De la televisión y la seriedad de las cosas poco serias

Corinna
Por GONZALO ABRIL / Una columna en el desierto

Este humilde estilita que te habla, delicado lector/a, desde un elevado capitel, pero sin pretensiones de superioridad profética alguna, escribió hace más de diez años, en pleno aznarato, que el PP sabe darle a lo presuntamente insustancial, a la frivolidad, al cotilleo, la importancia estratégica que tiene. La derecha no ignoraba que los géneros televisivos de la llamada “neotelevisión” (reality shows, talk shows, programas de impacto, videovigilancia, etc.) configuraban el contexto cultural, psicológico, moral, sobre el que venían a adquirir sentido y tener eficacia los telediarios, y el discurso único al que servían y sirven. Y es así como los piadosamente llamados “informativos” de la tele, ya por entonces reducidos a mugre, llegaron a ser el terminal escatológico, el vertedero audiovisual del ecosistema completo de la telebasura.

Hoy, en las diversas cadenas de la televisión única, es plato obligado del menú del día el acoso a un tesorero del PP a quien los reporteros-paparazzi suelen reclamar que confiese en la calle cosas que ni ante el juez ni ante dios ni ante la historia parece está dispuesto a declarar… por el momento. Mientras los tics, titubeos, anacolutos y otros freudianos lapsos y signos de pánico acometen a miembras/os del gobierno en la pieza “informativa” siguiente. Justo antes del aparatoso accidente de camión que se despeña por acantilado, o de la enésima nevada que no acaecía desde al menos una semana. El asalto callejero a Bárcenas sería inconcebible e inadmisible si la audiencia no se hubiera hecho el estómago a los inacabables acosos a Paquirrín y a otros centenares de personalidades televisivamente equivalentes.  Prácticamente todas a las que se suele llamar “públicas”, vaya usted a saber por qué.

¿Son irrelevantes estos formatos periodísticos? ¿Lo es que una Corinna zu Sayn-Wittgenstein (perdóname, maestro Ludwig, por invocar en vano tu apellido) hable y solloze en el territorio aterciopelado y minado de corazones de la prensa rosa, entre lo falazmente público y lo falsamente íntimo, precisamente porque la prensa seria la considera “amiga entrañable”, aun sin llegar a constituir un accidente connubial, de este rey tan perseverante en la accidentalidad? Y sobre todo ¿sería admisible en el marco de una información no escatológica que esta señora diese a conocer que ha manejado asuntos de gobierno y secretos de estado como si tal cosa? Ahí lo tiene mi delicada lectora/lector: el que yo llamaba “contexto cultural, psicológico, moral” de la neotelevisión ha contribuido a normalizar semejantes aberraciones del mundo público. Como cantaba Jerry Lee Lewis: “Corrine, Corrina, where you been so long?”, dónde has estado tanto tiempo, criatura. Si hubieses andado por alguna corte o por algún parlamento de la Europa democrática de la guerra fría habrían caído gobiernos y hasta dinastías. ¿O no?

Publicado en Diagonal
bajo licencia Creative Commons.

Deja un comentario con tu nombre

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .