Dave Greenfeld, de Stranglers, Florian Schneider, de Kraftwerk, los pioneros también mueren

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Florian Schenider. O su robot. 

Por CARLOS DEL RIEGO

Casi de la mano se han ido el teclista de The Stranglers y el fundador de Krafwerk. Dave Greenfield integró una de las bandas de la primera hornada del punk inglés, aunque pronto evolucionó. Florian Schneider fundó (junto a Ralf Hütter) la primera banda verdaderamente techno de la historia. Ambos tienen el mérito de haber sido auténticos exploradores, pues se aventuraron por lo desconocido. Quienes luego avanzaron por los nuevos caminos jamás lo hubieran hecho sin ellos. Pero los descubridores también mueren.

Dos personajes imprescindibles de la historia del rock parecen haber tomado a la vez el autobús conducido por La Parca. Dave Greenfield fue el teclista del único grupo punk que contaba con teclista, lo cual viene a significar que ya tenían intención de hacer algo más; de hecho, más que punk y más allá del nombre de la banda, Stranglers parecían destinados a la ‘new wave’ y al rock elegante y refinado y no tanto a las asperezas punk. Florian Schneider, empujado por su curiosidad e inconformismo, no quiso un grupo convencional, sino que junto a su compinche Hütter se arriesgó a penetrar por donde no había camino, abandonó la autopista general del rock y abrió un carretera novísima y rebosante de posibilidades. Además, tiene el honor de protagonizar una de Bowie, ‘V-2 Schneider’.

Mucho se puede contar de ambos, pero se antoja más elocuente recordar tres temas determinantes de sus respectivas carreras, tres piezas en las que dejaron su sello, su personalidad, su talento.

DAVE GREENFIELD

‘No more heroes’ (1977). Resulta muy difícil calificar este tema como punk, pues tiene mucho arreglo, presenta algo tan insólito para el género como el órgano (elemento a cargo de Greenfield que proporciona singularidad a la banda), pasajes instrumentales y una letra que va más allá de tópicos y maniqueísmos. El texto aconseja desprenderse de la figura del héroe a la vez que lamenta la pérdida de figuras fuertes en la cultura; menciona personajes por los que Cornwell (autor) tenía una gran admiración, como el líder anarquista Leon Trotsky, el cómico Lenny Bruce, el falsificador de arte Elmyr de Hory y… ¡Sancho Panza! “Cuando salió  nos negamos a firmar autógrafos y aconsejábamos que cada uno fuera su propio héroe”, explicó Cornwell.

Golden Brown (1981). Esta deliciosa canción que engancha irremediablemente desde la primera escucha tiene mucho de Dave Greenfield. Cuentan que surgió cuando éste experimentaba con una secuencia de teclado: “Estaba trabajando en una canción titulada ‘Second coming’ con Jet Black (batería) cuando se me ocurrió algo que no encajaba en el tema; curiosamente, ese algo finalmente se convirtió en Golden Brown”.

Luego, al aplicarse sobre la canción, mientras Greenfield perfeccionaba las texturas sonoras con órgano, sintetizador y clavecín, Hugh Cornwell escribió la letra. Ésta siempre resultó ambigua y equívoca, pues su autor pasó años negando las persistentes acusaciones de que trata del consumo y venta de heroína; sin embargo, finalmente el guitarrista admitió en 2001: “Trata de heroína y también de una chica”, la cual era la novia de Cornwell y al parecer tenía la piel marrón dorado. De todos modos, el gran atractivo de ‘Golden brown’ es precisamente esa combinación de teclados que ideó y ejecutó Dave Greenfield.

‘European female’ (1982). Todo el Lp ‘Feline’ viene a ser un intento de hermanar elementos del norte de Europa, como sintetizadores y baterías electrónicas (algo muy Kraftwerk, dicho sea de paso), con componentes del sur, como guitarras españolas. El tema se refiere a la mujer europea en general, aunque personalizada por una bailarina francesa, Anna, novia del bajista (Burnel). La frase “Estaremos juntos mil años” parodia los mil años que iba a durar el III Reich, pero en un entorno romántico. Los sintetizadores y órganos de Greenfield  dan a la canción una atmósfera estilosa, plena de encanto y clase: “Se me ocurrió algo en mi antiguo sintetizador para apoyar la melodía, y creo que tanto los teclados como la melodía son muy espontáneos; en fin, son solo dos acordes con diversos arpegios sobre ellos. Es simple, pero encaja”. Lástima que haya ingleses que no quieran a la mujer llamada Europa.

FLORIAN SCHNEIDER

‘Autobahn’ (1974). Se tiene esta pieza como la raíz de la que surge el tronco techno que dará lugar a muy diversas ramas: ‘electro-pop’, industrial, techno-dance, house, acid techno, sinth-pop… Además es la primera de ese estilo que apareció en las listas, tanto en Usa como en Inglaterra; en otras palabras, su aparición supuso un choque para el público, que jamás se había topado con algo parecido. Utiliza vocoder, sintetizadores y otros artilugios electrónicos, que serán comunes en muchos otros géneros, empezando por los llamados ‘nuevos románticos’, que fueron de los primeros en basarse en el invento de Kraftwek. Sí, es la primera en muchos aspectos. Dura 22 minutos y viene a reproducir un viaje por autopista. Florian y Ralf contaban: “No necesitamos muchas palabras, solo gestos, dibujos, notas…Usábamos apenas palabras clave como coches, llantas, asfalto, paisajes…”. La voces se convertirían en otro signo de identidad: “Se llama Sprechsingen”, que significa hablar y cantar. Nadie había imaginado todo esto hasta que llegaron Florian y Ralf.

‘The Robots’ (1978). Las letras hacen referencia a la robótica (palabra inventada por Isaac Asimov), y a cómo los humanos usan los robots a su antojo. Incluye frases en ruso: “Я твой слуга (Ya tvoy slugá, Soy su sirviente),  Я твой работник” (Ya tvoy rabótnik, Soy su trabajador)”, y versos cien por cien robóticos: “Estamos cargando nuestras baterías y ahora estamos llenos de energía”. Cuando la tocaban en vivo la banda solía ser reemplazada por robots idénticos a ellos, los cuales parecían repetir. “Somos los robots. Estamos programados. Sólo para hacer todo lo que quieras”. Todo ello sobre un ambiente electrónico y minimalista que, gracias a sus texturas, líneas melódicas y efectos sonoros, resulta muy evocador y reconocible.

‘Computer world’ (1981). La canción, construida sobre un ritmo muy ligero, es una reflexión acerca de la ubicuidad de las computadoras en todas las facetas de la sociedad moderna: dinero, comunicación, policía… En realidad, esta pieza es un vaticinio, un adelanto de todo lo que vino después de la mano de la electrónica, de los ordenadores, de los móviles. Así, el texto señala que todo, absolutamente todo, va a depender de los ordenadores y la electrónica: “Interpol, Banco de Alemania, FBI, Scotland Yard. Negocios, Números, Dinero, Gente. Crimen, Viajes, Comunicación, Entretenimiento”…, todo, todo está hoy computerizado, Y Florian lo profetizó.

Visita el blog de Carlos del Riego.

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