La literatura social pone el cierre al curso sobre “la cultura de la crisis y la crisis de la Cultura”

Víctor del Árbol, Noemí Sabugal, Benjamín Prado y Javier López Menacho. Foto: L. Fraile.

Víctor del Árbol, Noemí Sabugal, Benjamín Prado y Javier López Menacho. Foto: L. Fraile.

Javier López Menacho, Víctor del Árbol y Benjamín Prado participaron en Valladolid en una mesa redonda, conducida por la periodista Noemí Sabugal, en la que hablaron de sus últimos libros, todos ellos escritos con un claro compromiso social.

Por LAURA FRAILE
últimoCero.com

Mascota con forma de chocolatina, auditor de máquinas de tabaco, cuantificador de las personas que se colaban en el metro o speaker de la Selección española de fútbol. Éstos son algunos de los trabajos que el escritor andaluz Javier López Menacho estuvo realizando durante el año que estuvo viviendo en Barcelona, empleos que acabarían convirtiéndose en la fuente principal de las crónicas incluidas en su libro `Yo, precario´ (Los libros del Lince, 2013). Este autor acudió este martes 25 de noviembre al curso `La cultura de la crisis y la crisis de la Cultura´ —organizado por el Ateneo Cultural Jesús Pereda (CCOO) y la Universidad de Valladolid— para compartir su experiencia como escritor de esta obra, a la que definió como una catarsis personal frente a todos esos trabajos a los que la gente no suele prestar atención y que suelen estar muy mal remunerados.

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Durante su intervención Javier López Menacho explicó su proceso de formación a la hora de ponerse a escribir, destacando las clases de periodismo narrativo a las que asistió en la Universidad Pompeu Fabra pero también la lectura de obras como `Anatomía de un instante´, de Javier Cercas, o `El escritor gonzo´, de Hunter S. Thompson, en la que este escritor norteamericano se carteaba con su editor.

Junto a él estaba Víctor del Árbol, autor de `Un millón de gotas´ (Destino, 2014), una novela que narra dos historias de manera paralela: la de un joven asturiano que en el año 1932 se fue a la URSS para trabajar en el Gran Canal de Moscú y la de su hijo, un abogado barcelonés que vive en el siglo XXI. “En la literatura siempre hay temas universales. Lo que cambia es el punto de vista narrativo”, comentaría este escritor en esta mesa redonda, donde reconoció su preferencia por la Historia escrita con minúsculas, ésa que se centra en las personas sencillas. “Cuando escribo no me importan tanto las circunstancias sino las consecuencias”, añadiría más tarde, antes de mencionar algunos de los temas que suelen estar presentes en sus novelas, tales como la culpa o la crisis de valores.

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Finalmente intervino Benjamín Prado, quien habló de su último libro, `Ajuste de cuentas´ (Alfaguara, 2013), una novela negra ambientada en la España de finales de los años 80. “Transcurre en una sociedad corrompida, la misma en la que vivían los arquetipos de Mario Conde, que se creían los números uno de casi todo y que simbolizaban al nuevo español. Era la sociedad del culto al dinero y de la pérdida de valores. Ahí cuento la historia de Juan Urbano, un hombre en paro que debe enfrentarse a su hipoteca y que está siendo devorado por las deudas“, explicó Benjamín.

Este autor, que anteriormente había escrito otros libros como `Mala gente que camina´ (una novela histórica con la que denunció el robo de niños durante el franquismo) u `Operación Gladio´ (una novela de espías ambientada en la Transición), también estuvo hablando en este curso de algunos de los exponentes de la literatura social. En esta lista figuraron nombres de autores como Carmen Laforet, Rafael Sánchez Ferlosio, Luis Martín Santos o Juan Marsé. A lo largo de la tarde este listado se ampliaría con otros escritores como Rafael Chirbes (autor de novelas como `Crematorio´, en la que describe la burbuja inmobiliaria surgida en la costa levantina) o Belén Gopegui (que acaba de publicar el libro `El comité de la noche´, una novela en la que una de las protagonistas es una mujer de 30 años que decide volver a casa de sus padres después de haber perdido su trabajo).

“El componente social no sólo está presente en la literatura actual. Basta echar un vistazo a discos que están saliendo como los últimos de Ismael Serrano, Celtas Cortos, Amaral o Nacho Vegas. En todos ellos hay canciones de corte social, muy parecidas a las que hace años hicieron Lluis Llach o Paco Ibáñez“, comentaría durante esta tarde Benjamín Prado, dejando constancia con ello de una preocupación compartida por muchos creadores actuales que, sea a través de la literatura, la música o el teatro, se han propuesto no callar y denunciar a las claras la corrupción, la precariedad o el abuso de poder.

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