Luis J. Palomero: “Soy un sadomasoquista de las palabras encadenadas”

El periodista salmantino Luis J. Palomero, junto a la portada de su libro.

El periodista salmantino Luis J. Palomero, junto a la portada de su libro.

Por SERGIO JORGE

Durante muchos años fue uno de los periodistas más influyentes de Salamanca, azote de políticos, empresarios y deportistas, y siempre alejado de las antiguas formas de trabajar en una profesión que se anquilosaba en los viejos rotativos de la capital del Tormes. Ahora, alejado de las redacciones, Luis J. Palomero publica su primera novela, ‘Operación GYM!TONIC’, donde deja libre a su imaginación más futurista pero no puede evitar acordarse del Periodismo. Sí, con mayúsculas.

‘Operación GYM!TONIC’ es su primera novela. ¿Cuánto tiempo ha estado preparándola?

— Técnicamente es la segunda. La primera está en un cajón esperando a su musa para ser publicada. En cuanto a su pregunta, ‘Operación GYM!TONIC’ la escribí en un abrir y cerrar de ojos, pero… Ay, amigo, soy un enfermo de las correcciones, la versión publicada en Amazon es la quinta. Y llegué a ella después de firmar las paces con uno de los personajes, Q. Consultor. Hombre. Perro. Máquina. El perfecto idiota. Como el autor.

— ¿Cómo surge la idea?

— Ni idea. Me gustaría creer que fue tras una noche de sexo y ‘rock and roll’, pero más bien fue consecuencia del vacío que me provocó mi primer título. Un mamotreto de setecientas páginas que, sin duda, se me fue de las manos. En cuanto a su pregunta, me apetecía probar otro género. Poner algo marciano en mi vida. Escribir un folletín protagonizado por una periodista puteada por la vida que se ve envuelta en una conspiración interplanetaria. Humanos, GYM, el cuerpo de consultores, telépatas, el malo, Q, una heroína y Bea, la elegida.

— Parecen dos historias paralelas que al final confluyen. ¿La historia le llevó ahí o era un plan predeterminado?

— Mi único plan fue que no había plan. Quería meterme en el camarote de los hermanos Marx y ver qué pasaba. Y lo que sucedió es que tras bosquejar el argumento inicial (dos páginas) dejé que los personajes me llevaran, nunca mejor dicho, hasta el infinito y más allá. De ahí que tuviera que llamarlos al orden en un par de ocasiones. Con escaso éxito, por cierto. Lidiar con un ET de veinte centímetros, y un pene de dos, que además es el soberano de la dinastía zoombayà, no resulta fácil.

— Hay retazos de humor pero también de crítica social. ¿Son dos herramientas necesarias hoy en día?

— Atento al resultado de la suma: humor + crítica = sátira. Eso es “Operación GYM!TONIC”. O eso quiero creer, porque yo, lo que se dice sentido del humor, y tras quedarnos en pelotas por culpa del pelotazo…

— También la ciencia ficción es parte fundamental de la obra. ¿Hasta qué punto le han influido autores como Aldous Huxley o George Orwell?

– Orwell, Huxley y el Bradbury de “Farenheit 451” fueron tres precursores de la distopía moderna, a los que añadiría a Burgess y su perversa ‘La naranja mecánica’. Y no, mi novela no trata de ir más allá de lo que en realidad es: un relato ‘pulp’, una historieta larga cargada, eso sí, de mala leche. Además, mi Gran Hermano es un Gran Arquitecto recluido en un Casino del planeta Té-Té que promulga la anarquía en el universo visible, excepción hecha de la Tierra. Ya sabe: «A los humanos ni tocarlos. Sus desgracias generaban pavos. Sus sueños, apuestas. Y al Gran Arquitecto le chiflaba jugar. Al mus. Órdago. A grande. Cuatro cerdos. Él nunca perdía».

— Hay además una historia de amor. ¿No será Luis J. Palomero un romántico?

— Todo lo contrario. Soy sadomasoquista, aunque en mi caso de las palabras encadenadas. Las anudo con una corbata y, ¡listo!

 — Y detrás de todo esto está el Periodismo. ¿Tanto tira el oficio?

— Perdone que le confiese que cuando pronuncian el verbo tirar me vienen a la mente un par de actrices de Hollywood con cintura de avispa y curvas de las que exhibe sin ningún pudor Jessica Rabitt… Disculpe, me ha preguntado por el Periodismo. Pues le diré que es todo y es nada. Lo firmo sin trabas, sin ataduras, sin estúpidas ruedas de prensa, pasando de la imbecilidad de los discursos políticos enlatados, atreviéndote a preguntar, sorteando el pensamiento único, equivocándote y, por encima de todo, ofreciendo argumentos diferentes para que la gente opine por sí misma. El resto no me interesa.

— Todo nace, según dice, con un «¡pero qué cojones hago ahora!». ¿Es otra víctima del Periodismo?

— De lo único que puedo ser víctima es del desamor por una profesión que a algunos les lleva a creerse los reyes del mambo y a otros a perder kilos, amigos y casi la cordura. Absurdo, ¿verdad? Ningún trabajo vale que te fumes la vida como si fuera un canuto. En cuanto a la expresión “¡pero qué cojones hago ahora!”, es una forma de resumir el desencanto de toda una generación que se ha visto vapuleada por todos esos golfos y mafiosos de medio pelo que han saqueado el Estado. Y lo han hecho delante de nuestras narices y descojonándose de nosotros. ¡¿Qué hijoputas?!

— Fue la cabeza pensante de una forma diferente de hacer Periodismo en una ciudad como Salamanca, con muchos periódicos. ¿Ahora tiene cabida su atrevimiento sin dejar de lado la calidad?

– Yo no he sido la cabeza pensante de nada. Solo tuve la fortuna de dar con la gente adecuada en el momento adecuado. Un sinnúmero de quijotes y romanticones que creían en algo. Y no me pregunte qué era ese algo. Lo olvidé. A los cuarenta sueltas lastre. Ya no soy tan gilipollas de creer que un junta letras va a cambiar nada en una ciudad decimonónica. De hecho, y como le sucede a Q, el personaje de mi novela, cada cuatro mil pulsos reseteo mi memoria. Lo único que queda de mi pasado es el primer recuerdo y, como no podía ser otra manera, lo tengo enjaulado a la espera de un beso, ese beso, el pedazo de beso a tornillo que en mi lecho de muerte me haga recordar lo que fui, si es que alguna vez fui algo.

— Conoce en profundidad lo que es trabajar en periódicos nacidos y luego muertos gracias o por culpa de la construcción. Y eso se ve también en la novela. ¿Es la causa y a la vez consecuencia de los problemas de este país?

— Si quiere una respuesta, lea a Rafael Chirbes: ‘Crematorio’ o ‘En la orilla’. Burbuja inmobiliaria, corrupción y crisis. Desolador.

Ha editado el libro por medio de la plataforma Kindle, solo en formato digital. ¿Es porque lo considera el futuro o porque es lo mejor para el escritor y también el lector?

— La autopublicación es una fórmula tan válida como cualquier otra para contar tus historias, máxime si eres un escritor novel que urde tramas un tanto alucinógenas. No creo en la importancia del medio y sí en la de encontrar lectores. Sea en papel o con el libro electrónico, tanto da.

— ¿Se plantea editarlo en papel?

— Si Amazon me pusiera en nómina le contaría las excelencias de un invento suyo llamado CreateSpace, que te permite la edición física de cualquier libro a coste cero. Como no es así, le diré que “Operación GYM!TONIC” está bien donde está, que forma parte de un folletín galáctico que algún día verá la luz, pero que por el momento queda aparcado en algún punto inexplorado de la Federación Auto-Anárquica de Galaxias, ya que la próxima parada es una novela policíaca con psicópata. Me gustaría que tuviera el encanto asesino del Tom Ripley de Highsmith, o el demonio interior del Lou Ford de Thompson, pero…

 — ¿Y ahora? ¿Es más periodista o es más escritor?

— Buena pregunta. Fui un escritor de la noticia efímera, el mismo que ahora chapotea entre vinos y palabras (debería darse una vuelta por misstinta.com), mientras novela historias a las que les ha puesto un letrero de neón en el que se puede leer: “Se buscan lectores”.

Acerca de Sergio Jorge

Fundador y coeditor de Tam Tam Press. Más en @sergiojorgeLNC.

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