Un jardín francés barroco en Piedrahita (Ávila) / Parte I

Un jardín francés barroco en Piedrahita (Ávila).

Un jardín francés barroco en Piedrahita (Ávila).

Séptima entrega del arquitecto y paisajista vallisoletano sobre jardines singulares de la Península Ibérica. En esta ocasión se centra en el Palacio de los Duques de Alba en Piedrahita (Ávila), un palacete al gusto francés, convertido hoy en un centro de educación pública, con unos bellos jardines asociados destinados actualmente a parque público de la localidad y a esparcimiento de los escolares en una de sus áreas.

Por JOSÉ CARLOS SANZ BELLOSO

Al menos ya en el s. XV en la localidad de Piedrahita se elevaba un castillo, en un espacio al sur de la población. Se conservan de él restos enterrados, fundaciones y cimentaciones, que fueron documentados en unos trabajos arqueológicos que se pueden consultar en el Servicio Territorial de Cultura de Ávila. Otros documentos asociaban esa construcción defensiva con unas huertas adyacentes. La Casa de Alba edifica, en la segunda mitad del s. XVIII y en ese paraje, sobre los restos de la fortificación precedente, un palacete al gusto francés, con unos bellos jardines asociados, actualmente casi borrados, conocido como El Palacio de los Duques de Alba. Recordamos que arquitectura y jardinería, especialmente en lo referente a construcciones civiles señaladas, formaban parte de un todo, dentro de un programa unitario en el que ambas se complementan en indisoluble interrelación.

La construcción palaciega, como un gran pabellón con planta en forma de U, con dos alturas y grandes sótanos, estaba plagada de numerosas chimeneas. Hoy es un edificio muy modificado y alterado, destinado a centro de educación pública. De los jardines se conserva parte de la traza general, la configuración global con varias fuentes y estanques, elementos de su infraestructura hidráulica, y piezas notables de ingeniería civil, como muros de contención y amplios parapetos.

Vista lateral posterior del Palacio.

Vista lateral posterior del Palacio.

La dirección dominante que articula la composición es prácticamente Norte-Sur; con el palacio en un extremo y el despliegue de jardines y la conexión con el campo por el otro. Lo más sugerente es que el plano horizontal inmediato al Palacio mantiene los rasgos y características compositivas iniciales. Una amplia superficie plana característica de este tipo de jardines, conserva aún amplias perspectivas, ordenadas en relación a un eje de simetría central que organiza igualmente las construcciones, y en el que se engarza a su vez hipnótico estanque oval y una fuente con vaso y mascarón frontal (alojada en un muro curvo cóncavo); a ambos lados del eje se adivinan las zonas de los grandes parterres originales y las de los bosquetes que los flanqueaban y enmarcaban.

Vista hacia el Palacio.

Vista hacia el Palacio.

Vista hacia el Sur.

Vista hacia el Sur.

El inicio del recorrido, por el extremo norte, se configura mediante un espacio ajardinado. Se trata de un recinto abierto que queda delimitado primeramente por unos cerramientos y unos pabellones que organizan una plazoleta de ingreso con funciones de patio de honor, junto con el propio Palacio. Este patio formal independiza el conjunto del caserío próximo, y asegura una perspectiva relativamente despejada y solemne de la fachada urbana del Palacio.

Vista Pabellones y Patio-Plaza de Acceso con Pabellones.

Vista Pabellones y Patio-Plaza de Acceso con Pabellones.

Fachada principal del Palacio.

Fachada principal del Palacio.

Los jardines están destinados en la actualidad a parque público de la localidad y a esparcimiento de los escolares en una de sus áreas. Sobre ellos se ha llevado a cabo un estudio para su restauración con metodología histórica y arqueológica específica, por un equipo multidisciplinar integrado por paisajistas, botánicos… a la espera de su desarrollo y materialización. Si se llevara a cabo se lograría recrear un jardín histórico francés, coetáneo a otros de similar filiación en la Península (1).

Plano topográfico del proyecto de restauración.

Plano topográfico del proyecto de restauración.

La Razón y el genial Le Nôtre

Los jardines racionales franceses se conciben y planifican como grandes escenografías. Se configuraban como los mejores lugares para llevar a cabo solemnes recepciones, amenos paseos y fantásticas fiestas con agua, música y fuegos de artificio; jardín de los sentidos, jardín de plaisir y de la inteligencia. Estamos en los tiempos, no muy lejanos, de la Época de las Luces. La Razón y la mirada cartesiana quieren organizar todos los ámbitos del conocimiento y de la vida social; gracias a ellas se quieren comprender, enciclopédicamente, difundir y desarrollar los nuevos saberes y caminos de la ciencia, o las nuevas formas del saber en los preludios de la Revolución Industrial.

Como ejemplo, meramente orientativo y fabulado, de la vida cortesana francesa nos viene a la memoria la película Vatel, de Roland Joffé, estrenada en el año 2000.

Jardines racionales, o como indica algún escritor ”jardines razonados”. La Razón, en el sentido francés y todo el afrancesamiento asociado, eran garantía de buen gusto y refinamiento. La jardinería es aquí un medio, no solo de ostentación, sino distintivo de una depurada exquisitez estética, y concebida como una de las Bellas Artes.

Vista general aérea histórica.

Vista general aérea histórica.

El genial André le Nôtre ya había fijado las pautas a seguir por la escuela francesa de jardinería que revolucionaría el panorama mundial, y que fue ampliamente seguida e imitada repetidamente en experiencias que proliferaron en la época barroca (2), estilo que en España se asienta tardíamente.

Plano y contraplano

Esta técnica cinematográfica consiste en secuencias alternas de los planos contrapuestos, con simetría vertical, generalmente de dos personas hablando, en la que tras enfocar a una, con la otra de espaldas, se va diciendo y escuchando, o solo mirando, recibiendo el mensaje, que ofrece una a la opuesta, que replica o calla, para cambiar al otro interlocutor y así el punto de vista o toma, y que se montan en una secuencia de lateralidades, casi frontales o algo escoradas.

De manera análoga es interés del mecenas de esta obra, y desarrollado por sus jardineros, el establecer un gran plano horizontal, de amplias y despejadas perspectivas que ponía en relación la escala más doméstica del palacio con jardines formales en sus inmediaciones y que se abrían a amplias panorámicas paisajísticas, contra el plano superior abierto del aire. En una técnica, que tiene ciertos puntos en común con la de algunos jardines orientales, y que consiste, de forma muy simplificada, en la incorporación al jardín, o “robo”, de elementos del entorno, encuadres de escenas y vistas….

En este caso, la organización jardinera quiere indicar, con prolongados ejes y líneas de fuga, reales o sugeridas, en largas miradas, una idea de control del hombre del medio físico y natural, y por extensión del mismo territorio… y de lo que este contiene. Dentro, y como una pieza más, aun siendo el motor de este juego, quedaría incardinado el propio jardín. Se utilizaban extensos y perfectamente dimensionados parterres, con elaborados dibujos y preciosos trazados formales, grafías vegetales, setos, macizos flores, borduras, arte topiaria, alineaciones arboladas, bosquetes, estanques, paseos…

En el paralelismo sugerido con la jardinería oriental se ha de tener presente que la sensibilidad e intenciones respecto del jardín en la cultura occidental son bien distintos de los usuales en Oriente; prácticamente antitéticos. Con estos proyectos en Europa se aceptaba la idea, asumida por el absolutismo, de contar con el poder y el control, casi ilimitado, sobre la Naturaleza, que en nada tiene que ver con el sentir de los artistas taoistas, por poner un ejemplo.

El contraplano aquí sugerido sería de tipo horizontal, del suelo con los cielos de Piedrahita. Bellos cielos que reflejarían especularmente el orden al que fue sometido el plano terrenal, hoy casi completamente desaparecido. Superficie horizontal delicadamente dibujada con plantas, flores, árboles… que tendría su reflejo en la esfera de lo aéreo en profusiones de nubes pausadas o veloces, plácidas o bien obscuras y cargadas de negrura, como otro orden en el que el anterior quedaría reflejado; con mantos celestes de azules nítidos en graduaciones infinitas y cielos nocturnos de constelaciones y estrellas, en armonía cósmica acompasada por la Música de las Esferas.

Cielo y suelo. Suelo y cielo

Aquí una idea precisa de orden quiere concretarse en lo terrestre y ser reflejada en lo que es más etéreo y cambiante. Siempre y todo modulado por los caprichos del Sol y lo relativo a la temperie. En todo caso los matices de luminosidad, graduaciones de sombras, contraluces, claroscuros, y otros efectos transmitirían los misterios de los días y las estaciones a unos jardines aparentemente previsibles y nítidamente definidos, que irían experimentando transmutaciones y procesos de alteración inusitados, incluso nevados completamente. Estamos a unos 1.060 m.s.n.m. y las sierras cercanas operan como telones de fondo muy expresivos y de cierto dramatismo, no habituales en otros jardines de similar filiación, que se suelen asentar por lo demás sobre amplísimas llanuras, con climas mucho más benignos y propicios. En la certeza de que no existen dos cielos iguales, y de que cada lugar tienes su cielo, con múltiples modulaciones e inagotables matices, pero sin dejar de ser los propios y particulares cielos.

Los rastros jardineros que perduraron en el Palacio de los Duques de Alba, a principios del s. XX y tras la posguerra española, fueron transformados en productivos huertos urbanos. Así la Historia azarosa hizo que unas huertas, posiblemente tardo medievales, pasasen a ser con el tiempo jardines dieciochescos a la moda, que luego fueron… abandonados, más tarde convertidos en huertas sociales y finalmente destinados a parque periurbano. Ahora esperan una nueva oportunidad para resurgir y constituirse en un paisaje cultural recuperado y referente en su género.

Ortofotografía. Instituto Geográfico Nacional.

Ortofotografía. Instituto Geográfico Nacional.

Juegos de cielo y reflejos.

Juegos de cielo y reflejos.

Se deja para siguientes entregas las consideraciones técnicas, paisajísticas, compositivas, estilísticas y botánicas más precisas, al igual que su relación estilística con otros jardines de la Península Ibérica y la influencia de este tipo de jardinería en periodos posteriores.

Parque público

Los jardines son de propiedad municipal, están abiertos como parque público y son accesibles en gran parte de su extensión. Cuentan con agua potable, zona de juegos infantiles. Las piscinas municipales se encajan en un lateral del recinto. Un instituto de enseñanza media se construyó en el lateral sureste, interceptando parte de muro-acueducto e interesando tramos de las infraestructuras hidráulicas.

Se recomienda la visita con alguna guía sobre jardines franceses y afines, y se estima conveniente confeccionar un folleto que desarrolle sus contenidos culturales, jardineros y botánicos de este enclave, hoy muy desdibujados, junto con la colocación de algunos paneles didácticos.

Son interesantes las ruinas del convento de Dominicos, situadas en las inmediaciones, y es recomendable recorrer el casco urbano y visitar la Plaza con su fuente.

Estos jardines se pueden integrar en un itinerario que comprendería los jardines próximos de El Bosque, en Béjar, y los del Coto de Nuestra Señora del Carmen (Jardín de Conde) en Peñacaballera –Puerto de Béjar, en la provincia de Salamanca–.

  • Acceso. Coordenadas: Latitud 40º 27´ Norte. Longitud 5º 19´ Oeste

Bibliografía:

 Notas:

  • (1) Equipo formado por Boriana Doncheva, paisajista; J. Carlos Sanz, arquitecto restaurador; Strato, trabajos históricos y arqueológicos, y Peter Nikolov, arquitecto paisajista y botánico. Trabajo realizado a instancias de la Fundación de Patrimonio Natural de Castilla y León. Intervinieron Dieana Petrova, Carmen Amador, Alejandro Marín y Jesús G. Maldonado, como colaboradores y asesores imprescindibles.
  • (2) El paisaje del hombre. Geoffrey y Susan Jellicoe. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1995. Pág. 179: “…Consecución de la cualidad barroca de la unidad del cielo con la tierra, mediante los reflejos en el agua, y el trazado de avenidas que condujeran indefinidamente hacia el exterior…”

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