Por JUAN ANTONIO BERZAL GARCÍA.— La compañía Cirque Hirsute invitó a los espectadores de Valladolid a realizar un viaje fuera del planeta sin sentir los efectos de la gravedad o el vértigo. Un experimento espacial, no exento de movimiento ni riesgos, aunque sus intérpretes lucharon por todos los medios para que el público no perdiera el humor ni la complicidad. La odisea espacial Cosmicomics concluyó con final feliz porque poesía y ciencia se aunaron para que, sin moverse de sus asientos, los aventureros encontrasen el equilibrio y la emoción que toda hazaña precisa.