
Dibujante de viñetas en distintos periódicos, chistólogo, escritor, corredor en círculos… y, por encima de todo eso (quizá habría que decir «mucho antes» que todo eso), pintor. Ernesto Rodera regresa a las salas de exposiciones y este viernes 26 de septiembre presenta una muestra de su pintura-pintura plagada de personajes de infancia y tebeos, junto a alguna sorpresa, con el título de «Verde gabardina». Será en «La Casona», la sala de la Fundación Carriegos en León, y habrá dos actos de inauguración, uno a las once de la mañana (con periodistas) y otro a partir de las siete y media de la tarde (con vino español).
Reproducimos, bajo estas líneas, los dos textos que acompañan el tríptico de presentación de esta muestra, uno de Luis Grau Lobo, director del Museo de León, y otro del propio Rodera.
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Arqueología de colorines
Por LUIS GRAU LOBO
La perfidia institucional del pop, su carga de profundidad, usa y abusa de la estética del cómic desde sus orígenes, para dinamitar la idea tradicional de arte, comme il faut. Pero, como tantas otras cosas, ni el pop ni el cómic son ya lo que eran.
Transcurridos sus (muchos) minutos de gloria, del pulp y las latas de tomate, de lo abruguerado y aburguesado, los tebeos han pasado a ser devoción de coleccionista, reducto de hipocondría y pieza de museo, al fin. Una más. Y así, con su carga de perversa infantilidad, otro arte vanguardista ha regresado, como todos, al redil de la mansedumbre museística.
Agradezcamos, no obstante, a Ernesto (maestro de un humor gráfico sin ceremonias), que ponga ante nosotros las carnes abiertas de ese buey de colores primarios y trazo grueso al que tanta afición tuvimos que hasta nos enseñó a leer y aún a mirar, y ahora nos enseña (o debería) a desleer y cerrar los ojos de par en par. Porque cada vez más la historia es una historieta, lo que sucede está más visto que el tebeo, y a la realidad se le ve el cartoon.
Como quien oye llover.

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Verde gabardina
Por ERNESTO RODERA
¿Qué es lo que hace los hogares de hoy tan diferentes, tan atractivos? El collage de Richard Hamilton, del año 1956, fundacional del arte pop, propició un irreparable, según parece, error de traducción. El pop de la imagen es un lollypop, un chupachups. Ese pop (to dangle the tongue. Srike, slap) no es una contracción de popular. El arte pop no es popular. El arte pop no es festivo. El arte pop trata de la alienación, de la seriación (cinco o diez años antes que los minimalistas), del fin del lenguaje, de los límites de la cultura y de la estolidez de la imagen. Del fin de la pintura como un arte mayor, sagrado. Nació de un malentendido y de una descontextualización y sigue descontextualizado, malentendiéndose. Para la última antológica del Pop en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid encargaron a modo de explicación o celebración (?) una historieta (!!). Lichtenstein o Rauschenberg tienen que estar muriéndose de risa en su tumba. Esa historieta es el auténtico… arte chups.
El título de la exposición alude al tiempo (que llueve) y al color: modo en el que discernimos las distancias entre crestas de onda. Las más breves del azul y más largas del amarillo (tonos que no existen) forman el verde (que tampoco).

Información relacionada:
- Rodera: “Aquí llamamos competir a desear la aniquilación del otro”, una entrevista de Sergio Jorge para TAM TAM PRESS.
- «Brillos de aperitivo» con Rodera, una entrevista de Eloísa Otero para El Mundo de León (con motivo de su última exposición en el año 2011).
- Página web de Rodera: www.rodera.net
- Blog de Viñetas de Ernesto Rodera.
Muy atentos. Lo digo en serio. Últimamente salgo en vuestra publicación más que Gamoneda.
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jua! jajajajaja! es que te queremos mucho y bien….
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