
Hasta el próximo 15 de noviembre el espacio Claustro Abierto Capuchinos acoge la exposición Calendario 2027. Una colectiva multidisciplinar integrada por 36 artistas pertenecientes al colectivo Arte Público que ilustran con su obra los doce meses del año. Se puede visitar de lunes a sábados, de 17:30 a 19:30 horas y domingos de 11:30 a 13:30 horas con entrada libre.
Calendario 2027 invita al espectador a reflexionar sobre la naturaleza efímera del ser humano. Aborda el tiempo como una magnitud finita e inexorable en la que el futuro se disuelve de forma instantánea para convertirse en pasado, dejando como único territorio habitable la fragilidad del presente. Cada mes del año, de enero a diciembre, es representado por tres obras de tres artistas.
Uno de los grandes atractivos de la muestra reside en la extraordinaria diversidad de lenguajes visuales y procedimientos técnicos empleados. La muestra reúne a pintores, escultores, fotógrafos y creadores interdisciplinares de muy diversa trayectoria, formación académica y edad, propiciando un enriquecedor diálogo intergeneracional.
El trayecto expositivo ofrece una amalgama de materiales e innovaciones formales que van desde la tradición plástica hasta la investigación de vanguardia: obras que emplean bordados sobre malla metálica, ensamblajes de madera de olmo, acero inoxidable, hierro y resina, esmaltes sobre tabla, fotografías impresas sobre dibond de aluminio, o sobre papel Hahnemühle, fotomontajes digitales, ilustraciones, collages digitales…
Artistas y obras
ENERO: “Enero” de Paco Romo, “Janus” de Ángela Cobos e “Islandia” de Gema de la Puente.
FEBRERO: “Carnaval” de Pilar L. Duque, “El viaje de las grullas” de Elsi Suárez y “Febrero” de Fernando Tuñón.
MARZO: “Thallo” (Serie Tejiendo Heridas) de Araceli Larran, “Idus” de Carlos Cuenllas y “Bosque de Calandrias” de Bea Herbas.
ABRIL: “En Abril aguas mil” de Elena Campos, “Abril, aguas mil” de Ana Alonso y “Hojas en abril” de Mariano Gutiérrez.
MAYO: “Maya” de Susana Valdés, “Petricor” de Araceli González y “Prado en Picos de Europa” de Mª Jesús del Amo (MaJe).
JUNIO: “Martirio del Solsticio Vernal” de Fran De Gonari, “Alegría, luz y fiesta” de Cristina Masa Solís y “Junio atrapado” de Ana Cristina Martínez.
JULIO: “Verano azul” de Eusebio Aláiz, “Lecturas” de José Alberto Calvo y “Julio2” de Cristina Ibáñez.
AGOSTO: “Corazón de Agosto” de Miguel Ángel Sánchez, “¿Es la playa el coma?” de Alexandre Likeamarmota y “Bisho 2” de David Santaolalla.
SEPTIEMBRE: “Septiembre” de Carlos Luxor, “Instante suspendido” de Cathy Thompson y “Septiembre” de Paula Llana.
OCTUBRE: “Octubre Gris” de Carmen Coque, “Hoja de Otoño” de Marién Del Canto Fernández y “Aprendiendo tradiciones” de Ana Corchea.
NOVIEMBRE: “TEJIDO” de Paco Fergar, “Noviembre al desnudo” de Carlos Nestar y “As time goes by” de Jésica Campelo.
DICIEMBRE: “Desayuno en el Club Reserva” de Pedro Tapia, “Invernantes” de Li Xu García Cano y “Cogiendo el sueño” de Gema Cinabrio.

























Desde el colectivo Arte Público recuerdan que la palabra “Calendario” procede del término latino kalendarium, que, en la Antigua Roma, no era un almanaque, sino el libro de contabilidad donde los prestamistas anotaban las deudas y los cobros. Las kalendae (calendas) eran el primer día de cada mes lunar, momento en que se anunciaba la luna nueva y vencían los pagos. Cuando Julio César decidió abandonar el impreciso calendario lunar e implantar el calendario juliano en el año 46 a.C., tuvo que compensar un desfase acumulado de siglos añadiendo tres meses extra, dando lugar al llamado «Año de la Confusión» que duró 445 días. En 1582, el Papa Gregorio XIII introdujo el calendario gregoriano (el que usamos hoy). Para corregir el desajuste con el año solar, se ordenó que al jueves 4 de octubre de 1582 le siguiera inmediatamente el viernes 15 de octubre. Así, toda la población de la época se acostó una noche y despertó diez días después.