Calendario (14)

Calendario (14). © Ilustración: Avelino Fierro.

Después de 125 entregas (y tres libros consecutivos, publicados en Eolas Ediciones), el autor anuncia que va a dejar de escribir el “Querido diario” por algún tiempo, que necesita un cambio de rumbo… Y abre nueva sección, “Calendario”, asimismo ilustrada. Esta es su decimocuarta entrega:

CALENDARIO

14

Por AVELINO FIERRO

Con qué precisión entró el sol de la mañana en los jardines. Tal era su descaro. Como una desconocida semidesnuda que, sin hacer comentarios, despliega su toalla roja al borde del agua y comienza a embadurnarse de cremas que huelen a trópicos lejanos. Y al ponerse sus gafas oscuras sin reparar en nada, todo lo inunda. Te rozan su carne desganada, sus labios entreabiertos y ese brillo suspendido de sortija. Esa fragancia desgastada puede llegar así hasta la noche. Un aroma nuevo y repetido todo lo impregna. Vuelve el verano. He podido ver el cauce del río menguado y cómo enseña sus cantos rodados y costuras y da su carne a lamer a los rayos del sol. La mies se remueve. Miro las calles que van enseñando también su cuerpo, las heridas en sus paredes tras los embates del hielo que esta vez ha llegado hasta el fin de la primavera, sus baldosas desencajadas y me retiene su vida palpitante: vive en ellas un ajetreo distinto, las habitan sombras perfumadas. También te ayuda a mirar ese otro viento, que va calmando sus embates y te deja ver los contornos sudorosos de las cosas y pensarlas. Y te animas a poner de nuevo en marcha tus planes impotentes hasta ahora, ocultos en las carpetas, que estaban esperando un poco este calor temprano y su contagio. Da igual que haya un poco de engaño en todo ello, en todas estas efusiones; bien lo sabes. En estos días con más luz a ras de tierra los dedos de tus pasos se encabritan, todo germina y las bandadas de insectos toman posesión retando al aire. Pensarás que tu caminar será distinto por las lindes de este mundo que embustero te renace. No se oirán los enemigos rumores; la conciencia del morir se adelgaza; el pasado deja en sus establos amarrada su jauría; te absuelves y duelen menos los errores del ayer. Vamos por el camino, que es lo que importa. Vuelven las incesantes ilusiones. Fluye la vida como una melaza de colores vivos y pegajosa, vasodilatada, absorta.

 

Un Comentario

  1. José Luis Avello Álvarez

    Y los dorados se extendieron por las campiñas meseteñas… y las manchas de las verdes choperas acotaron el paisaje para impedir que el suave paisaje de espigas medre hasta el infinito. Y llegó el verano, para todos y así lo celebramos, creando estampas sin necesidad de contemplarlas, transfiriéndolas a los demás para abrir sonrisas adonde antes tan solo se adivinaban señales de alivio.

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