Bernardí Roig, un grito blanco en el silencio polícromo del Museo Nacional de Escultura

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‘Instante Blanco’ es la primera exposición de un escultor vivo en las salas del  Museo Nacional de Escultura que tiene su sede en Valladolid. Diez esculturas blancas “profanan” los espacios dedicados a la escultura religiosa en una intervención respetuosa pero que propone una nueva mirada al espacio y a las piezas de la extraordinaria colección de este museo.

Por GERARDO LÓPEZ LOPEZ
@gerloplop

Bernardí Roig (Mallorca, 1965) asegura que sus obras no pretenden dialogar con la colección del Museo Nacional de Escultura sino, por el contrario, «romper la cronología e historiografía propias de este espacio en un nivel muy íntimo de experiencia personal”. Según señala el artista su relación con el espacio del museo vallisoletano ha sido muy impactante, ya que ha tenido la oportunidad de pasear en soledad por sus salas y «oír las carcomas de sus piezas, una especie de susurro que había en el interior de la materia, como si todavía hubiera alguien vivo trabajando en el estómago de las esculturas«. Por supuesto se trata de una metáfora con la que quiere expresar que las piezas de la colección permanente siguen “muy vivas” y por eso se ha decidido a “aceptar el reto de traer mi propia contemporaneidad a Valladolid”.

Las esculturas blancas de Roig, que en algunos casos están casi escondidas como queriendo pasar desapercibidas en discretos rincones de las salas, tras un maravilloso retablo o entre las columnas del patio, en otros casos aparecen insolentes con toda su rotundidad en medio de las tallas policromadas contagiándolas de presente y “sacándolas del limbo de la inmortalidad”, como afirma la directora del Museo, María Bolaños.

Tres de las piezas que forman parte de la exposición, que se podrá visitar hasta el 12 de enero en el Colegio de San Gregorio y en la Casa del Sol, han sido creadas expresamente para esta muestra que con su título, Instante Blanco, hace referencia a la frase “Detente Instante, eres tan bello” del Fausto de Goethe, y es que el artista entiende que la escultura representa el instante apresado en la quietud de la forma: “Cada escultura es un fotograma de algo que está pasando, un coágulo de luz que se va a mantener hasta el día 12 de enero”.

Con esta exposición el artista mallorquín culmina una trilogía en la que sus obras han “irrumpido” en las colecciones permanentes del Museo Ianchelevici en La Louvière (Bélgica) y el  Museo Lázaro Galdiano en Madrid. Roig, por otra parte, ya se encuentra trabajando en un proyecto para The Phillips Collection de Washington  que se presentará en otoño de 2014.

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