Angulo: “En la Seminci reivindicamos al director como única estrella”

Javier Angulo, director de la SEMINCI. Foto: L. Fraile.

Javier Angulo, director de la SEMINCI. Foto: L. Fraile.

Por LAURA FRAILE
(ultimocero.com)

Durante las dos horas del seminario impartido por Javier Angulo, director de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), hubo ocasión de hablar de muchas cuestiones, pero sobre todo de reivindicar el cine de autor. Según Angulo, éste debe reunir varias características: no estar manejado (salvo excepcionalmente) por los circuitos comerciales, tener directores capaces de buscar la financiación de sus películas y con la reserva de establecer el “final cut”, ser un cine escrito y dirigido por la misma persona, capaz de pensar más en el público que en la taquilla, con cierta voluntad de trascender, con ánimo de huir de los lugares comunes, sin efectos especiales, sin concesiones comerciales y capaz de tocar los sentimientos del espectador.

Angulo, que fue director de la revista Cinemanía durante doce años y que es director de la SEMINCI desde el año 2008, aprovechó también para mencionar alguna novedad de la edición de este año, como será la creación de la SEMINCI Factory, una iniciativa que está aún pendiente de ser aprobada pero que pretende establecerse como una plataforma donde poder colgar los proyectos que estén en estado de producción, permitiendo a sus creadores ponerse en conexión para poder desarrollarlos. Otra de las novedades de este año, ésta ya confirmada y anunciada en últimoCero, será la puesta en marcha de una serie de talleres que se realizarán en el LAVA y que contarán, por ejemplo, con profesionales como José Luis Guerín.

Javier Angulo (director de la SEMINCI) y Javier Castán (director de la Cátedra de Cine de la UVa). Foto: L. Fraile.

Javier Angulo (director de la SEMINCI) y Javier Castán (director de la Cátedra de Cine de la UVa). Foto: L. Fraile.

Javier Angulo, que tal y como afirmaba Javier Castán durante su presentación ha sido el primer director de la SEMINCI que ha acudido a impartir un seminario en este curso, aludió en su intervención al origen de los grandes festivales de cine. “Desde el principio han sido un cúmulo de intereses. En la historia de todos los festivales de cine siempre ha participado gente muy variada, pero siempre ha estado alguien que tenía algo que ver con el turismo, alguien con intereses comerciales y algunos locos del cine que creían que con el cine iban a atraer a gente“, explicaba Angulo ante el alumnado reunido en una de las aulas del edificio Rector Tejerina. “Los festivales más importantes vivieron su auge tras la II Guerra Mundial, un momento en el que había que vender una Europa nueva y con nuevos criterios tras el conflicto bélico. ¿Qué habría sido del Neorrealismo o de la Nouvelle Vague sin los grandes festivales de cine europeo?”.

En su recorrido por estos orígenes, tampoco se olvidó de hacer un recordatorio del papel jugado por los cineclubs o las aulas universitarias, lugares que atraían “gente culta y al día”, y capaz de organizar un festival con buen criterio. Después llegaría la siguiente fase, la de la institucionalización: “Al principio los festivales eran un cúmulo de entusiasmos e intereses, pero éstos se solidifican creando una dirección estable y unos organismos que los aseguren en el tiempo, a lo que hay que unir un programador que les dé personalidad. Esta personalización puede verse en Sitges, que está especializado en el cine fantástico y de terror, en el de Gijón, centrado en el cine independiente, o en la SEMINCI, que es un festival de autor”.

Otro de los temas que salieron en este seminario fue el de la selección de las películas que integran la programación de un festival. “Hay que elegir películas que provoquen debate, que interesen a los críticos y que no sean fáciles de ver en la ciudad. No se debe intentar convertir a la SEMINCI en todo lo bueno e interesante que ha habido en Cannes o en Berlín, sino que hay que tomar riesgos, apostar por nuevos directores, elegir tramas complicadas…”.

También aludió a la importancia de mantener las señas de identidad heredadas: “La SEMINCI es un festival bien hecho, riguroso en la selección, serio, que busca entretener, impresionar, llegar a los sentimientos, provocar y poner al día de las nuevas tendencias. Un festival debe ser un cóctel amplio de intereses, capaz de reunir a directores famosos, a noveles que puedan impactar y a las nuevas tendencias”.

Cartel de la Seminci.

Cartel de la Seminci 2013.

Aprovechó además para ofrecer algunos detalles más de la SEMINCI, un festival que este año tendrá lugar entre el 19 y el 26 de octubre y que, según afirmó su director, se organiza a partir de un equipo estable de ocho personas que se va ampliando hasta las cuarenta en el mes de septiembre y hasta las ciento veinte durante las dos semanas previas a su inicio. “Trabajamos todo el año, rastreamos por tierra, mar y aire, estamos en contacto con todos los programadores de cine del mundo. También nos gusta ver qué han hecho últimamente los doscientos o trescientos directores que admiramos”, señalaba Javier durante su intervención.

Después, a modo de ejemplo, ofreció un listado de los festivales que visita su equipo durante este proceso de selección, pertenecientes a ciudades como Buenos Aires, Berlín, Cartagena de Indias, Guadalajara o Cannes. “Nos vemos entre cinco y seis películas al día. A partir del Festival de Cannes tenemos la primera lista de las doscientas películas que pueden interesar”.

Asimismo, Angulo hizo un recordatorio de algunos de los directores que habían debutado en la SEMINCI, como es el caso de Fernando León, Icíar Bollaín o Juan José Campanella, para terminar compartiendo algunas propuestas más. Una de ellas apuntaba a la necesidad de organizar un Congreso de cine español en el que se pueda analizar, debatir y hacer una autocrítica de los trabajos realizados hasta ahora. “La administración lo ha hecho como la mierda desde la UCD hasta ahora. Nunca hemos entendido el cine en sentido amplio: como un arte y como un gran negocio para el país“, apuntaba a este respecto, pasando a comentar un modelo que, según Angulo, deberíamos imitar: el francés. “El cine en Francia no depende ni de subvenciones ni de militancias políticas. Cuenta con un impuesto sobre la taquilla por el que el 5% de cada ticket va destinado a un fondo nacional para la cinematografía, que permite financiarlo y financiar proyectos en el exterior. Aquí no se ha logrado hacer crecer ese criterio y copiar el modelo”.

El Curso de Cinematografía de la Universidad de Valladolid culminará este viernes, día en el que está prevista la celebración de dos seminarios más: `Cine y surrealismo´, que será impartido por Román Gubern, y `El futuro del patrimonio cinematográfico. Nuevos retos de la Filmoteca de Catalunya´, en el que participará Esteve Riambau.

Asimismo, entre este viernes y el sábado habrá ocasión de disfrutar de dos actividades más: un concierto-proyección en el que Jordi Sabatés interpretará una composición realizada expresamente para la película `Nosferatu, el vampiro´, que se celebrará este viernes a las 21.30 horas en el Palacio de Santa Cruz y que requiere de invitación, y un seminario sobre las `Aportaciones a la Historia y Estética del Cine´, que tendrá lugar el sábado 31 de 9 horas de la mañana a 14 horas del mediodía en el mismo lugar que el concierto.

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