Olmedo Clásico 2018 / Risas a tumba abierta en “Commedia” de Cándido Pazó

La invitación de los intérpretes al principio del espectáculo Commedia, en el Festival Olmedo Clásico, a reír a mandíbula batiente en este montaje de la compañía Contraproducións fue todo un preludio de lo que vendría luego. Los espectadores cumplieron la sugerencia a rajatabla. No es para menos teniendo en cuenta que sobre el escenario rondaba el texto La bague magique, de Carlo Goldoni, considerado uno de los padres de la comedia italiana, y otros pasajes de creación propia realizados por Cándido Pazó.

La pluma afilada de Charo Charro, profesora de Indumentaria y Atrezo en el XIII Curso de Análisis e Interpretación actoral Fernando Urdiales del certamen olmedano, analiza con detalle máscaras, personajes, vestuario, atrezo, escenografía y artificios varios que, en conjunto, salen airosos del envite escénico.

Por CHARO CHARRO

El hecho de entrar en un código comunicativo concreto, como es el de la commedia dell’arte italiana, también denominada “comedia del oficio”, provocó, que la corrala de Olmedo se mostrase a la vez expectante y con recelo al principio. Tras la presentación de todos y cada uno de los personajes y el avance de la trama, fue imposible controlar la risa y un dejarse llevar con cada lazzi o acción gestual.

La igualmente llamada comedia “al improviso”, en este caso, bajo texto del señor Goldoni, enemigo de otro escritor dedicado también a dar texto a la citada comedia de improvisación, Gozzi, logró que las mandíbulas de los asistentes oscilasen, como si el respetable masticase un rico manjar con el que alimentar sus almas. Cada actor de la compañía mostró pulcramente su papel, haciendo alarde de la necesaria y rigurosa técnica que conlleva este hecho espectacular.

Presenciar una puesta en escena de este estilo con la disciplina que requiere, garantiza la risa y el no control de la libre carcajada. Los mismos cómicos, nos advierten en el introito, que no tengamos miedo a la misma y la dejemos escapar.

En aquellos tiempos aúreos, las compañías españolas temían el tan elevado nivel de que disponían las italianas, pues venían con sus trabajos de gran calidad, dispuestas a permanecer varios días en cartel, lo que suponía gran competencia en detrimento de contratar a los nuestros, y de ellos aprendimos, y no sólo nosotros, también los ingleses y franceses.

La agrupación arranca su espectáculo discutiendo sobre los personajes en un reparto de papeles desigual. Ellos son: el pillo Arlequín y su amada Colombina que se llama Argentina, el pluscuamperfecto Dottore, lisonjero Capitano, impoluto Pantalone, y el astuto mesonero con sus “tormentone” o repeticiones. Ellos mismos, advierten que no estarán entre ellos “los enamorados” (aquellos que aparecen desprovistos de máscara), pues ya se encargan Arlequín y Argentina de cubrir su ausencia. Personalmente eché de menos se mencionase de esta guisa, al personaje de la muerte, que siempre protagoniza carreras tras los zanni o criados, aunque muchos textos no la contemplen.

La troupe de comediantes llena el tablado en todo momento, incluso sin presencia actoral, ya que las máscaras reciben a los espectadores en la escena como ejercicio iniciático y al finalizar, de despedida, son sustituidas por los instrumentos musicales que han acompañado al desarrollo y aportado en la resolución del conflicto.

Tanto máscaras como instrumentos son básicos elementos para actores en todo momento. La escenografía se compone de un tablado muy poco elevado, salvo para el senex Pantalone, que ayuda a separar la acción del personaje elevado en tarima, de la del músico actor bajo la misma, y que lo mantiene de igual forma implicado como espectador. Un panel frontal que ayuda a decidir qué camino lateral, entrecalles, ha de tomar para salir, o simplemente esperar su siguiente aparición tras algún cambio, motivo por el cual, al descubierto no se ha de poder quedar. La disposición de los actores fuera del tablado es diagonal, enmarcando la tarima de forma abocinada, como brazos abiertos de acogida al público y en una llamada de: “estad atentos de lo que vais a presenciar pues magia aquí va a pasar”. Y aseguro que así fue.

El deleite argumental del texto trata de un anillo engañoso que porta Arlequín y que provoca que se transforme la realidad en una nueva visión. Gracioso mariazzo o situación, trama, personajes, cantinelas y acciones del cannovaccio o guión. Agradable y sencillo juego de luces que apoyan la atmósfera del nublado o soleado para que el mesonero trate de montar la terraza. Vestuario y atrezzo acorde, incluso la taza de porcelana con agua que trae y lleva el dottore, siendo común que fuese de barro, pero acertado detalle pues el dottore tiene posibles; aparece además el batocho, elemento principal que manipula Arlequín o la esencial bolsita de cuero con pecunia.

Ni decir tiene que este estilo requiere del estar en constante alerta, agilidad y destreza. Y todo esto, yo lo presencié sobre la escena. Todo lo que acontece es integrado y solucionado, desde “el tener contentas a las asistentes olmedanas y el señor barbudo de la primera fila”, hasta el pequeño percance con la falda que no quería abrocharse y que finalmente se resuelve. Todo ello en conjunto para darnos cuenta de que nuestra frágil y condición humana no sabe valorar cuánto somos y tenemos en el día a día, necesitando de un artificio para poder hacerlo ¡Qué mejor reflexión y enseñanza sobre esto que en un espejo teatral!

Como ya he indicado anteriormente, garantizada queda la carcajada y es muy recomendable de ver, pues como diría un afamado dramaturgo y actor, además de directo sucesor y heredero de la mencionada comedia del arte italiana, el insigne Molière: “Cuando vas al teatro y ves una tragedia, te involucras, participas, lloras y lloras y luego te vas a tu casa y dices: ¡Qué bien he llorado hoy! Y duermes relajado. El discurso político ha pasado por ti como el agua sobre un cristal. Mientras que para reírse hace falta inteligencia, agudeza ¡En la carcajada se te abre la boca, pero también el cerebro, y en el cerebro se te clavan los clavos de la razón!“.

Finalmente, felicitar y agradecer a Cándido Pazó y a todo su equipo el regalo que supone su trabajo.

— — —
* Charo Charro ha sido profesora de Indumentaria y Atrezo en el
XIII Curso de Análisis e Interpretación actoral Fernando Urdiales, desarrollado en el marco del recientemente clausurado Olmedo Clásico 2018.

Deja un comentario y fírmalo con tu nombre o no saldrá

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

A %d blogueros les gusta esto: