De cómo caí preso del efecto místico-religioso

E.M.R. / Invervención urbana en León.

Cuando un leonés curioso (en adelante Robert Redford) se encuentra por casualidad con una singular intervención urbana que alguien ha realizado en la ciudad de León, y tira del hilo para desvelar sus entresijos, se topa de pronto con un proyecto mucho más amplio titulado “Sobre el efecto místico-religioso”

Aquí nos cuenta cómo llevó a cabo su investigación, qué descubrió tras ella (entre otras cosas, una organización secreta fundada en la facultad de Bellas Artes de Catville) y cómo dio con una tal Julia Roberts (quien al parecer es la autora de este proyecto de street art sin precedentes en la ciudad), posiblemente afincada en Galicia, a quien además ha logrado entrevistar.

Por ROBERT REDFORD

Desde hace unas semanas, quizá meses, cualquier flaneur de la ciudad de León se puede topar con unas curiosas piezas de cerámica, muy pequeñitas, insertadas con sumo cuidado en fachadas de edificios, muros y lugares abandonados, lejos, muy lejos, de la vista de turistas poco espabilados y, por si fuera poco reto, a diversas alturas. Esas piezas construyen frases, que más parecen admoniciones al pecador, en las que se nos habla del Efecto Místico-Religioso (E.M.R., en adelante) y sus fatales consecuencias.

Buen ejemplo de lo que arriba cuento lo podéis encontrar muy cerca de la pequeña fachada del Bar Belmondo (sito en calle San Lorenzo nº1), sede involuntaria de una de estas piezas. Concretamente la que reza, nunca mejor dicho, así: “No os afanéis en revivir el Efecto Místico-Religioso”. Dicha pieza apareció, o me fijé por vez primera en ella, el reciente miércoles 6 de septiembre, fumando un cigarrillo y agachándome para descifrarla (a mi edad y con lo que me cuesta hacer esfuerzos a mí). La pieza está situada en un margen inferior de la entrada al edificio contiguo al tal Belmondo.

“No os afanéis en revivir el efecto místico-religioso”, cerca del Belmondo. Foto de E.L.O.

El descubrimiento coincidió con la no-presentación en dicho local del no-poemario del no-escritor (?) no-músico (?) y no-diletante (?) leonés Felipe Zapico (Sospechoso habitual nº1, en adelante). Dado que de arte urbano sabe un rato, no tardó en desmentir que esa obra de arte (así la consideramos desde el primer momento) fuera suya. Algo que no supimos en ese momento si lo descartaba o lo colocaba el primero en la lista de sospechosos.

Ese día también estaba conmigo E.L.O., periodista de Tam Tam Press (Jessica Chastain en adelante), así que le pedí que documentara el hallazgo, consiguiendo también que se agachara por mí. Jessica Chastain ese mismo día subió las fotos a sus RRSS en espera de que alguno de los artistas urbanos que pueblan su muro soltara prenda. Como era de prever, nadie dijo nada. Alguno de ellos ni tan siquiera dio like a la publicación, que ya ves tú lo que les cuesta.

Intervención, cerca de la Catedral. Foto de Anna Farré.

Después de otear mentalmente la plantilla de artistas visuales y creadores locales, que son variados y de diferentes estilos, ambos concluimos, no sin malicia, que, dadas las características de la pieza y, sobre todo, dada la naturaleza mística del texto, nos encontrábamos o bien ante un cambio de registro y orientación religiosa de alguno de la lista de artistas urbanos que conocíamos, o bien ante un artista nuevo. ¡Un artista nuevo!, lo que nos faltaba en León.

Pasaron los días sin que ningún sospechoso habitual nos confirmara su participación en el E.M.R., o la autoría del mismo, y sin tener evidencias de que así fuera. Así que decidimos abrir una nueva vía de investigación, arriesgada, inédita, digna de una novela de misterio de las buenas. Lo decidí yo, que para eso me llamo Robert Redford e interpreté a Bob Woodward en Todos los hombres del presidente. Esa vía de investigación, digo, consistió en poner en Google “E.M.R.” y en darle al botón de “voy a tener suerte”.

¡Y vaya si la tuve!

Intervención del E.M.R. cerca del Plan B. Foto de Isabel Medarde.

La primera y única entrada sobre el E.M.R. que aparece en Google pertenece a una página de un colectivo llamado EH, CUIDADO. Según podemos leer en la información sobre el colectivo, éste está comandado y/o liderado por una tal Julia Roberts, una tal Nicole Kidman, un tal Kurt Cobain (este nos suena más) y una tal Jodie Foster. Convendréis conmigo en que sean quien sean los artistas que se esconden tras EH, CUIDADO sus nombres no carecen de pegada. La página, accesible y a la vista de todo el mundo, recoge en su interior cinco proyectos, incluyendo el que nos ocupa, el E.M.R., que es, según leemos: “una intervención urbana complementaria a Crush (2017)”, y “un despliegue de 3.800 piezas cerámicas que puede ser visto en León.”

Bien. La naturaleza curiosa y el permanente estado de ocio en el que vivo, desde que anuncié mi retirada del cine, permiten que haya leído la página de cabo a rabo y que haya mandado un mail al colectivo, sin mayor intención que la de comunicarles el placer de este descubrimiento y las ganas de conocer algo más sobre su intervención en León y sus propósitos para, seguro, conquistar nuestros corazones y por ende, el mundo.

A ese mail contestó recientemente una tal Julia Roberts, accediendo a la entrevista que aquí reproduzco y que, espero, sea el comienzo de una bonita amistad:

Julia Roberts en CRUSH.

ENTREVISTA CON JULIA ROBERTS

Robert Redford. —Hola, Julia: Empecemos por el final, ¿qué diablos significa el E.M.R. y en qué nos puede ayudar en nuestro día a día?

Julia Roberts. —Hola Robert, el efecto místico-religioso (E.M.R.) fue un pretexto para que CRUSH quedase más paranormal que sentimental. Me gusta mucho visualizarme a mí intentando explicar el E.M.R. como cuando Dalí explica su método paranoico-crítico en este vídeo de Youtube: http://lab.rtve.es/revelando-a-dali/metodo-paranoico-critico

Realmente, no sé muy bien qué es el E.M.R. y tampoco creo que me haga ligeramente multimillonaria. Por mucho que intente emitir máximas y teorías mientras las pego por las calles de León, el E.M.R. siempre se me escapa. Por ahora, la máxima que creo que se ajusta más fue esta: «El E.M.R. primero dice “alto” y luego te ordena seguir».

Pero puedes elegir tu favorita.

—La poca información sobre el colectivo EH, CUIDADO que he encontrado en internet me hace pensar que o bien sois un colectivo que sabe mantener el secreto o soy muy torpe investigando colectivos en Internet. Sin llegar a desvelar lugares, ni fechas… ¿nos podéis comentar cómo se crea vuestro colectivo y cuáles son vuestras verdaderas intenciones? Dicho de otro modo: ¿De qué o quién debemos tener cuidado?

—EH, CUIDADO es una organización secreta que se funda en la facultad de Bellas Artes de Catville. Los cuatro integrantes de esta organización coincidimos en la clase de “Arte e contemporaneidade” por un intercambio con Estados Unidos. En esa clase el profesor dijo que mezclar arte y vida era peligroso y luego puso en el proyector “The shape of things” (2003).

Después de ver esa película, las cuatro nos giramos del asiento y nos vimos las unas a las otras. Sin saber muy bien cómo, entendimos que ahí podría surgir cierta afinidad y decidimos montar esta conjura. Nuestra intención era ver qué pasaba si nuestros dibujos se entrometían en nuestras relaciones. Y precisamente hay que tener cuidado con eso, con traspapelar a tu novio con el bloc de dibujo o con que le des más prioridad a la talla de mármol de tu chica que a tu chica en sí.

En la calle Tarifa. Foto de Divina Quinina.

—Muchas de las personas con las que hemos hablado de este proyecto se muestran reticentes hacia palabras como místico-religioso. Desde aquí imaginamos que los miembros de vuestro colectivo estáis recluidos en algún tipo de centro psiquiátrico o peor, en un convento. ¿De dónde os viene esa inspiración casi divina?

—Esta inspiración nos viene de que ahora está feo hablar directamente de sentimientos. Al menos, a nosotras no nos sale sin que a todos nos quede un regustillo de ingenuidad, ñoñería, tontería por romantizar cosas o de “intensita”. Así que rebajé esa intensidad y lo trasladé al terreno de la mística que en el fondo parte de un sentimiento similar y al menos te tildarán solamente de creyente o trastornada. Si es motivo de sonrojo decir “amor” pues habrá que decir “amén”, que se ve mucho más respetable.

—Por lo que podemos ver en la página de EH, CUIDADO el colectivo lo forman tres actrices ganadoras de un premio de la academia y un chico guapísimo adicto a la heroína. Nos gustaría saber cómo os conocisteis y, sobre todo, dónde.

—Aunque las cuatro éramos estudiantes de intercambio de América en Galicia y hemos trabajado en el sector audiovisual, no cuajó nada en un primer momento. Fue a partir de tercero de carrera cuando por fin hubo una presentación seria en esa clase de “Arte e contemporaneidade”. Antes de eso, a Kurt Cobain me lo encontré una vez bastante lejos de Galicia, fue una coincidencia curiosa. No sabía que también estaba Nicole Kidman de intercambio hasta meses después, era la más distante. A Jodie Foster creo que me la encontré de lejos, ella corría de la mano de un chico guapísimo por Gran Vía. En Madrid te encuentras con mucha gente.

—Los cómics que mostráis en vuestra página son una especie de remezcla entre la cultura popular y la autobiografía por la que desfilan personajes de ficción y tramas de películas americanas de los noventa en escenarios no muy frecuentes, como puede ser León. Así, al menos, ocurre en CRUSH. ¿Por qué usar León como eje de una ficción siendo tan fácil dibujar el skyline de Manhattan tras el 11-S?

—Dentro de estos cómics había que hacer un pequeño esfuerzo de humildad y admitir que pudiendo quedarme en mi cómodo dúplex con vistas al Central Park, decidí relatar cómo me tomo una empanadilla rancia en el Barrio Húmedo con un chico. No es algo que me quite caché y seguro que el Ayuntamiento de León, si supiese que estuve en la ciudad, pasarían de su campaña turística de “Manjar de Reyes” (la empanadilla desmiente eso) a “La ciudad favorita de Julia Roberts”.

Y de eso se trata al final, creo que seguimos diferenciando alta y baja cultura, grandes estrellas con personajes masculinos que en nuestros cómics censuramos sus caras, megalópolis como Nueva York con pequeñas capitales de provincia como León, ¡Y se supone que estas diferencias ya han quedado obsoletas! Opino que es importante seguir difuminando estos límites y pensar que León es igual o mejor que Nueva York para que ocurran cosas interesantes. Que a León no le hace falta que se le hinche el pecho porque una actriz como yo vaya a tomar una cerveza al Decano. A fin de cuentas fue la ciudad quien me cambio a mí y no yo quien cambió su eslogan turístico.

—CRUSH, decíamos, es el cómic que antecede a E.M.R. y en el que se explica lo guay que es salir de noche por León un martes. Ya solo por eso casi merece la pena que el Ayuntamiento de esta ciudad os de un premio. O que los hosteleros os inviten a una ronda. También cuenta la historia de un chico que enseña la ciudad a una chica y no le obliga a comer morcilla en la Bicha. Lo cual es todo un logro y lo cual me hace sospechar que ese cómic es cien por cien de ficción. ¿Por qué deja su protagonista escapar a ese chico? ¿Habéis comido morcilla para documentaros? Y la pregunta que todos los leoneses esperamos que contestéis sin citar Castilla: ¿Cuál es la vinculación del colectivo con esta tierra?

—Bueno, ficción a medias. Si te digo que yo, Julia Roberts, he visitado León y he conocido a un chico de verdad independientemente de hacer CRUSH ¿te lo creerías?

En cuanto a la vinculación, León me gusta porque guardo muy buen recuerdo de ella. De hecho, sacaremos pronto un quinto cómic que habla precisamente de eso. No puedo decir mucho más…

Por último, no creo que haya dejado escapar al chico de León. Todo lo contrario. Seguimos escribiendo y dibujando gracias a ellos. Seguiremos yendo por la noche y a escondidas a sus ciudades para poner cerámica. Admito con vergüenza que esto último es la versión refinada de grabar en un tronco nuestras iniciales. Pero si realmente lo he dejado escapar no ha sido queriendo, de verdad. No hay efecto místico-religioso que reduzca los 5.500 km que separan Nueva York de León y espero algún día ser valiente y dejarme de estos pretextos pero creo que ya es un poco tarde.

—CATVILLE es una recreación de DOGVILLE, la película de Lars Von Trier, llevada al terruño gallego y en clave de comedia romántica de los noventa. ¿Tan duro es el amor en provincia? ¿Creéis que Lars Von Trier captará los chistes?

—El amor en provincias es eso que sale de casa para no volver mientras estás demasiado obcecada con la carrera. En CRUSH ha sido no saber lidiar con el espacio entre León-NY, en CATVILLE ha sido la mala gestión del tiempo que tenía Nicole. Nosotras ya le advertíamos “Eh, cuidado, Nicole…” pero ella nos ignoraba a todos mientras estaba haciendo su cómic y unas manzanas de porcelana.

Lars von Trier creo que se retorcería de dolor al leer CATVILLE porque Kidman se ha saltado a la torera el Dogma 95.

—Para mí COMBRAY cuenta la historia de un Kurt Cobain muy aseadito y un tanto despistado, que se pierde las mejores drogas de Barcelona por empeñarse en visitar la Sagrada Familia. ¿Es para vosotros el turismo religioso la única vía que nos puede salvar del resurgir de la heroína?

—Es el Kurt Cobain antes de Nirvana, un chico inocente que acaba su primer año de carrera en Catville y que le gustaba ver en toda coincidencia un mensaje en clave. COMBRAY es la historia que se pregunta dónde estamos cuando nos quedamos embobados pensando en cosas. También Cobain cae de místico y creo que hay algo que nos une más que al resto de componentes de la organización. El turismo religioso no sé, pero el turismo introspectivo habría que patentarlo o algo. Obviamente, con drogas incluidas.

—Mi cómic favorito de EH, CUIDADO es CHIANTI en el que remezcláis frases y personajes de la película “El Silencio de Los Corderos” para contar una historia ubicada en la pérfida capital del reino, que sirve como broche final a vuestros trabajos anteriores y que vosotros mismos advertís imposible de entender sin haber leído los cómics anteriores. Yo, que he leído todos los cómics, sigo sin entender de qué diablos va CHIANTI. Quizá por eso es mi cómic favorito de entre todos los vuestros. A veces pienso que es una crítica a la formación reglada y, otras, una reflexión sobre el uso de materiales autobiográficos en las obras de ficción que habéis colgado en vuestra página. En el fondo, a mí me da igual el significado que tenga Chianti porque Jodie Foster sale arrebatadora, pero si tuvierais que explicar a un niño de ocho años, o a un lector poco avezado de Tam Tam Press, el argumento de CHIANTI ¿Qué diríais?

En la calle del Convento. Foto de Isabel Medarde.

—En CHIANTI es cuando EH, CUIDADO comienza a entender de primera mano las problemáticas de mezclar arte y vida personal. Jodie Foster se fijó en la recepción de los anteriores cómics que pasaban indiferentes.

Por ejemplo, a mis compañeras del taller de cerámica les di la página web de la organización secreta porque estaban muy intrigadas. ¿Por qué diablos Julia Roberts llevaba meses escribiendo letras en piezas de arcilla blanca? A la semana siguiente nadie volvió a preguntar sobre aquello. Yo me moría de vergüenza porque eso podría significar que leyeron los cómics y que volver hablar de eso sería demasiado incómodo y violento. A fin de cuentas, sería meterse en nuestra vida privada.

Y no sólo eso, si los cómics están basados en cuatro chicos, los cuatro chicos también hicieron mutis o no llegaron a enterarse nunca de esto. Y ahí caímos todas y nos llevamos las manos a la cabeza. Aquello era el silencio de los inocentes tras utilizarlos para hacer estos cómics perversos. Tras eso, Anthony Hopkins no tardó en llegar a nuestra organización pidiendo calma y que esto se resolvería con algo de tiempo y buena cocina.

En el fondo, CHIANTI trata de la ingenuidad de pensar que haciendo cómics todos nos aplaudirían, llorarían, reirían e, incluso, que los corderos volverían a acercarse maravillados y conmovidos.

—Volviendo a vuestra intervención urbana E.M.R., nos gustaría pensar que la recepción de la misma ha inundado vuestro correo con mails como el que yo mismo escribí y que os han ofrecido la posibilidad de hablar del proyecto en las conferencias TedxLeón. Pero, por si eso no ha sucedido aún, quisiera que nos contarais un poco cuáles son vuestras intenciones con este proyecto y si lo podremos ver en otras ciudades, ya que en vuestra página aparecen otras tres ciudades (Madrid, Barcelona y Pontevedra) en las que planeáis acciones e intervenciones artísticas.

—Pronto podréis ver más intervenciones en las ciudades propuestas. Ahora le toca a Nicole Kidman trabajar en Catville (Pontevedra) y Jodie Foster ya ha hecho unas pruebas por Malasaña y Lavapiés este verano.

Las intenciones que también persigue nuestra organización secreta no son solamente expresar lo tristes que estamos por mal de amores. Pensamos que el terreno del cómic y la autoedición deben salirse un poco de su formato libro.

En nuestro caso, intentamos expandir el cómic mediante un relato personal que quede ligado a los espacios reales en los que transcurre su trama. Algo así como un relato in situ y pasar del “érase una vez en un lugar muy lejano” a un “aquí, en este sitio a tal hora a tal día pasó, está pasando o pasará esto”. No se trata ya de explicarte en un fanzine cómo me rompí un tacón de Gucci carísimo en la plaza del Grano sino que el adoquín esté delante de tus propios ojos para que te creas que esto que te cuento es verdad o una ficción con pruebas falsas o si ya no importa realmente saber diferenciar eso.

Pero, eh, cuidado, no mezclemos vida real con el arte.

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Un Comentario

  1. M.

    Un 10 para Julia.

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