Querido diario (43)

Lagunas de Villafáfila. © Fotografía: Mar Astiárraga.
© Fotografía: Mar Astiárraga.

Estos días, con la llegada de la primavera, se nos han ido muriendo amigos y mayores. ¿Conoces el poema de Benítez Reyes: «Nos van dejando solos los mayores. / Se irán / la fresca juventud y los amores cálidos. / Y partirán de pronto, sucederán qué cosas, / propiciarán qué cartas, y qué libros amargos…»? Pensé en escribirles una breve elegía…

Por AVELINO FIERRO

Para Reyes, Rosa, Pilar y Marta, umbrías por la pena.

Cuentan, la noche y las estrellas frías de ayer, que seguís hablando con ellos en estos amaneceres ateridos de marzo, ensimismadas con el goteo del reloj de arena del pasado, con los pétalos rosados de los prunos cayendo sobre los charcos lívidos del parque, con el rumor lento de la sangre –su espesa canción– cuando miráis vuestras manos y a veces no las reconocéis, cuando un libro se cierra, cuando la luz es turbia y el cierzo emborrona los cristales, mientras siguen llegando cartas con sus nombres. Sus cosas ya solas para siempre, sus espejos sin rostro, sus calcetines tristes y su sombra obstinada por los rincones o en los armarios.

Y no parece posible que broten de nuevo los lirios en el cruel abril o vuelvan los atardeceres incendiados y fluya el tiempo, nunca nuestro. Tanto amor… Como ángeles atroces, música y recuerdos cruzan el cielo y cerráis los ojos para desmayaros entre las faldas negras del viento.

3 Comentarios

  1. A caballo entre la prosa y la poesía como de costumbre. Más poética siempre. La expresión de cualquier ensoñación emocional nace indefectiblemente del sentir de este genial hacedor de rimas insinuadoras de aquilatados pensamientos convirtiendo su lectura en un caleidoscopio de inusitada combinación verbal. Sigue deleitándonos por mucho tiempo Ave.

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