
El Libro Blanco de la Artesanía Europea nace de las conclusiones obtenidas en el I Congreso Internacional de Artesanía de Castilla y León, celebrado en la capital leonesa el pasado mes de junio, organizado por la Federación de Organizaciones Artesanas de Castilla y León (FOACAL). Los profesionales del sector coincidieron en que los oficios artísticos y tradicionales siguen siendo esenciales para entender cómo queremos vivir, trabajar y relacionarnos como sociedad y el lugar estratégico que le corresponde a la artesanía en el marco de la Unión Europea. Retos, potencialidades y propuestas para instituciones comunitarias y gobiernos nacionales.
Por FÉLIX SANZ
En los últimos años, la artesanía se está colocando en el centro del debate cultural y económico en Europa. Lo que hasta hace poco tiempo se veía como un conjunto de oficios tradicionales ligados al pasado y a procesos preindustriales, hoy se reivindica como un motor de futuro por su capacidad de generar empleo local, ayudar a fijar población y recuperar espacios cerrados del comercio de proximidad. Todo ello sin olvidar su importancia patrimonial en la preservación de saberes y técnicas que forman parte de nuestra identidad social y cultural al tiempo que abre puertas a nuevas formas de creatividad e innovación.
La oportunidad ahora de publicar el Libro Blanco de la Artesanía Europa, fruto del compromiso adquirido por FOACAL dentro de las conclusiones obtenidas en el Congreso Internacional de la Artesanía de Castilla y León, coincide con el momento en que la Unión debate cómo afrontar la transición ecológica, la digitalización y el reto demográfico para construir un modelo económico más humano.
En este contexto europeo, el texto se postula como una hoja de ruta que aspira a situar a los oficios artesanos en el centro de las políticas comunitarias durante la próxima década (2026-2035). Además de ser un informe técnico, el Libro Blanco abre una profunda reflexión sobre cómo entender los oficios artesanos en un tiempo de cambios acelerados. Pero, sobre todo, es una llamada a reconocer su valor, no solo como actividad económica y social, sino como parte fundamental de la vida cultural y social de los países del viejo continente.
Este documento pionero está estructurado en cinco apartados que permiten desarrollar un análisis comparado de la situación actual del sector, reunir el conjunto de buenas prácticas y de recomendaciones concretas con el objetivo de conseguir una futura legislación europea que dote al sector de legitimidad, visibilidad y estabilidad en todos los estados miembros.
La artesanía es, ante todo, una actividad viva. Mucho más allá de sus valores patrimoniales relacionados con la conservación de saberes y técnicas que forman parte de la identidad europea, es necesario advertir que son millones los hombres y mujeres los que viven hoy de estos oficios en los países miembros.
Ceramistas, carpinteros, encuadernadores, bordadoras, herreras, perfumistas, restauradoras, diseñadores textiles o ilustradores, por citar algunos, forman parte de la familia de profesionales que dedican su vida a esta irremplazable tarea. Una constelación diversa que combina memoria, creatividad y técnicas que están presentes en la casi totalidad de las actividades económicas de la UE.

:: Un sector complejo y difícil de cuantificar
Una de las conclusiones más ciertas del Libro Blanco es que la artesanía europea es extraordinariamente diversa. No solo porque existen cientos de oficios distintos que actúan en múltiples actividades, sino también porque cada país, e incluso cada región, cuenta con definiciones y actuaciones diferentes. Francia, Italia, Portugal, Alemania o España, por señalar un puñado de países, tienen normativas, registros oficiales y formas de organización muy dispares.
Otra de las particularidades que se pueden extraer del documento es que la casi totalidad de las normativas contemplan al sector como una serie de oficios al margen de las actividades que realizan. Es decir, colocan al mismo nivel los productos cerámicos destinados a la hostelería con los artículos cerámicos destinados a la restauración del patrimonio por el hecho de usar la misma materia prima.
Esa falta de armonización legislativa y la carencia de una definición propia del sector, supone que no exista un sistema de organización propia en la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE, España) o NACE (Europa). Esta laguna administrativa impide obtener datos estadísticos sobre su peso real en el PIB europeo o en la creación de puestos de trabajo, directos e indirectos, entre otros detalles de importancia.
Tanto es así, que si se hiciera un análisis profundo del sector, incluyendo actividades profesionales y empresariales del diseño, moda, restauración, artes gráficas, escenografía e innovación digital, la dimensión de esta actividad empresarial podría doblarse o triplicarse sobre las estimaciones que se han realizado hasta ahora. Tal sería su volumen que solo en el caso de España podrían alcanzar los 300.000 empleos directos.
Uno de los capítulos más reveladores del Libro Blanco está dedicado a la resiliencia del sector. A pesar de las crisis económicas, la pandemia, la inflación o los problemas de abastecimiento, los talleres artesanos han demostrado una enorme capacidad de adaptación siendo una de las áreas económicas que menos empleos destruye cuando las crisis hacen acto de presencia.
Las claves de esta resistencia “natural” se explican en una baja necesidad de inversión fija ya que la mayoría de los talleres funcionan con herramientas duraderas y espacios económicamente accesibles. Si a ello añadimos un modelo productivo flexible que se puede adaptar a la demanda o a los nuevos mercados, encontramos la oportuna justificación.
Existe, además, otro argumento inherente al oficio: la relación directa con el cliente que refuerza la confianza, la fidelización y la sostenibilidad económica. Finalmente, las empresas y profesionales artesanales controlan todo el proceso productivo, desde el diseño hasta la venta, lo que allana el campo de la actividad fácilmente en tiempos de incertidumbre.

:: Tecnología e innovación, aliados, no amenazas
Pero las propuestas del Libro Blanco van más allá. Una de las conclusiones que el Congreso Internacional de Artesanía celebrado en León puso sobre la mesa fue el destacado papel que tienen las herramientas digitales en el trabajo de estos profesionales. En la actualidad, estos instrumentos tecnológicos están siendo incorporados en todas las fases productivas de la actividad artesanal.
Lejos de la idea de que artesanía y tecnología son mundos opuestos -siempre han ido de la mano- hoy una gran parte de los talleres ya utilizan herramientas digitales como el diseño 3D, el corte láser, el fresado CNC o incluso sistemas de certificación basados en blockchain o mejora de la comercialización con el apoyo de la IA.
La cuestión no es “manual versus tecnológico”, sino cómo combinar tradición e innovación manteniendo la identidad del oficio y de la autoría como elemento singular de cada producto. Todo esto sin olvidar que también se trata de una actividad económica que tiene que ser competitiva para sobrevivir en el mercado actual.
Y es que la artesanía contemporánea se mueve ya en un terreno híbrido, donde conviven técnicas ancestrales, procesos digitales, materiales nuevos y narrativas artísticas con relatos muy diferentes que reflejan la pluralidad de la sociedad actual.
Este equilibrio, según recoge el documento, es fundamental para atraer nuevas generaciones y asegurar el relevo generacional del sector. La incorporación de jóvenes formados en las escuelas de arte, Formación Profesional o las propias universidades es una constante que les permite construir, de manera directa, una carrera profesional donde la vocación es el motor más poderoso.

:: Hacia una política europea de la artesanía
El Libro Blanco no se limita a la realización de un análisis profundo del sector, sino que propone una hoja de ruta con el objetivo de construir una política europea que reconozca la artesanía como sector estratégico. Entre estas recomendaciones, destacan:
1.- Reconocimiento de la artesanía en el ámbito institucional creando figuras como un Estatuto Europeo del Artesano y mejorar su presencia en estadísticas, clasificaciones económicas y bases de datos europeas.
2.- Facilitar la financiación adaptada a microempresas con líneas específicas en programas como Europa Creativa, microcréditos o instrumentos financieros más accesibles.
3.- Impulsar la formación y el relevo generacional desde programas Erasmus+ especializados, redes de escuelas de oficio y sistemas de validación de experiencia laboral.
4.- Promover la sostenibilidad y el vínculo territorial apoyando el uso de materiales locales, promover técnicas de bajo impacto y fortalecer los vínculos entre artesanía y economía circular.
5.- Crear observatorios y sistemas de datos europeos que permita recoger cifras fiables para que la artesanía deje de ser invisible para muchas políticas públicas.
El Libro Blanco de la Artesanía Europea propone, en resumen, situar la artesanía en el centro de las transiciones ecológica, digital y cultural. Imagina un continente donde la creatividad, la identidad territorial y el saber hacer convivan con la innovación y las nuevas tecnologías. Esta guía de las artesanías defiende, asimismo, la importancia de cuidar a los profesionales que sostienen estos oficios.
Europa necesita modelos económicos más humanos, más sostenibles y conectados con los territorios. La artesanía -con su equilibrio entre tradición y modernidad, entre técnica y sensibilidad- puede ser uno de ellos, y este Libro Blanco es el primer paso para hacerlo posible.
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NOTA:
**El Libro Blanco de la Artesanía Europea puede descargarse, gratuitamente, en el siguiente enlace: