Karlos Viuda pinta la música de Barja

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Por CAMINO SAYAGO

El artista leonés Karlos Viuda rinde su particular homenaje al fallecido músico Ángel Barja con la muestra “Al soplo del hielo”, en el Centro Leonés de Arte (CLA), cuando se cumple el 25 aniversario de su desaparición. Una colección formada por 16 piezas, que pretende aproximarse con respeto a la obra de este gran músico gallego y leonés de adopción, a partir de la creación sinestésica como territorio de investigación.

“Es un homenaje sencillo, realizado desde el máximo respeto, en el que he utilizado la sinestesia como procedimiento creativo. Me gusta la música, me acompaña en mi trabajo y en ocasiones me inspira, pero reconozco que la música de Barja es muy difícil. He asistido a algunos de los homenajes que se han ido sucediendo con los años desde su fallecimiento, he escuchado sus discos, he leído su biografía, pero nunca había tenido la oportunidad de escuchar su música detenidamente”.

Con la documentación en la mano, Karlos Viuda comenzó a revisar qué posibilidades tenía vinculadas a trabajos que había realizado con otros músicos, y se puso a trabajar con materiales muy blancos. Sentía la necesidad de utilizar transparencias, veladuras, materiales que ha empleado muchas veces con barnices y ceras para destacar la espiritualidad de la música de Barja. “Me interesan sus cuartetos de cuerda porque me evocan otros músicos y su música coral para órgano que me parece bastante singular. Hay en ella misterio, misterio y espiritualidad, también hay algo oscuro, según mi percepción y mis sensaciones. Todo esto me suscitaba mucho interés e intenté plasmarlo en la pintura, destacando principalmente esa parte espiritual”.

Asegura que su intención era subrayar la virtud de esa música como positiva, pero que se sorprendió al finalizar la serie y ver como brotaba de ella algo más que su aspecto espiritual: “sin querer deseaba que las piezas fueran mas livianas, que no saliera ese peso y esa música oscura que como melómano percibo. Pero ha salido esa parte oscura, me atrevería a decir incluso que dramática”.

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Sinestesia

Como método de producción artística la sinestesia musical es un recurso habitual en la obra de Karlos Viuda. “Los pintores estamos mucho tiempo en la calle y la música se convierte en una compañía, y a veces te influye y puede ser inspiradora y manipuladora de la percepción en lo que estas haciendo. Esas sensaciones las he tenido muchas veces y las he trasladado al proceso pictórico”.

En este procedimiento reconoce que se encuentra cómodo. Lo ha empleado en distintas ocasiones: Esencias de 1989, Equipaje para un Nacionalista de 2001, o en el proyecto becado por el ILC Einstein Of ine Beach de 2002 y en Dolusas, del mismo año. Aunque la primera referencia de sinestesia musical fue un libro litográfico de 1998 sobre la música minimalista de Michel Nyman, Win Mertens y Philippe Glass.

Esta muestra en el Centro Leonés de Arte ( CLA), dice Karlos Viuda, es el homenaje de un melómano hacía una obra concreta de Ángel Barja: “En el Al soplo del hielo he querido pintar la música de esta pieza coral de cámara. Pintar la frialdad, el dolor, el misterio, la espiritualidad”. Y recuerda que esta pieza corresponde al número dos de Poemas del Mar, una obra encargada por el director en esa época del Festival de Santander, José Luis Oceio, compuesta en 1980 y estrenada el mismo año en este mismo festival por el grupo The Scholars. Se inspira en una obra del poeta Jesús Cancio (Comillas1885-Santander 1961) y tiene como protagonistas la soledad y el frío. Poemas del Mar es una obra esencial para entender el estilo de Ángel Barja.

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Karlos Viuda en el CLA. © Fotografía de Javier Casares.

Cajas contenedoras, relives y ready-made

La exposición reúne un total de 16 obras. El conjunto está formado por nueve cajas contenedoras y seis relieves realizados en técnica mixta, así como un ready-made, que plantea la interrelación plástica con la sala y la posibilidad de participación activa del espectador.

Este ready-made, es una pieza que integra varios elementos inconexos: una jaula de pájaro, una bocina, un colador chino y pequeñas estructuras que se utilizan en construcción. Como ocurre en Equipaje para un Nacionalista de 2001, esta pieza es una metáfora referida a la ruptura del espacio vital delimitado y un canto a la libertad. Un poema visual. “Nunca me he considerado un escultor, aunque mis cuadros han ido ganando con el tiempo volumen, pero mis intereses siguen siendo pictóricos. A veces tengo ocurrencias escultóricas, como en esta ocasión. Este ready made es un homenaje a la música, a su capacidad para liberarnos. Para mí es como una sensación intravenosa. Siempre he hecho muchas sinestesias musicales y he tenido una vinculación con la música muy estrecha, porque a lo mejor lo que me gustaría es haber sido músico pero no tengo capacidad para ello. La música es de las artes la que más llega a quién la disfruta. La intensidad se multiplica por mil”.

Una de las piezas de Karlos Viuda. © Fotografía de Javier Casares.

Una de las piezas de K. Viuda. © Fotografía de Javier Casares.

En las Cajas contenedoras sólo se ve la superficie, de hecho se ve una pequeña parte de lo que contiene (maderas, papel, a modo de restos orgánicos). Pero en cada una de estas composiciones se condensan las sensaciones que percibe el pintor ante la música de Barja: soledad, frialdad, desolación y silencio ante la inmensidad del mar. “Soy un pintor que trabaja con la superficie pero intento generar la ilusión de que hay algo más. Al igual que a través de la perspectiva, un pintor clásico pretende introducirnos en un mundo más profundo, pues aquí la parafina que es el soporte final de la pieza se convierte en prolongación. La imaginación va más allá y traspasa la parafina”.

Esta estructura no es nueva en la trayectoria de Karlos Viuda. Comienza a utilizarla de forma sutil a partir de 2000, se intensifica en el año 2002, y alcanza protagonismo en la serie Kajas Ensambladas de 2006 y en Organigami de 2009. El marco ventana de tipo pictórico se transforma en este caso en un contenedor que incorpora distintos componentes, que se articulan y dialogan entre si. El espacio, el sentido aéreo y el tratamiento atmosférico, se convierten en protagonistas junto con la materia. El gesto pictórico de color negro surge transformado por medio de las veladuras. La utilización ordenada y equilibrada de la textura, aporta a la pieza delicados matices.

La última serie de la muestra está integrada por seis piezas de pequeño formato. Poseen relieve y se hacen más explícitas como homenaje musical al incluir la estructura simétrica del pentagrama. Son obras más expresivas, de trazo gestual y un particular tratamiento del espacio, que potencia con una capa traslúcida de parafina y la ordenación de dos módulos circulares de diferente tamaño que crean aperturas en el plano, generando una sensación de zoom fotográfico.

Acerca de Camino Sayago

Periodista leonesa

Un Comentario

  1. la desolación y dureza de la obra contrasta con la ilusión que transmite este artista con su trabajo.

    No es recomendable, ES obligatoria su visita. Felicidades por esta laboriosa exposición,

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