
Por CAMINO SAYAGO
‘¿No hay nada como el hogar?’ Una nueva lectura anual de la Colección MUSAC explora el concepto de hogar como un espacio en constante transformación, a través de 45 obras de 24 artistas. La exposición analiza su evolución en un momento en el que la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones sociales en España. Con entrada libre hasta completar el aforo, se abre al público este sábado 28 de febrero, de 19:00 a 21:00 horas y podrá visitarse hasta el 7 de febrero de 2027.
Además, el sábado a las 19:00 horas tendrá lugar una conversación pública entre el director del MUSAC, Álvaro Rodríguez Fominaya y la comisaria de la muestra, Monserrat Pis Marcos.
“Si yo hoy les invitase aquí a sentirse como en casa, todos entenderían la expresión, pero es muy posible que para cada uno de ustedes esa noción y comprensión del término es muy distinta, igual que para mí”. Con esta reflexión introducía Monserrat Pis Marcos, las distintas miradas y lecturas que propone esta exposición que aborda el concepto de hogar desde múltiples perspectivas y a través de piezas procedentes de la Colección MUSAC. “El tema del hogar es un tema muy amplio, muy complejo y tiene especial relevancia en estos momentos porque quizás estemos en un periodo en el que estamos abordando diferentes definiciones, diferentes modelos de convivencia y de opciones de habitar el espacio”. Y no es solo un concepto que abarca términos tangibles sino también aspectos no tangibles importantes, explica su comisaria, muy moldeado por condiciones sociales, expectativas culturales, experiencias emocionales y realidades vitales.
‘¿No hay nada como el hogar?’ se compone de 45 obras de 25 artistas, entre los que se encuentran Lara Almarcegui, Shoja Azari, Gabriele Basilico, Carolina Caycedo, Elena Fernández Prada, Chus Gutiérrez, Cristina Lucas, Concha Pérez, Hiraki Sawa, Montserrat Soto y Rirkrit Tiravanija. Las piezas, realizadas sobre diferentes soportes, instalaciones y material audiovisual, permiten explorar el tema desde diversos ángulos: el hogar añorado o inalcanzable, el idealizado, el físico y el mental, el frágil, el peligroso o el inestable.







El título de la exposición procede de una cita directa de la célebre novela “El maravillloso mago de Oz” (1939), de L. Frank Baum. En el libro, el viaje de Dorothy está impulsado por la pérdida, la nostalgia, el anhelo y la búsqueda del retorno al hogar. Al convertir esas palabras mágicas en una pregunta abierta, la exposición cuestiona la certeza absoluta que la cinta atribuye al mantra pronunciado por la protagonista antes de regresar a Kansas. “Anima a que se reflexione, se experimente y se sienta desde el punto de vista emocional y emotivo lo que es para todos nosotros el hogar”.
Además, a lo largo del recorrido de la colectiva, que podrá visitarse hasta el 7 de febrero de 2027, se incorporarán cuatro intervenciones producidas por el colectivo Cestola (Xoana Almar y Miguel Peralta) y los artistas Tito Pérez Mora, Sara Alonso y Lara Ruiz. La primera de ellas tendrá lugar este sábado 28, a cargo de Cestola. Se titula “Sustento da fogueira” [Sustento de la hoguera] y se trata de un gran mural que habla del equilibrio, de lo que significa construir un hogar y de las muchas facetas que componen el hogar, como los cuidados o el reparto de las responsabilidades domésticas.
Viaje del exterior al interior
“Cuando me enfrente a este proyecto tenía claro que no quería solo detenerme en hablar de la vivienda como tal, sino que quería hablar de lo que ocurría dentro de esas cuatro paredes y un techo. La estructura de la exposición empieza como una especie de viaje desde el exterior, desde el territorio, para meterse cada vez más en temas más íntimos, más interiores, más personales”, asegura Monserrat Pis Marcos.
En la primera sala, la noción de hogar se explora desde una visión ligada al territorio, de cómo los humanos levantamos estructuras, como establecemos nodos y como coexistimos dentro de esos paisajes y como estos paisajes reaccionan a esa presencia humana. “Tenemos piezas en las que los hogares se han visto agitados por conflictos bélicos, pueden haber crecido orgánicamente de forma urbana como se pueden ver en barrios de Caracas, en Venezuela, o pueden haber sufrido una depresión económica severa como es el caso del centro de Detroit y pese a todos esos avatares que han sufrido sigue habiendo personas que viven en ellos y siguen llamándolo hogar. Por tanto no es simplemente una cuestión de cómo es el hogar físicamente sino como lo experimentamos”.


La segunda sala transcurre del exterior al interior. Del espacio público al privado. Los entornos domésticos emergen como escenarios de emociones y deseos, y las relaciones entre personas y objetos revelan cómo el hogar se construye mediante gestos cotidianos, rutinas y vínculos afectivos. “Nuestros hogares están configurados por nosotros, los habitantes, como los decoramos, como los distribuimos, como ocupamos ese espacio son también formas de expresarnos, de proyectar quienes somos nosotros y de presentarnos cara a los demás. También de experimentar como nos gustaría ser, de proyectar visiones de nosotros que nos gustaría que los demás percibiesen”.
El siguiente espacio se centra en la dimensión humana del hogar. La presencia humana, inicialmente ausente en la exposición, se incorpora paulatinamente como detonante de una pregunta fundamental: ¿Qué hace que un hogar sea un hogar? Sólo se puede ver una pieza (La anarquista, de Cristina Lucas) que sirve de tránsito y no se verán personas de forma continuada hasta la tercera sala de la exposición. “Se habla de las relaciones y dinámicas que se establecen dentro de los hogares y se plantea la pregunta, tenemos cuatro muros y un techo pero no hay seres humanos dentro ¿podemos llamarlo hogar?”. Las obras de esta tercera parte hablan de distintos temas, como la migración, la violencia, la crianza, los roles de género y el cuidado comunitario.

El tramo final de la muestra explora los códigos culturales que rodean la idea de hogar y la posibilidad de crear imaginarios domésticos alternativos. Se cierra con la pieza «Caravan», donde se plantea la pregunta de si es posible siquiera habitar en el museo. “Nosotros como seres humanos somos constructores de hogares, levantamos casas y propiedades. Pero al mismo tiempo los hogares nos hacen a nosotros, nos crean como personas. Eso que vivimos en los hogares modifica nuestra forma de entender el mundo, somos en cierto punto producto de convenciones sociales, de normas, de estructuras, que también configuran quienes somos como individuos. Existe la posibilidad de pensar más allá en que otros hogares querríamos habitar”.
¿No hay nada como el hogar? Colección MUSAC
Artistas: Xoana Almar y Miguel Peralta (Cestola), Lara Almarcegui, Sara Alonso, Xoan Anleo, Alexander Apóstol, Dan Attoe, Javier Ayarza, Shoja Azari, Gabriele Basilico, Sergio Belinchón, Jordi Bernadó, Carolina Caycedo, Elena Fernández Prada, Antonio Guerra, Chus Gutiérrez, Diango Hernández, Concha Jerez, Cristina Lucas, Mateo Maté, Enrique Marty, Concha Pérez, Tito Pérez, Concha Prada, Lara Ruiz, Hiraki Sawa, Montserrat Soto, Rirkit Tiravanija, María Zárraga.
Comisariado: Monserrat Pis Marcos
Fechas: 28 de febrero de 2026 – 7 de febrero de 2027
Lugar: MUSAC, Salas 1 y 2. Avda. Reyes Leoneses 24, León
Horario: De martes a domingo de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h. Lunes cerrado.
Actividades relacionadas
– Conversación con Monserrat Pis Marcos, comisaria. Sábado 28 de febrero 19:00 h
– Presentación de intervenciones específicas de los artistas:
- Xoana Almar y Miguel Peralta (Cestola). 28 de febrero
- Tito Pérez Mora. 21 de abril
- Sara Alonso. 22 de septiembre
- Lara Ruiz. 22 de septiembre
