Palos de cigüeña
cartones de cerillas
y ningún odio,
artilugios de la vida
que sorprenden
por el hollín y la calma.
Del Monte de los Frailes
bajó el asesino, puso
en mi mano el corazón
de otro.
Arañó la memoria.
*
Se percibe en su voz
se adentra en la entraña
soñada del cosaco
se precipita como entonces
a por ti.
Sumida en la penumbra
avergonzado si quieres,
averigua en los libros
se mesa los cabellos
se masturba
un poco.
*
Abrasa esa sonrisa
bajo la noche,
acierta a pasar
el huidizo y su temblor
desaparece.
Una boca y un tigre
que lo relata todo,
por qué esta máscara
ahora o sandez
en el poema.
—Del libro inédito ’65 MÁSCARAS’.
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