Por CAMINO SAYAGO
El colectivo leonés Somnium Makers –Carlos Luxor, Fran de Gonari y Carmen Coque– inaugura este sábado 21 de marzo, a las 12:30 horas, en el Museo de los Pueblos Leoneses (C/ San Agustín 1. Mansilla de las Mulas) la segunda fase de la exposición Sincretismo Emocional. En esta ocasión, reúne treinta obras en diferentes técnicas, con un eje temático de nuevo centrado en representar lo religioso y lo pagano. El tenor y violagambista Ángel Iznaola añade el espacio sonoro que la acompaña, con una adaptación del “Cancionero de Upsala”.
La propuesta de Somnium Makers (Hacedores de sueños) para esta segunda fase de Sincretismo Emocional conjuga, como en su anterior exposición en el Museo Casa Botines Gaudí en 2022, distintas influencias plásticas de lo espiritual, lo religioso y lo pagano. Una mezcla que como ellos mismos explican “trasciende a la mera inspiración religiosa que planea sobre las obras, adentrándose en la intensidad plástica de ritos que a menudo rayan en lo teatral, entrelazando también creencias ancestrales y espirituales, tanto cristianas como paganas”.
Según Luis García, responsable de Departamento de Arte y Exposiciones del ILC, “es una tensión, revisión y relectura” de las investigaciones anteriores del colectivo que con el tiempo se han ido transformando. Una propuesta con substratos en la cultura mediterránea, europea y española, y una vinculación directa y estrecha con los fondos y contenidos culturales y etnográficos del Museo de los Pueblos Leoneses.
Inspirados por corrientes artísticas como el Barroco, el Romanticismo, el Simbolismo, el Realismo, el Pop Art; por la moda y el cine; también por los ritos de la cultura popular y religiosa, impregnadas ambas de un rico folclore, como el de las tierras y pueblos de León, De Gonari, Luxor y Coque emplean todas estas referencias para plasmar no solo su espiritualidad, también el compromiso con la comunidad lgtbiq+, el respeto y admiración por sus raíces leonesas, y con algunos de sus amados iconos como Martirio o Julieta Serrano.






La exposición está acompañada por el espacio sonoro creado por el tenor y violagambista Ángel Iznaola que para la ocasión ha realizado una adaptación a dos voces del “Cancionero de Upsala”, que dibuja una resonancia renacentista propia de tierras ibéricas en el s.XVI.
El colectivo ha contado con numerosos colaboradores para desarrollar el proyecto: Javier Emperador, etnógrafo y coleccionista; Carolina Aller, actriz; Iago Rodelas y Jaime Pizarro, peluqueros, maquilladores y performer, Mario Castro Prieto fotógrafo y el equipo del laboratorio Auth Spirit, Javier Iriso músico y compositor, Martirio cantante, Julieta Serrano actriz, Jesús Riquelme, Saúl Puerta, Susy Pop, Manso y Guzmán como modelos y Ángel Iznaola, tenor, violagambista y autor del espacio sonoro expositivo que acompaña a la muestra.
Treinta obras
“La muestra se compone de una sinfonía de obras a modo de ballet que se despliega en una danza de técnicas diversas. Aquí, las fotopinturas, los collages analógico-figurativos sobre pinturas bidimensionales abstractas, las pinturas e instalaciones se convierten en ventanas al alma”, detallan sus autores, de un recorrido expositivo articulado esencialmente por el componente religioso.
El elemento religioso se intensifica con el sentido espiritual que se muestra explícitamente: el homenaje a San Froilán, patrono de la provincia de Lugo y la diócesis de León; las reinterpretaciones de los exvotos clásicos en la serie “Exvotos de amor y vida”, e imágenes alusivas al mítico Camino de Santiago y al personaje del peregrino, en este caso, interpretado con un sentido barroco, recargado y escenográfico por el músico Ángel Iznaola (que en realidad es un peregrino habitual del Camino). “Esta referencia hace hincapié en la idea de la significación destacada de Mansilla de las Mulas y del antiguo Convento de San Agustín (del siglo XV), actual sede remodelada del museo, como puntos de referencia esenciales tanto para el Camino de Santiago como para nuestra cultura; aspectos que intensifica la relación del proyecto con el museo. El hecho de que Ángel Iznaola, sea un gran músico y represente a Santiago, es una metáfora muy sutil de cómo el Camino de Santiago fue una vía fundamental para introducir las innovaciones musicales europeas en España”, suscribe Luis García.



También surgen citas concretas a la pintura religiosa clásica, como es el caso de la fotografía tratada pictóricamente “El Yacente de Kiev”, inspirado en la pintura de Andrea de Mantegna “Lamentación sobre Cristo muerto” de 1478. Obra en la que subyace la crítica a la actual invasión rusa de Ucrania. Al igual ocurre con la impactante teatralidad de la imagen de la “Verónica con faz de María Magdalena”, que recuerda a “La Santa Faz” de Bartolomé Esteban Murillo. Más dramática y tensa es la composición de “Otra Piedad”, obra en la que se introduce una cita explícita al mundo gay, por medio del triángulo rosa que se observa en la base, distintivo con el que el nacismo alemán marcaba a los gays y sacrificaba en las cámaras de gas.
La mitología es otro de los temas que emerge por medio del personaje de la xana, interpretada en dos obras por Carolina Aller, en una de las cuales surge un elemento a modo de abanico coronando su cabellera multicolor. “Aquí se hace referencia por un lado al antroxu tradicional leonés, con la referencia a los singulares y coloridos abanicos de los Guirrios de Llamas de la Ribera, y por otro, se cita explícitamente al arcoíris LGTBIQ+ y su simbología. En esta pieza se muestra con evidencia clara ese sincretismo cultural del pasado con el presente más actual”.
Además, se pueden ver dos imágenes que hacen referencia a un personaje esencial del folclore español, el más cruel, terrible y maligno, asesino de mujeres y niños, El Sacamantecas, en este caso interpretado por el músico Diego Fuentes “Dogo”. Y se reinterpretan algunas escenas o escenografías del folklorismo más prototípico español, por medio de personajes destacados de la cultura contemporánea, como es el caso de la imagen de Martirio, representada como “La Dama piadosa de Huelva” con su peineta y abanico.
Concebido específicamente para este proyecto, se han utilizado como atrezo para algunas fotografías varias piezas etnográficas del coleccionista Javier Emperador, elementos que se incorporan como aportaciones de contextualización con el ideario del museo.

