Por ELI MATILLA.— La calle convertida en un escenario vivo y los propios viandantes o los clientes de una tienda formando parte de un espectáculo casi improvisado. Esa es la loca invitación –bendita sea– a la que sometió al público la compañía francesa Les Grooms con su obra La Baronnade. ¿Cuándo volverán?