“El folk es heavy metal pero más ‘vendible'”

Por SERGIO JORGE

El grupo salmantino Folk on Crest será uno de los participantes en el Festival de Ortigueira dentro del Proyecto Runas, la fórmula para no sólo formar parte del gran certamen de música celta de España, sino también para hacerse un nombre en el mundo de la música más tradicional. La cita es el 11 de julio, primer día de conciertos. Hablamos con Óscar, que junto a Bego, Yoli, Sergio, Dani, Kaos y Berna, conforman una formación con varios años de trayectoria y donde los sonidos charros son el hilo conductor de todos sus componentes.

— ¿Cómo surge el grupo y por qué elegís la música tradicional charra como vuestra referencia musical?
— Por oídas… que si éste toca esto, que si éste toca esto otro… ¿Por qué no montamos un grupo folk? Distintos componentes pasaron hasta fraguarse lo que hoy conocemos como Folk on Crest. Se puede decir que el grupo nace en un mítico bar de la Plaza del Oeste de Salamanca: El Malabar. Allí realizamos muchos ensayos, sesiones, conciertos…, y una forma hacer, que fue y sigue siendo el pilar de nuestra forma de entender el folk. Efectivamente, nuestra referencia es la música charra y de Castilla y León. Una gran mina de la cual pueden extraerse muy diferentes ritmos y melodías. Siendo un grupo afincado en Salamanca es fácil poder empaparse de una forma más directa, nos toca más de cerca. Aunque muchas veces hacemos guiños al norte de la Península Ibérica en nuestras adaptaciones, en nuestro primer disco ya quisimos reflejar la procedencia de gran parte del repertorio del grupo.

— ¿A todos os ha atraído desde el principio este tipo de música?

— No a todos los componentes. En el caso de Berna y Yoli, lo mamaron desde pequeñitos. Otros venimos de otras músicas y hemos ido a parar al folk a través de un descubrimiento personal e interés por este tipo de música que se ha ido acrecentando con el paso del tiempo.

— ¿Qué encontráis en ella que no esté en músicas más ‘vendibles’?
— Es algo visceral. El folk es limpio, no hay engaños, lo que tocas, suena. Además, permite canciones muy cañeras, divertidas, picaronas, y al mismo tiempo, canciones melancólicas, primigéneas, de transmisión generacional, de arraigo a la tierra, al bosque, al pueblo, al abuelo… Para mí, el folk es heavy metal pero más ‘vendible’.

— ¿Y en qué os fijáis o qué influencias recibís?
Recibimos influencias de varias latitudes, sobre todo del norte (Asturias, Galicia, País Vasco, Irlanda, Bretaña francesa, Escocia) pero también del Este de Europa. Nos fijamos en temas que transmitan algo a través de una bonita melodía, o una base armónica y rítmica potente, que conmueva, que te haga vibrar. También la instrumentación es importante, y la ejecución de cada instrumento. El folk es un lugar que da cabida a muchos músicos virtuosos que manejan un lenguaje muy específico y que requiere un buen dominio del instrumento.

— Teniendo en cuenta que pocas veces se mira a la música tradicional, ¿creéis que está bien tratada?
— A nosotros nos tratan muy bien. (Nos dan mu bien de cenar, sí señor) Quizá sea cuestión de modas, el que el folk se escuche más o menos en nuestra sociedad. Dentro de este mundillo, pues hay grupos y formaciones que hacen un tratamiento muy sensible y bonito. Es cierto que este tratamiento varía bastante de unas comunidades autónomas a otras. Se nota cuando se invierte en potenciar los grupos folk como externalidad positiva para una zona o región.

— ¿Cuál es el público que más os sigue?
— Cada vez vemos a más jóvenes en nuestros conciertos. En general, y creo que es uno de nuestros puntos fuertes, el abanico de edades es amplísimo. Desde niños hasta ancianos nos están arropando.

— ¿Cómo es vuestro proceso compositivo?
Normalmente, uno del grupo propone un tema (normalmente una melodía), sea propio o tradicional y, sobre éste, se trabaja. Nos gusta mucho, por ejemplo, cambiar el ritmo a los temas más tradicionales y experimentar, probar cosas nuevas, ver qué funciona, qué no, e ir eligiendo y desechando cada propuesta en función de un resultado que a todos nos satisfaga, es la manera de ir haciendo un sonido propio y característico del grupo. Prácticamente la totalidad de los componentes proponemos temas, y la mayoría, últimamente, propios.

— Lleváis dos discos, ¿estáis trabajando ya en un tercero?
— Efectivamente. Intentaremos meternos en el estudio para este otoño-invierno, pues ya tenemos gran parte de los temas que formarán el siguiente disco y ahora es cuestión de organizar el trabajo para poder sacarlo adelante para el año que viene.

— ¿Cómo surge la idea de apuntaros al concurso del festival de Ortigueira?
Fue nuestro manager ‘M.A.’, quien nos informó e hizo las gestiones oportunas. La cuestión es que ya conocíamos el Proyecto Runas de años anteriores y este año hemos tenido la suerte de poder clasificarnos para la final.

— ¿Qué supone para vosotros tocar en el festival?
— Supone dar una paso más en este camino tan arduo y a la vez tan gratificante. También supone una recompensa al trabajo duro que venimos realizando desde hace ya unos años, pero no significa que éste sea el final del camino. Lo concebimos como una nueva etapa más que vamos a disfrutar como se merece y a seguir adelante por los nuevos caminos que se vayan abriendo.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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