“Un huevo”. Un cuento de Susana Barragués

Susana Barragués.

Susana Barragués.

Rescatamos un pequeño cuento perdido de la poeta, científica y humanista leonesa Susana Barragués Sáinz, escrito a principios de 2010:

UN HUEVO

Por SUSANA BARRAGUÉS

Para llegar a la ciudad de Bilbao, mi madre tenía que recorrer a pie quince kilómetros desde la pequeña aldea de Cogullos hasta el paso de ferrocarril. Después, subía a un tren abarrotado de campesinos y obreros pobres, viajaba adormilada durante más de cinco horas hasta la estación de Balmaseda, tomaba un autobús urbano, y caminaba apresurada por el último tramo de la ciudad, ya de noche, hasta la casa de su hermana.

A pesar del trasiego del viaje, mi abuela solía meter una docena de huevos en la abultada maleta de mi madre, escondidos dentro de un zapato o una taza. La mayor parte de los huevos se rompían casi siempre, extendiéndose su contenido sobre blusas y sábanas como la herida muda de un disparo. Mi madre montaba en cólera, maldiciendo esa vulgar costumbre de aldeana, pero la abuela callaba: se limitaba a deslizar cada vez, con mucho sigilo, cinco o seis huevos en su equipaje, atados con un cordelito, envueltos cuidadosamente en papel de estraza.

Un poema es como un huevo que viaja quince kilómetros a pie, varias horas en tren y tranvía, dentro de una maleta, con el plumón todavía pegado a la cáscara. Un huevo que viaja en un bolsillo, vibrando junto al cuerpo, que puede quebrarse con la presión de la huella en el último impaciente paso.

Quedan todavía más de ocho horas de viaje hasta la ciudad de Nueva York. Cuando llegue al aeropuerto, ya de noche, tomaré el último autobús urbano, recorreré las calles oscuras, y arrastraré la maleta por las escaleras de mi nueva casa, con rabia de haber dejado que ella me cargara de peso y trastos innecesarios. Porque ya sé lo que encontraré entre mis libros nuevos, mis zapatos o mis suéteres, bien envueltos en papel de periódico, atados con un cordelito o un lazo. Huevos, todavía calientes, que mi madre escondió dentro de mi equipaje aprovechando la confusión de la despedida, la mayoría de los cuales se habrán roto en el trayecto, ensuciando mis vestidos. Todos menos uno, ese huevo blanco que miro maravillada por unos instantes, abandono después en una mesa y olvido para siempre, como el poema.

15-1-2010

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Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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