“El botón…”

Por TOÑO MORALA

Aquellas latas de dulce de membrillo del tendero, que le regalaba a las clientas para meter cosinas; en sus adentros se metía de todo, pero para lo que más se usaban, en aquellos años, era para meter botones, hilos, alfileteros… En una de aquellas, y ya que no había nadie en la casa, al chaval se le había perdido un botón del viejo abrigo heredado o regalado de algún familiar o amigo… remendado por mil partes, pero abrigaba. Y para hacerse el valiente, ya había observado la jugada de cómo cosían los botones la abuela o madre. Cogió el dedal, la aguja, un botón, y se puso a pasar el hilo con la aguja para un lado y otro, en cruz, en paralelo; después de un gran cosido, el chaval se puso el abrigo para ver cómo había quedado… ¡mala jugada!, aparte de que el botón era más grande que el ojal, encima, lo cosió no haciendo coincidir el botón con el ojal, quedando una abertura entre medias… al rato llegaron la abuela y la madre, y las risas no pararon hasta hace unas pocas navidades, ya que siempre sacaban a colación la anécdota del botón de aquel abrigo. Así y todo, aquel abrigo era amigo del frío, y jamás dejó que pasara para los enjutos cuerpos de los niños.

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