Corea del Norte pierde el rumbo

corea-norte-nuclearPor ANTONIO BERMEJO PORTO

Las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (las únicas lanzadas sobre un objetivo poblado) pusieron fin a un conflicto desatado unilateralmente por la megalomanía nipona con su ataque sorpresa a Pearl Harbor en 1941. Si bien para muchos la de Nagasaki no fue la última de la segunda Guerra Mundial, sino la primera de la tercera. Desde entonces, todos los países que se han dotado con el ingenio nuclear –incluidos EEUU y la Unión Soviética– lo han hecho con anunciados propósitos defensivos (para que no nos la tiren a nosotros, decían).

Corea del Norte fue Imperio Coreano (nada menos) hasta que los japoneses se la anexionaron en 1905, con ocasión de la Guerra ruso-japonesa. En 1945 la península fue dividida en dos zonas, la ocupada por los soviéticos y la ocupada por los Estados Unidos. Y después otra guerra que acabó en 1953, con un armisticio, sin que hasta la fecha se haya firmado el tratado de paz. En Corea reina una dinastía comunista que arranca con un tal Kim il Sung al que siguió su hijo Kim Jong-il y a este su hijo Kim Jong-un, y no me pregunten como ponen los apellidos.

El famoso premio Nóbel de economía, Paul Samuelson, expuso que cuando un país debe decidir entre fabricar cañones o mantequilla, puede optar por fabricar solo cañones e imponer por la fuerza sus precios a otro país que solo fabrique mantequilla. Corea del Norte padece periódicas hambrunas gracias a su intento de ser económicamente autárquico (la llamada ideología Juche), su desproporcionado presupuesto militar y el coste de los aproximadamente 175.000 coreanos secuestrados en campos de concentración. Tienen unos 45 soldados por cada 1.000 habitantes que es la tasa más elevada del planeta, superior incluso a un país militarizado como Israel con unos 25. Con un presupuesto militar del 25% del Producto Interior Bruto, vienen a ser los Klingon de la zona, pero aun con tanto cañón resulta que no pueden hacerse con la suficiente mantequilla.

Esta semana, el régimen de Corea del Norte volvió a repetir su amenaza de llevar a cabo un nuevo ensayo nuclear, aseverando que el Consejo de Seguridad de la ONU –con sus sanciones– “no le ha dejado otra opción”. Menudo argumento, como me lo prohíbes, no tengo más remedio que hacerlo. Además, no alegan que su programa nuclear sea defensivo, sino literalmente enfocado al que denominan su enemigo jurado: los EEUU. Uno se pregunta si cuando completen los ensayos comenzará el bombardeo, una guerra que perderíamos todos pero que acabaría con la dictadura.

Hace unos domingos titulé un Camelot “Los jodíos chinos”, un buen amigo mío –hombre culto y sensible– me acusó de racista, pero hay que ver lo jodíos que son también estos coreanos.

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