
Este miércoles 12 de abril en la taberna leonesa Camarote Madrid, a las 12,30 horas, se presentará una pequeña colección de obras (sobre papel y técnica mixta) del pintor leonés Ignacio Pérez Otero «Quino».
Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ
Nos acogen estas pinturas como lo hacen los cuentos, que son sueños que trascurren por un camino engañoso (hay valle, hay hogar y hay trampas en el valle y en el hogar)
el paraíso dentro, el paraíso ahí afuera, si viene el caminante, si se asoma a ver la escena, si rompe la geometría, si la baila, si los muros no separan, vientos y lazos, semillas de salvación, esporas
después otro camino, el ajedrez del vamos a ver, el monte sumergido, en lo alto la mano del misterio, la intimidad se abre como una concha
tal vez el pasado de nuestra amistad sea la isla en construcción que pintas, ofrecida como una copa de helado, mundo flotante de juegos con alarma, todo sucede en un interior, ceremonias en deriva, ramaje ceremonial, descartes de un juego que una vez bien supimos jugar, Quino, y queremos seguir jugando
ver aquí es ver bajo los párpados, líneas de flotación, curvaturas de lo imaginario
¿tienen los cuentos finales felices?
sí, si nos dejamos llevar, si nos embelesamos al mirar: una vida entre flores
¿y por qué no?
:: Sobre Ignacio Pérez Otero «Quino»
Nacido en León en 1953, Quino Pérez Otero colaboró en tiempos con publicaciones como los Cuadernos Leoneses de Poesía, y ha realizado algunas exposiciones en los últimos años, fiel a su estilo un tanto surrealista.
Fue en 1976 cuando realizó, junto a Emiliano Ramos, su primera exposición en la buhardilla del mítico CCAN, en la casona de Puerta Castillo. Dos años más tarde fundó, con Ildefonso Rodríguez, José Carlón, Miguel Escanciano y Julio Llamazares la revista Cuadernos Leoneses de Poesía, donde publicó poemas, carteles, dibujos y algún cómic. En 1980 se fue a vivir a Menorca y allí realizó su primera exposición individual, en la sala de exposiciones de la Caixa en Ciudadela. En 1992 mostró su segunda exposición individual en el Café de Gracia, en Barcelona, ciudad en la que residía por aquel entonces.
Pérez Otero no es un creador que se prodigue en las salas de exposiciones, aunque no haya dejado de trabajar en su pintura durante los últimos ocho o nueve lustros. Regresó a León en 2003 —antes solo había realizado aquí una exposición, en el bar El Cardo—. «Toda mi obra está muy basada, o al menos eso pretendo, en un lenguaje poetico», señala el propio Quino.
