
El periodista con raíces asturianas Gerardo López López –uno de los promotores del proyecto #Néxodos– comparte su mirada y reflexiona sobre la brecha social en Madrid, donde reside, a partir de los últimos informes de Cáritas FOESSA y EAPAN CCOO.
Madrid, entre el ultra lujo y la pobreza severa
Por GERARDO LÓPEZ LÓPEZ
@gerloplop
Que Madrid es una ciudad acogedora lo podemos atestiguar todos los que hemos llegado desde cualquier otro lugar de España, o del resto del mundo, y la hemos convertido en nuestro hogar. Somos muchos los que hemos podido construir aquí nuestras familias, nuestra carrera profesional, nuestro círculo social y hemos disfrutado de la extraordinaria oferta cultural y de ocio con que siempre ha contado la capital. De Madrid al cielo… si, pero la situación está cambiando y en los últimos años ya no solo es un paraíso, que lo sigue siendo para muchos, sino que también se ha convertido en un verdadero infierno para miles de personas. Según el último informe presentado por Cáritas FOESSA cerca de un millón de habitantes viven en riesgo de pobreza extrema.
Este informe, presentado en noviembre de 2025 y que no ha generado ni encendidos debates, ni virales hilos en redes, ni mesas de opinión en las tertulias televisivas, refleja que el crecimiento económico de la Comunidad no se traduce en una mayor cohesión social, sino que profundiza la brecha entre ricos y pobres y lo que es peor, cada vez aboca a más familias a vivir bajo los umbrales de pobreza. Desde 2018 hay 230.000 personas más en exclusión social. La Comunidad de Madrid se consolida como la región con mayor desigualdad de renta y brecha social en España, y no solo es la comunidad más desigual, sino que también lidera la brecha económica a nivel nacional debido a su alta concentración de riqueza. El 1% más acaudalado acapara casi el 35% de la riqueza regional.
No solo el informe de Cáritas avala estas cifras, sino que según datos recientes de otros informes como el de EAPAN y CCOO, en la Comunidad de Madrid, que incluye la capital, alrededor de 1,46 millones de personas (20,9% de la población) vivían en riesgo de pobreza o exclusión social en 2024. Esto supone un aumento de 131.000 personas respecto a 2023, con tasas más altas entre menores (31,1%), mujeres (21,5%) y migrantes (hasta 45%). La pobreza severa afecta a unas 390.000 personas con ingresos por debajo de 644 € mensuales por unidad de consumo. Según datos del propio consistorio los servicios sociales atendieron a más de 817.000 personas en riesgo en 2024.

El informe de Cáritas señala que la vivienda es hoy el principal factor de desigualdad en la Comunidad de Madrid. Afecta al 23 % de la población, empuja a 390.000 hogares por debajo de la pobreza severa una vez afrontan los gastos básicos y sitúa a más de un millón de personas en viviendas inseguras o inadecuadas. La falta de acceso, el alto coste de los alquileres, el hacinamiento y la precariedad residencial generan una tensión estructural que compromete la estabilidad y los proyectos vitales.
Pero además hay otro dato muy relevante y es que el puesto de trabajo ya no es garantía de una vida digna. A pesar del crecimiento del empleo en la región —un 15 % más de personas ocupadas y una reducción del paro hasta el 9 %—, trabajar ya no garantiza la integración social. Los salarios estancados, la temporalidad y la parcialidad involuntaria explican que el 11 % de los hogares estén afectados por exclusión en el empleo.
La desigualdad también afecta a otros aspectos tan importantes para la dignidad y la igualdad de oportunidades como el acceso a los servicios sanitarios y a la educación. Los grupos sociales más vulnerables también son para Cáritas la infancia, las mujeres y los migrantes. En esto coinciden todas las fuentes. En paralelo a estos datos hay que señalar que en estos años el Ingreso Mínimo Vital solo cubre al 42 % de las personas en pobreza severa.
La otra cara de la moneda la representa el mercado del ultra lujo que no deja de crecer. Madrid se ha convertido en un refugio atractivo para ultrarricos, impulsado por su clima, seguridad y ventajas fiscales como el régimen de «Beckham» para no residentes. Mientras el acceso a la vivienda es identificado como la primera causa de vulnerabilidad, el segmento del sector inmobiliario destinado a los ultra ricos, conocidos como los UHNWI, por sus siglas en inglés (Ultra-High-Net-Worth Individuals) ha experimentado un extraordinario crecimiento centrado en barrios como Aravaca (renta media 103.933 €), Salamanca-Goya (103.712 €), Nueva España (94.440 €) y Castellana (93.304 €), según datos de la Agencia Tributaria de 2023 actualizados en 2025. Estas zonas concentran mansiones, boutiques de lujo y colegios privados, superando el doble de la renta media madrileña (43.643 €).
En el extrarradio destacan La Moraleja (Alcobendas, 196.429 €, el barrio más rico de España), Ciudalcampo y Somosaguas (Pozuelo), ideales para multimillonarios por sus urbanizaciones cerradas y campos de golf. Los precios de la vivienda en el barrio Salamanca superan 9.800 €/m² en 2025. Los precios subieron en estas zonas durante el año pasado un 5%, y para 2026 se espera un crecimiento en torno al 4,5%, el mayor crecimiento de Europa. Pero es que Madrid en su conjunto lidera la subida del precio de la vivienda en España con incrementos anuales del 14-21% en 2025-2026, superando a otras capitales como Valencia o Barcelona.
En enero 2026, el precio medio alcanzó 5.861 €/m² (+14,8% interanual), el más alto histórico y más del doble de la media nacional (2.650 €/m²). Entre tanto en 2025, Madrid registró unas 4.400 personas sin hogar según el INE y eso es sólo la punta del iceberg ya que Cáritas habla de sinhogarismo invisible que se refiere a personas que no duermen literalmente en la calle, pero carecen de un hogar estable y digno: viven hacinadas, en infraviviendas, realquilas precarias, coches, centros temporales o situaciones de inestabilidad extrema que les impide acceder a derechos básicos como salud o empleo. De esto no hay cifras precisas, pero podrían alcanzar un 40% más que las cifras oficiales de personas en situación de sinhogarismo.
Creo que estos datos merecen una reflexión tranquila y quizá alguna reacción, porque reequilibrar esta situación es compromiso de la sociedad en su conjunto, de todos los madrileños y por supuesto de las autoridades y las empresas a las que se les llena la boca hablando de RSC, propósito y compromiso.
