de su trayectoria
:: Colectivo 1
Alfredo Vidal fue uno de los fundadores, allá por 1973 del primer grupo de jazz moderno que hubo en León, Colectivo 1, en el que estuvieron, además de él (al bajo eléctrico), Ildefonso Rodríguez (saxo alto, tenor y pandereta), Michel Büscher (un fráncés afincado entonces en la ciudad que tocaba el acordeón, saxo tenor y clarinete), Toño Segura (saxo alto, pandereta), Pepe López (batería original), Diego Calzón (batería posterior) y Enrique Jiménez (guitarra). En su repertorio, marcado por el jazz, confluían no obstante muchos tipos de música: pasodobles, tangos, vals, boleros…
:: Almacén de Caramelos
El segundo grupo en el que participó con un repertorio dedicado enteramente al jazz (estándares y temas propios), fue Almacén de Caramelos, formado en 1978 por Alfredo Vidal (guitarra), Raúl Ferreras (guitarra), Manolo Cavero (bajo eléctrico), Santiago Mella (batería, más tarde sustituido por Pepín Amez), Ildefonso Rodríguez (saxo tenor) y Toño Segura (saxo alto). El grupo tuvo una gran actividad, y debe su nombre al lugar de ensayo de la banda, en la antigua fábrica de Caramelos Santos.

:: El Combo de Sara
El tercer grupo, fundado en 1982, se llamó El Combo de Sara, y en él confluyeron Alfredo Vidal (guitarra), Ildefonso Rodríguez (saxo tenor), Manolo Cavero (bajo eléctrico), Gonzalo Abril (piano), el vallisoletano Nacho Castro (batería, después formaría parte de Celtas Cortos), Chefa Alonso (clarinete y saxo soprano) y Cova Villegas (voz). Llegaron a compartir escenario con músicos de alto nivel, ya que telonearon a algunos de los grandes del jazz americano como Art Blakey & The Jazz Messengers, Pharoah Sanders, Phil Woods, George Adams-Don Pullen, Richie Cole o la Buddy Rich Big Band, durante una gira de conciertos por Castilla y León. Además, empezaron a investigar el free jazz y lo incorporaron a su repertorio entre 1982 y 1986. Tocaron en muchos sitios de la Comunidad, y a ellos se les podían unir las voces de la actriz Rosa Manzano y del actor José Urbistondo, el clarinete de José Lanao, los bongós de Pedro Delás…
:: La Orquesta Polar Antártica
De la colaboración con Teatro Corsario, que dirigía en Valladolid el leonés Fernando Urdiales, surgió también en los 80′ una curiosa formación: La Orquesta Polar Antártica, con Alfredo Vidal a la guitarra, el pianista vallisoletano Gonzalo Abril y músicos como Chefa Alonso, Cova Villegas, Ildefonso Rodríguez, a los que a veces también se unían otros instrumentistas y otras voces. (El nombre del grupo parece venir del frío que pasaban durante los conciertos al aire libre.)
:: Ndong
Al disolverse El Combo de Sara, Alfredo empezó a ensayar en El Taller de Músicos de Madrid, donde impartía clases Chefa Alonso. Por allí desfilaban músicos de jazz de todos los estilos, y al final se juntaron con el bajista Nicolás Medina, el batería Julio Castro, ambos granadinos, y la saxo tenor Patricia Monasterio. El grupo Ndong tocó en Madrid, León y otras provincias de la Comunidad, con un repertorio en el que «las composiciones propias y el carácter étnico de muchas de ellas» eran señas de identidad.

:: Los Tachindas
A finales de los 80, conoció en una jam al bajista inglés Tony Bowring, que vivía entonces en León, y Alfredo (esta vez a la batería), junto con los saxofonistas Toño Segura e Ildefonso Rodríguez, formaron con él Los Tachindas, un cuarteto polivalente con un desarrollo de los temas muy libre (con temas propios en su mayoría y algunas piezas de Ornette Coleman).
:: Musulmanía
Otro de los hitos de Alfredo Vidal fue el montaje del espectáculo audiovisual Musulmanía, que puso en contacto a diferentes músicos y culturas a través del Taller de Música Creativa (TCM). En aquellos años, entre los 80 y los 90, Alfredo, que antes se había ganado la vida como maquetista en distintos diarios, recaló como profesor de FP en un instituto de Sahagún de Campos, topándose con el esplendor arquitectónico de la zona… «Allí todo era mudéjar, y se nos ocurrió montar un espectáculo audiovisual, en el que proyectábamos más de 300 filminas de arte mudéjar y tocábamos temas propios, free jazz y música argelina chaabi (hecha por descendientes de españoles arabigo-andaluces). Teníamos temas muy abiertos, supuestamente foklóricos, y los he seguido tocando mucho tiempo después». Lo titularon Musulmanía. León-Islam Secuencias. Un viaje a la memoria. Sobre el escenario: Alfredo Vidal (voz y trompeta), Kique Pernia (saxo tenor), Toño Segura (saxo soprano), Ildefonso Rodríguez (clarinete bajo), Jesús Méndez (contrabajo) y Toño Olivera (percusión). También había textos de Omar Kheyyam, Ibn Al-ZaqqAq y Juan Carlos Valle (Karlotti)…

:: Majataba Hermanos
El nombre del grupo Majataba «rinde homenaje a un viejo faquir leonés de los años 60, un personaje que, siendo ya prácticamente un anciano, seguía ganándose unas pesetas cuando se colocaba en el paseo de Papalaguinda para hacer lo que sabía hacer: tragar sables, comer cristales, tumbarse sobre una alfombra de clavos…». Empezaron a ensayar Toño Segura (saxo alto), Alfredo Vidal (guitarra), Nilo Gallego (recién llegado a León, a la batería) y Juanjo Alonso (bajo). Se les acabó sumando la cantante Ana de Andrés, «que solía ir a los ensayos que hacíamos en el CCAN, a charlar con Toño, y enredaba mucho, pero aunque era muy tímida poco a poco acabó soltándose con su maravillosa voz. Tocábamos free jazz y blues tradicional, estuvimos más de un año en acción. Abrimos el Festival Torreón Rock que se celebró en Don Gutierre, que lo programaba Kike Jiménez…», recuerda Alfredo.

:: De La Tabasca, Yayabo, Cohiba… a Prieto Picado
La Tabasca fue otro grupo efímero de los años 90, en el que Alfredo tocó la guitarra con Ildefonso Rodríguez (saxos), Mark Gibson (trompeta), la cantante Cova Villegas y Juanjo Alonso y Javier Baíllo a los bajos. Otra banda de aquella época, esta vez de jazz latino, fue Yayabo, en la que Alfredo (a la guitarra) compartió escenario con Juanjo Alonso (bajo), Manuel González (piano) y el colombiano Óscar Flores (percusión). Y también Cohíba, un grupo no de jazz, sino de música cubana, en el que tocó con gentes de Los Tradicionales de Carlos Puebla que por motivos de la vida vinieron a parar a León.
Además, Alfredo Vidal ha colaborado con la cantante saharaui Aziza Brahim, y con los grupos de salsa La Faria y el Combo Toro. Hace años montó el grupo 3 Gatos Swing, en principio con el acordeonista frances Michel Büscher y el bajista Juanjo Alonso, y más tarde con el acordeonista Eli Quartier y la cantante Marie Minouche. A principios del siglo XXI tuvo otro grupo con la cantante Sonia Rubín, y tocó con Doctor Bogarde «el jazz de la pandilla de los once».

Ha formado parte del quinteto de otra cantante, Beatriz Larom, «una de las grandes voces de León» a juicio de Alfredo, cuyo repertorio está formado por estándares de jazz, junto a Julio Aller (piano), Juanjo Alonso (bajo) y Guillermo Alonso (batería).
A todo ello hay que añadir proyectos más antiguos, como el grupo de blues Changai Blues Band, cuyo objetivo era el de recuperar a viejos rockeros como Luis Miguel ‘Puche’ o Carlos Rabanal ‘Cachapizo’… Y otros más recientes y llenos de frescura, como el grupo Prieto Picado, con Juanjo Alonso (bajo), Sofía Miguélez (acordeón), Marta Fierro (flauta), María Quiroga (trompeta) y Guillermo Alonso (batería). Un grupo en el que Pilar Cañas ha tomado el relevo de Alfredo a la guitarra.
Uno de sus últimos proyectos ha sido un dúo de blues con la vocalista Beatriz Larom sobre textos de una novela de Noemí Sabugal, Una chica sin suerte (2018), inspirado en la vida de la cantante de blues Big Mama Thornton.
