El paraíso de las ortigas

Por TOÑO MORALA.— “De niños, todos en aquellos años nos ortigábamos como para ser más hombres, más chulos; menuda estupidez… los sarpullidos eran terribles, te rascabas de lo lindo durante un tiempo, hasta que la piel reseca se rayaba y quedaba casi en carne viva…”. / Un nuevo micro-relato inédito del poeta afincado en Mansilla de las Mulas.