“En el Corredor Seco de Guatemala los niños nunca sonríen”

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Por SERGIO JORGE

El trabajo realizado por el fotógrafo leonés JM López en Guatemala sigue obteniendo reconocimientos internacionales. El último ha sido el tercer puesto en el International Photography Awards (IPA), gracias a un trabajo que ha permitido conocer las duras condiciones que se viven en algunas zonas del país centroamericano.

¿Cómo surge el proyecto fotográfico en Guatemala?

El proyecto es un reportaje sobre el problema de la desnutrición infantil en Guatemala, en una parte que se llama el Corredor Seco, que comprende siete departamentos. Es una zona donde normalmente no llueve mucho y cada vez menos, debido al cambio climático y a la deforestación. Es un problema que ha existido siempre, pero cuando llueve menos de lo habitual, se pierden todas las cosechas o parte de ellas. La población allí, que es indígena en su mayoría, lo único que tiene para comer son sus cosechas, frijol y maíz. Entonces se mueren de hambre, sobre todo los niños, porque allí empiezan a comer primero los adultos varones, los que pueden trabajar. Los últimos son los niños. Se dan muchos casos de malnutrición infantil. Estas comunidades viven muy aisladas de los núcleos de población. Tampoco tienen una sanidad y educación adecuada.

¿Cómo te enteras de esta situación?

Principalmente por Andrés Martínez, cuando él estaba viviendo en México. Estuvo en Honduras y pasó a Guatemala, donde hizo un reportaje sobre esto y lo sacó en Soitu.es. Entonces ahí lo vi yo, porque normalmente este tipo de información no llega aquí. Tienes la idea de que los niños mueren por desnutrición en África. Por eso decidí irme allí a ver qué pasaba.

¿Cómo organizaste el viaje y llegaste allí?

Andrés me pasa algún contacto de ONG locales y gente que estaba allí, porque si no vas con gente local no puedes llegar. Incluso algunos no hablan ni castellano y son muy ariscos con todo lo que viene de fuera, muy proteccionistas, no se fían de nadie. Son comunidades a las que no llega ni la carretera, son pistas forestales, metidas en medio de la jungla. La única manera es ir con alguien de allí. También conocí a un fotógrafo de Guatemala, que me pasó contactos de gente del Ministerio de Agricultura y Alimentación, además de fundaciones que se dedican a repartir comida.

¿Qué es lo que encuentras cuando llegas?

Es bastante duro ver a los niños cómo están en los centros de acogida, que los llaman centros de recuperación nutricional. Lo que te llama la atención es que los niños nunca sonríen, están llorando todo el tiempo, tienen mucho miedo de lo que no sea su círculo más cercano. En muchos casos, si las madres no se pueden quedar en los centros, no dejan allí a los niños. A los niños se les cae el pelo, la desnutrición provoca también que se les cambie el color, que se vuelva medio amarillento o naranja. Luego son niños muy tristes, siempre hechos polvos, huidizos. Muy delgados porque llegan en muy mal estado.

¿Qué te contaban los padres de esos niños?

La verdad es que hablan poco. Sin que suene muy mal, los indígenas son muy cortos debido a la mala alimentación que han llevado toda su vida. Date cuenta de que muchas veces la comida que tienen para los niños se la echan a los pollos, porque no les da la cabeza, prefieren alimentar antes a los pollos que a los niños. Tienen seis o siete niños cada uno y si se les muere uno, piensan que así tenía que pasar, les da pena, pero es algo como que tenía que pasar, no se hacen demasiadas preguntas. Su vida es trabajar en el campo y comer, al día siguiente trabajar en el campo y comer…

Después de estar en sitios en guerra, ¿habías visto esta situación en otro lugar?

No. Aunque en Afganistán había visto algunas veces problemas de desnutrición en algún hospital, pero no un problema tan generalizado que afecte a un área tan grande de un país. No sé si se le puede llamar hambruna, pero en África  cuando hay hambruna y se mueren 10.000 o 50.000 personas. Es un problema que pasa, en Guatemala no, siempre está ahí. Es un círculo vicioso porque los niños desnutridos van a ser adultos desnutridos y van a tener niños a los que no van a dar bien de comer.

Aunque no existe comparación, ¿cómo se puede retratar la crisis en España?

Supongo que iría a los centros donde reparten alimentos a la gente que se ha quedado sin ingresos. El problema no es comparable, pero aquí la crisis se ve en desahucios, en gente que pierde su trabajo, gente que incluso no llega a fin de mes para comer. Por eso se podría retratar a través de la gente, que cada vez hay más, que busca comida en los contenedores, y en las organizaciones que la dan.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

  1. Tremendo, y contado con toda la naturalidad de Lopi… Porque éste es un fotógrafo de pocas palabras, pero sus palabras son como dardos… Uf! qué manera de retratar lo que hay, de contar lo que hay… con una sencillez que, seguro, es lo que le permite estar…
    Grande López! Es como si te oyera contarlo….

  2. Durísimo, un lugar, por desgracia, pionero, de lo que está empezando a suceder en muchos lugares del mundo cuando se junta la degradación del medio ambiente con el cambio climático en lugares vulnerables.

  3. Pájaro

    Impactantes las fotos y la entrevista.

  4. Pingback: La historia secreta de los mongoles « Tam-Tam Press

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