El pisito y la burbuja

Por JESÚS SUÁREZ

‘El pisito’ es una divertida y ácida comedia que Marco Ferreri, con guion de Rafael Azcona –uno de los mejores escritores de nuestro cine– dirigió en 1959. La película es una irónica radiografía de una España que empieza a desperezarse y a levantarse de las ruinas, pero que vive todavía bajo el signo de la ignorancia y la miseria. En los personajes que dan vida a la historia late ese anhelo secular de los españoles de ser propietarios de una vivienda, sea un pisito en un barrio humilde, un apartamento en la costa o un chalet en una urbanización de lujo. Y de ese anhelo se aprovecharon en los últimos años banqueros y promotores para engordar sus beneficios. Hasta que la burbuja estalló y el sueño se hizo pesadilla.

Algunos piensan que el culpable es el deudor, entonces considerado un buen cliente y que ha pasado a ser un moroso condenado al desahucio. Se dice eso tan manido de que se endeudó por encima de sus posibilidades, pero imagino que alguna responsabilidad deben tener los que concedieron créditos que sabían, o debieran saber –al fin y al cabo son profesionales– que no podían ser pagados. Pero el debate no debe girar en torno a las causas, sino a las soluciones, porque lo que está claro es que los desahucios se han convertido en uno de los mayores problemas sociales que estamos sufriendo en España. Los datos son escalofriantes: desde que se inició la crisis las ejecuciones hipotecarias alcanzan ya las 350.000.

Un grupo de jueces, que viven de cerca esa dolorosa realidad y tienen un cabal conocimiento de la materia, ha elaborado un documento en el que proponen una serie de medidas que parecen bastante razonables, desde la posibilidad de conceder moratorias por circunstancias excepcionales hasta la limitación de los intereses de demora pactados en los préstamos hipotecarios, que rozan y superan en muchos casos los límites de la usura. Pero el propio Consejo del Poder Judicial ha pasado olímpicamente de tales propuestas (imagino que, como suelen dedicarse a viajar, no se enteran de los desahucios) y los políticos, más allá de declaraciones y discursos, no parecen capaces de afrontar la cuestión. Mientras, España se hunde en la miseria que Ferreri y Azcona retrataban en blanco y negro. Pero sin ninguna gracia.

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .