Rivane Neuenschwander. Azar, control y colaboración

Rivane Neuenschwander en ‘I wish your wish’.

La artista brasileña Rivane Neuenschwander llega, con sus instalaciones, a la quinta entrega de “Mujeres con arte”, la sección desde la que el periodista con raíces asturianas Gerardo López López –uno de los promotores del proyecto #Néxodos– comparte su mirada sobre mujeres creadoras que le interesan…

RIVANE NEUENSCHWANDER. Azar, control y colaboración

Por GERARDO LÓPEZ LÓPEZ
→ @gerloplop

Involucrar al espectador y en ocasiones a la propia naturaleza en sus obras. Esta es una de las principales características del trabajo de la artista brasileña Rivane Neuenschwander (Belo Horizonte, 1967) quien, a través de sus instalaciones, imágenes en movimiento, obras sobre papel o fotografías, aborda asuntos relacionados con el lenguaje, la memoria, las relaciones sociales, el paso del tiempo, la comunicación, la intimidad y el papel del arte como agente de mediación social.

Los mapas y las cartografías, en ocasiones un tanto surrealistas, juegan un papel importante en su obra, que presta una gran atención a la cultura popular de su país y a la de todo latinoamericana, poniendo de relieve aspectos descarnados y tristes a la vez que destaca la riqueza que esta supone. Una obra emblemática en este sentido es Mapamundi/BR (Postal) (2007) que se compone de una colección de 65 fotografías reproducidas en postales que muestran lugares de todo Brasil, incluidos moteles, bares, iglesias y tiendas, que llevan el nombre de continentes, países, regiones y ciudades extranjeras. Se establece un juego entre los nombres de las ciudades o lugares que aparecen y la imagen que nos refiere a un territorio bien distinto. De este modo hay un Tokio en una cabaña medio de la selva o un Madrid en un pequeño taller de motocicletas en una aldea. La pieza nos habla del deseo de las comunidades locales de identificarse con una cultura cada vez más globalizada, pero también nos remite al concepto de postal recogiendo no las tópicas bellezas de cada lugar, sino “la parte trasera”, lo que no suele enseñarse y desde luego no forma parte de los atractivos turísticos que habitualmente ilustran las postales de un país como Brasil. La instalación crea un curioso mapamundi, contradictorio y no exento de sentido del humor, que se constituye en un ejemplo de lo que el antropólogo Marc Augé llamó “no lugares”. Esta pieza forma parte de la colección permanente del Guggenheim.

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Quizá la obra más conocida de la artista brasileña sea Contingent (2008), un vídeo en el que crea un mapa del mundo con miel y suelta cientos de hormigas que se mueven de forma frenética sobre él, consumiendo la miel y transformado los límites del mapa, de forma constante y caótica. El vídeo se convierte, según señala Rivane Neuenschwander, en “la visión deconstruida de los muchos movimientos accidentales, tanto naturales como artificiales que han modelado, y continúan formando, los contornos de nuestro mundo”. El resultado es inquietante y la progresiva desaparición de los contornos del mapa resulta una metáfora del acelerado proceso de globalización y el consumo desaforado de recursos, también refiere a la permeabilidad y el constante movimiento de las migraciones y la inestabilidad de límites e identidades.

Rivane Neuenschwander. “Contingent” (2008).

“Materialismo etéreo” es una de las expresiones con las que la crítica trata de etiquetar el trabajo de la artista, aunque a ella no le convence “no me gusta, poner dos términos contradictorios para hablar de algo, es demasiado simple y reducido”. Pero lo cierto es que describe de forma bastante ajustada su práctica de utilizar materiales frágiles y cotidianos para convertirlos en experiencias estéticas y en obras de arte. Un ejemplo de este tipo de trabajo se puede contemplar en “The Tenant” (2010), una pieza de videoarte realizada en colaboración con el cineasta Cao Guimarães en la que una pompa de jabón recorre el espacio de una casa vacía, va pasando de habitación en habitación sin romperse ni deformarse. Está rodado en el propio estudio de la artista y nos obliga a mantener, como espectadores, la atención en el desarrollo del recorrido, siempre con la intriga de lo que ocurrirá en el próximo movimiento. La pieza es de gran sutileza y maneja un lenguaje visual muy poético con el que nos habla de la experiencia emocional en el espacio, de la temporalidad y el tránsito. Nos identificamos con la pompa de jabón y no podemos abandonarla en su recorrido.

Rivane Neuenschwander. “Nestor el borrador de tatuajes”.

La última obra de videoarte de la que vamos a hablar genera una experiencia intensa y aborda el tema de los miedos infantiles. Se trata de la primera ocasión en que la artista utiliza la proyección de cuatro canales. Se trata de Cebra Cega/Blind Man’s Bluff (2016) en la que los espectadores se encuentran con monstruos enseñando los dientes y cuerpos extraños con alas extendidas que saltan de la oscuridad. Además, las escenas de guerra y destrucción se encienden y apagan. Ejércitos de hombres armados con cañones se mueven a través de la pared, los árboles se encienden y los cohetes se disparan en la oscuridad. Intermitentemente, manchas de luz blanca o pequeñas formas redondas llenan la pared, como estrellas en el cielo. La pieza se proyecta en una habitación oscura en la que por efecto de los cuatro canales parece que las pesadillas imaginarias de la infancia aparecen desde todos los rincones. Se trata de una experiencia inmersiva reforzada por la banda sonora creada por el músico brasileño Arto Lindsay. La película toma su título e inspiración de un juego para niños conocido en el Reino Unido como ‘Blindman’s bluff’. Neuenschwander comenzó este trabajo a partir de dibujos de extrañas criaturas y monstruos hechos por un niño de entre cinco y siete años y sobre ellos desarrolló sus propias ilustraciones. Este tipo de trabajo desarrollado a partir de algo realizado por otros, en este caso un niño, es una constante en su práctica artística en los últimos diez años y la valora de forma muy positiva ya que considera que “la falta de ‘autoría’ no es importante y me permite que exista una situación no del todo controlada que me seduce”.

Rivane Neuenschwander. “I wish your wish”.

La interacción o la participación del público está todavía más presente en otro tipo de piezas como la instalación I wish your wish (2003), que se basa en una tradición de la iglesia Nosso Senhor do Bonfim de Salvador de Bahía, donde los fieles anudan tres veces una cinta alrededor de la muñeca izquierda repitiendo su deseo. Según la tradición popular, el deseo se hará realidad cuando se caiga la cinta. La instalación de Neuenschwander le pide al visitante algo muy parecido, que escriba en un pequeño trozo de papel un deseo, que eventualmente se imprimirá en cintas y estará disponible para futuros visitantes. Luego, los visitantes pueden elegir en la pared de cintas un deseo, hecho por un espectador pasado y reemplazarlo por su propio deseo: “Deseo poder ir a la universidad”. “Deseo que me ames con pasión”. “Deseo que mi papa encuentre trabajo”. “Deseo dejar de ser mediocre”. “Deseo no perder nunca la capacidad de desear”, son algunos de los deseos, algunos prácticos y otros más metafísicos que se recogen en la instalación, que va cambiando según el país y las circunstancias en las que se exponga. La instalación se convierte en la traducción poética de una tradición local en contextos globales como son los museos o las salas de exposiciones de todo el mundo en los que se muestra.

Rivane Neuenschwander. “I wish your wish”.

Otra pieza de la artista que me parece muy interesante es Walking in Circles (2000) que consiste en una serie de cubos o plataformas de aluminio dispuestos en torno a pequeños círculos de adhesivo aplicados al suelo de la galería. Estos círculos recogen la suciedad de los zapatos de los visitantes. El trabajo crea un mapa físico y temporal de los patrones de tráfico de la exposición, impredecible y siempre cambiante. De nuevo el azar, la colaboración, el tránsito y la temporalidad.

Rivane Neuenschwander. “Walking in circles”.

Calendario Achado. Julho (2001-2002) es un trabajo de Neuenschwander que consiste en 31 mesas de aluminio, una por cada día del mes de julio, que componen un calendario visual y poético, en el que cada mesa recoge objetos encontrados por la artista y que de algún modo remiten al día correspondiente. Temporalidad, reciclaje de elementos y resignificación de los conceptos de lo público y lo privado, son las ideas fundamentales en torno a las que jira esta gran instalación que forma parte de la Colección del MUSAC.

Rivane Neuenschwander. “Calendário Achado (Julho). H-05”.

Neuenschwander ha sido capaz de crear un lenguaje propio que trasciende las disciplinas artísticas y es capaz de expresarse en cualquiera de ellas, traduciendo elementos encontrados, ideas culturales, juegos, tradiciones, ofrendas religiosas o recuerdos de la infancia, para recrearlos y convertirlos en conceptos globales que tienen la capacidad de involucrarte y generar una reflexión.

Rivane Neuenschwander. “Sin título”.

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