«Qué me dices», las entrevistas de José-Miguel Ullán a personajes de la cultura que dibujan una época (1975-1985)

«Qué me dices. Entrevistas» (libros de la resistencia, 2024) recoge, de alguna manera, el retrato de una época (1975-1985), a través de las entrevistas que el inclasificable poeta y periodista cultural José-Miguel Ullán realizó entonces a figuras del arte, la literatura, el pensamiento, la cultura y el espectáculo.

Personajes como Roland Barthes, Tahar Ben Jelloun, Jorge Luis Borges, Miguel Bosé, Borja Casani, Eduardo Chillida, Julio Cortázar, Marguerite Duras, El Fary, Juan Goytisolo, Jorge Guillén, María Jiménez, Rocío Jurado, Monique Lange, Abdallah Laroui, Antonio López García, Lina Morgan, Octavio Paz, Pecos, Gregorio Prieto, Raphael, Severo Sarduy, Eusebio Sempere, Sisa, Antoni Tàpies, Marifé de Triana, Francisco Umbral, José Ángel Valente, Emilio Adolfo Westphalen y María Zambrano.

Por ELOÍSA OTERO

Estamos ante un libro póstumo de José-Miguel Ullán, un maestro en el arte de hacer entrevistas como ya no se volverán a hacer en prensa, radio o televisión. Manuel Ferro, el gran amigo y albacea de Ullán, encontró todo este material entre la ingente cantidad de papeles que el poeta y periodista guardaba en la sede de la editorial Ave del Paraíso, que ambos dirigían. «A su muerte quedaron muchos proyectos de posibles ediciones, guardados en carpetas, y estas, a su vez, en cajas de cartón amontonadas sin ningún orden, esperando un momento para ser revisadas», señala Ferro. Una de esas carpetas llevaba un título estampado en la cubierta: Entrevistas. Pero dentro no había más que una lista con algunos nombres. Así que, un buen día, Manuel Ferro empezó a reunir todas las entrevistas publicadas por Ullán y conservadas en soporte papel, transcribiendo también las realizadas en otros soportes (casetes, cintas de radio, programas de televisión en DVD…).

En sintonía con el pensamiento de Octavio Paz («Creo que la vida diaria, las actrices, los actores, el futbol, todo eso debe entrar en la poesía y en el arte de nuestra época»), y como explica Ferro en las páginas que abren este libro memorable, «José-Miguel Ullán recogió las palabras de estas entrevistas, no solo para que sonaran en aquel momento, sino para que se proyectaran en el tiempo, escritas para seguir siendo escuchadas».

Así lo expresaba el propio Ullán: «El lenguaje no es un bien más del ser humano: es el bien esencial. De ahí mi atención obsesiva a todos los lenguajes; no como prótesis programadas para alcanzar la percepción, sino como materia oscura y esencial de ésta. Remover las palabras, jugar con ellas o sacarlas de sus casillas es darles y, por consiguiente, darnos otra oportunidad, otro enfoque. En consecuencia, escuchar debería ser la tarea cimental de todo escritor».

Manuel Ferro, Octavio Paz y José-Miguel Ullán. Fotografía: Marie-José Tramini.

Desde que Manuel Ferro reunió estas entrevistas hasta su publicación en libros de la resistencia han pasado diez años. Para este volumen ha seleccionado «en primer lugar, las entrevistas que pudieran tener para mí una mayor carga emocional por proximidad afectiva, y, a continuación, las que mostraran el probable interés para un hipotético lector».

«Los personajes entrevistados son variopintos, con un eje común: son personas vinculadas profesionalmente a la actividad cultural: músicos, poetas, escritores, pintores, actores o intérpretes musicales, entre otros. Pero ¿no serán también a su manera ejemplares únicos, unicornios?», se pregunta Ferro. Y entra también en otras cuestiones: «¿Alguien recuerda hoy a estos personajes? (…) Personas y decires, pasto del tiempo, del olvido, jóvenes y mayores, de enorme fama y repercusión social que de pronto casi nadie recuerda. ¿Es el tiempo sinónimo de olvido, o podrá la palabra sobrevivir más allá del momento en que fue dicha y escuchada?».

Y pone Ferro el ejemplo del gran escritor y poeta cubano Severo Sarduy, exiliado en París y entrevistado por Ullán para la revista Destino en 1973, «que falleció en 1993, hace más de 30 años. ¿Quién conserva recuerdos de Severo Sarduy vivo? Al releer la entrevista, Severo vuelve a ser para mí un personaje fascinante, desprejuiciado, fantasioso, con una enorme capacidad para asumir el ‘papel’ de escritor y a continuación el de personaje frívolo y mundano. Hoy en día, casi nadie en Cuba sabe nada de su existencia, sus libros nunca circularon, no existen, nadie lo cita, no se estudia en las escuelas ni universidades, los libreros contestan que no, que con la crisis no se puede publicar nada. En España tampoco creemos que pueda ser recordado, ni sus libros fáciles de encontrar…».

Sin embargo, como bien resume Ferro, «reunidos esos decires, nos permiten evocar una época de la historia de España, donde los diferentes protagonistas de ‘la cultura’ se expresan oralmente. Así nos permiten acceder a sentimientos, ideas y confidencias de quienes públicamente nos enseñaban, nos emocionaban, nos divertían o nos hacían pensar».

En la revista digital fronterad se han recogido dos de estas entrevistas:

María Zambrano y José-Miguel Ullán, en una sesión de trabajo, en 1981. Fotografía: Manuel Ferro.

:: Sobre José-Miguel Ullán

José-Miguel Ullán (Villarino de los Aires, Salamanca, 1944-Madrid, 2009), cursó sus estudios en Salamanca y Madrid. Durante su estancia en Francia (1966-1976) siguió los cursos de Pierre Vilar, Roland Barthes y Lucien Goldmann en la École Pratique des Hautes Études de París. Paralelamente a su creación literaria, Ullán desarrolló una abundante actividad dentro del periodismo cultural. Dirigió, en París, las emisiones en lengua española de France Culture (ORTF). Fue subdirector de la revista de artes plásticas Guadalimar y codirector de Cuadernos Guadalimar. En Televisión Española dirigió y presentó la serie titulada Tatuaje. En Radio Nacional de España hizo los programas Otra canción y Acércate más. Fue subdirector del periódico Diario 16, donde fundó el suplemento ‘Culturas’. Columnista del diario El País, fundó la colección Poesía/Cátedra y fue director literario y fundador de la editorial Ave del Paraíso.

Durante varios años coorganizó el Salón de los XVI, formó parte del comité de selección de pintura y escultura en Europalia/España y fue responsable de artes plásticas en la Comisión Organizadora del IV Centenario de San Juan de la Cruz (1991). Organizó exposiciones de artistas mexicanos en España (Frida Kahlo, Manuel Álvarez Bravo, Juan Soriano, Vicente Rojo, José Luis Cuevas, Julio Galán y la colectiva Pintado en México). Obras suyas —que él llama “agrafismos”— han formado parte de abundantes muestras de “poesía visual”. Ilustró la revista literaria El signo del gorrión. También expuso en la 49 Bienal de Venecia, de 2001, y en la Universidad de Concepción (Chile), en 2005.

Los poemas de Ullán han pasado también a formar parte de diversas composiciones musicales de Carlos Pellegrino, Luca Mosca y, muy especialmente, con Luis de Pablo. Autor de una copiosa obra poética y ensayística, con títulos como Manchas nombradas, Rumor de Tánger, Visto y no visto, Razón de nadie, Ardicia (Antología poética, 1964-1994), Amo de llaves, Ondulaciones (Poesía reunida 1968-2007), Tortuga busca tigre o Lámparas.

José-Miguel Ullán con Rocío Jurado en los años 80. Fotografía: Manuel Ferro.

 

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