Jardines “robados” en la ciudad

Jardín como vestigio de la trama histórica. / Calle Miguel Íscar. Jardines de la Casa Museo de Cervantes con la calle Rastro. Valladolid. © José Carlos Sanz.

Jardín como vestigio de la trama histórica. / Calle Miguel Íscar. Jardines de la Casa Museo de Cervantes con la calle Rastro. Valladolid. © José Carlos Sanz.

Octava entrega del arquitecto y paisajista vallisoletano sobre jardines singulares de la Península Ibérica. En esta ocasión se centra esos “otros jardines” que se encuentran casi escondidos en nuestras ciudades, y que pasan desapercibidos asomando por rincones privados, curiosos y sorprendentes…

Por JOSÉ CARLOS SANZ BELLOSO

Nuestras ciudades se pueblan de rincones, vericuetos… de espacios que no forman parte directa de la red de espacios públicos (calles, callejas, plazas, plazuelas…) Son pequeños recodos, patinejos, ante patios o patios a fachada, retranqueos de alineaciones… o recintos que forman parte del caserío residencial o de edificios públicos o privados, pero particulares, no públicos, que aportan desahogo, a veces solo visual, al entramado viario y sistema de lugares de libre acceso, generalmente municipales.

De entre esos sitios nos interesan los que cuentan con jardín, plantaciones o arbolado. Los que por sus cualidades, configuración y elementos vegetales pueden ser considerados desde algún punto de vista como jardines privados visibles desde la calle, y de alguna manera como ámbitos verdes que acompañan y complementan al conjunto de los parques y los jardines públicos de la ciudad.

Se presenta una secuencia de diferentes imágenes en las que aparece un repertorio con diversa posibilidades, pistas, sobre jardines privados, jardincitos, pensiles… incorporados a calles y plazas, y en menor o mayor grado, a la vida de la ciudad; componiendo imágenes con “verduras” que integran gratísimos episodios en paisaje urbano de muchas de nuestras ciudades.

Jardines en ante patios de casas. / Calle Núñez de Arce. Fundación Santiago y Segundos Montes. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardines en ante patios de casas. / Calle Núñez de Arce. Fundación Santiago y Segundos Montes. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

A veces son verdaderos espacios ajardinados con individuos arbóreos incluidos que se disponían en patios previos a las fachadas de algunos edificios del caserío urbano. En otros casos, son restos o vestigios de anteriores jardines, o espacios inciertos (privados, o de entidades o instituciones no municipales, como colegios, universidades…) que bien contarían con unas áreas ajardinadas o que con el tiempo sufrieron unas intervenciones que los convirtieron en nuevos jardines, a veces pequeños vergeles.

Edificios como archivos, bibliotecas, universidades, hospitales… y también algunos conventos y monasterios dejan traslucir, o mostrar claramente, parte de su contenido botánico, de sus zonas ajardinadas, parquecillos de sus perímetros, de sus entradas o accesos, o huertas tras sus cercas y tapias.

Muro vestido de tapiz rojo. / Cerramiento lateral del Instituto Núñez de Arce al Paseo de Isabel la Católica. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Muro vestido de tapiz rojo. / Cerramiento lateral del Instituto Núñez de Arce al Paseo de Isabel la Católica. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Estos y otros lugares de verdor forman a veces un nutrido grupo de jardines, “otros jardines”, que complementan al conjunto de los parques y jardines municipales. En ocasiones son terrazas con simples macetas, delicados pensiles, en otros casos se constituyen por una pared vestida con una enredadera, como remedo de los famosos “jardines verticales”.

Laureles en asomada. / Callecita que desemboca en la Plaza de Antonio del Águila, aledaña a la Catedral de Zamora. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Laureles en asomada. / Callecita que desemboca en la Plaza de Antonio del Águila, aledaña a la Catedral de Zamora. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Generalmente su reducida escala los hace pasar casi inadvertidos, y en ocasiones, se disponen en lugares realmente extraños, casi inverosímiles. Jardines retrepados sobre tapias, tapizando medianeras, colgando de áticos y altas terrazas, en profusión de macetas en galerías, miradores y balcones, en los lugares más inusitados, sorprendentes y hasta disparatados. Los situados en altos, en niveles superiores de patios, casas… aparecen como en “asomadas”.

Jardines en alto. / Calle Mayor de Sánchez Ocaña. Béjar. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardines en alto. / Calle Mayor de Sánchez Ocaña. Béjar. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Cada ciudad espera que sean buscados e identificados para poder ser incorporados como pequeños (a veces no tanto) “jardines robados”, para nuestro goce y deleite, pues al estar visibles se pueden incorporar a la “ciudad vegetal” desde los distintos sitios en los que “anidan”.

Jardín en ruinas históricas. / Catedral de Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardín en ruinas históricas. / Catedral de Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

 Los hay que acompañan a elementos arquitectónicos, que los adornan o a veces los recubren en invasiones incontroladas, o “invasiones silenciosas”, con tupidas hiedras, madreselvas o enrevesados emparrados.

 Trepadora “retrepándose” sobre una tapia. / Calle Trilingüe. Salamanca. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Trepadora “retrepándose” sobre una tapia. / Calle Trilingüe. Salamanca. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Son jardines por lo general trazados ex profeso, aunque los hay espontáneos, unos y otros nos acompañan en nuestros paseos por la urbe, por la pequeña ciudad e incluso en muchos pueblos, y que, bien por su modestia, por su gran acomodo al lugar, o su reiterada su visión a lo lardo de días y días, nos pueden pasar desapercibidos. Son, en sí, pequeños reductos de vida, verdor y frescor. A veces mínimos jardines frágiles y efímeros, o jardincitos anuales, en relación con la vida de las modestas plantas herbáceas o gramíneas que los animan.

 Jardín espontáneo en jardinera. /  Iglesia de San Pascual Bailón. Calle Joaquín Velasco Martín. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardín espontáneo en jardinera. / Iglesia de San Pascual Bailón. Calle Joaquín Velasco Martín. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardines particulares, y de entidades, instituciones, organismos… que pueden ser “robados”, desde la mirada, al ser disfrutados y poder tomar prestados de ellos la sombra que nos ampara, el rumor de sus hojas y ramas que nos tranquiliza o causa temor… Merece la pena significar lo extraordinario que es encontrar un rincón urbano poblado de seres vivos, vegetales, con sus animales asociados (insectos, aves…) que nos brindan, gratuitamente, a cambio solamente de parar unos segundos ante ellos y detener la vista unos momentos, placeres simples pero no pequeños.

 Jardín en edificios universitarios. / Calle Cardenal Mendoza. Colegio de Santa Cruz. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Jardín en edificios universitarios. / Calle Cardenal Mendoza. Colegio de Santa Cruz. Valladolid. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Tarea de “hurto aleatorio de jardines ajenos”, por la que nos beneficiamos de los desvelos, afanes y cuitas de sus jardineros fieles, de los mecenas que los mandaron plantar, de sus cuidadores y de sus responsables en la actualidad. Hurtos que se realizan con el beneplácito de los anteriores, (aunque no siempre) pues desde un principio parece que se dejó abierta su vocación de ser participados por el público en general.

Plantas colgantes sobre muro de palacio medieval, con patio ajardinado interior…/ Valle Escuderos. Palacio de la familia Cannata.  Segovia. © Fotografía: José Carlos Sanz.

Plantas colgantes sobre muro de palacio medieval, con patio ajardinado interior…/ Valle Escuderos. Palacio de la familia Cannata. Segovia. © Fotografía: José Carlos Sanz.

No tengamos reparo en apropiarnos de ellos (sensorial, emotiva, plásticamente…), y solicitar amablemente el poder entrar en el interior de alguno de ellos, para aprehenderlos y vivirlos desde dentro. Seguro que sus dueños estarán encantados en contarnos un poco su vida, la de los jardines, y así, además de ser robados serán compartidos. Pero atención, no será siempre posible, pues al fin y al cabo, no dejan ser privados.

Un entretenido juego es el de “robar jardines, en el sentido expuesto, en nuestro barrio, en nuestra ciudad… y también en los viajes a otras ciudades que tengamos pendientes de realizar.

Árbol dibujado con sombras y hojas de bambú. / Ecoterraza. Valladolid. © José Carlos Sanz.

Árbol dibujado con sombras y hojas de bambú. / Ecoterraza. Valladolid. © José Carlos Sanz.

  • Localización: Por rincones y lugares menos frecuentados, en posiciones y ubicaciones poco habituales, de varias ciudades.

Un Comentario

  1. Casi toda la ribera del río Pisuerga en Valladolid puede considerarse un jardín natural.

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