Unos no comen ostras si otros no duermen al raso, se oyó decir a las adivinadoras junto al río

Cancamusa 26. Enero 2017. © Fotografías: José Ramón Vega.

Cancamusa 26. Enero 2017. © Fotografías: José Ramón Vega.

El fotógrafo José Ramón Vega y el poeta Víctor M. Díez continúan con su original sección creativa para TAM TAM PRESS. Se titula “CANCAMUSA” y tiene periodicidad mensual. Cancamusa es un término utilizado, con frecuencia, en el mundo de la magia y que viene a significar: dicho o hecho con que se pretende desorientar a alguien para que no advierta el engaño de que va a ser objeto. El mecanismo de la sección consiste en la propuesta, por parte de Vega, de tres de sus fotos, en principio, inconexas entre sí, sobre las que Víctor M. Díez debe escribir, improvisar, armonizar un texto que cree un trampantojo poético. Nada por aquí, nada por allá. Sin trampa ni cartón. ¿Dónde está la bolita?

Aquí va la vigésimo sexta entrega:

Unos no comen ostras si otros no duermen al raso, se oyó decir a las adivinadoras junto al río

Fotografías: JOSÉ RAMÓN VEGA
Texto: VÍCTOR M. DÍEZ

CANCAMUSA (Enero 2017)

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Rueda el secreto entre los bustos de cabello blanco. Va entre sus lenguas, el bivalvo, como un rito compartido por las élites y negado a los comunes. Es un círculo cerrado de cabelleras blancas que se relamen de su estatus, que se entienden con sólo mirarse, con ese mirar de viejos pájaros. Son ellos filtradores, como las propias ostras, de una información dorada y que refulge, inalcanzable para quien servilmente ha de abrirles los moluscos. Perlas que van de boca en boca son las confidencias de los elegantes comedores de ostras. Se relamen de la suavidad marina en su cavidad y buscan el preciado zinc que contiene. Ese zinc, se dice, nutriente requerido para la producción de la testosterona perdida.

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Soñaba Magritte el mundo como un trampantojo espontáneo y teatral que nos hiciese humanos de toda humanidad, frente a los ingenieros de la conducta. Decía él, gran maestro de retruécanos visuales y calambures: ‘odio tanto la publicidad como las artes decorativas, el folclore, la voz de los locutores, el aerodinamismo, los boy-scouts, el olor de nafta, la actualidad y la gente borracha’.

Aquella luz blanca al fondo, ‘diez años de eficacia probada contra las arrugas’; el Hyaluron que suena a bicho despreciable, pero que dice: ‘la ciencia en tu piel’ y el absurdo ranking de ser el número 1 anti-edad… Todo ello se desdice en el término medio de la imagen. Viendo esos seres resbalados de la imagen, llenos de pliegues, barbas y ropones desiguales. Todo dignidad en el gurruño en que habitan. Hay ebriedad y sueño; manualidades, macramé, marcos, espejos y caballetes diminutos que juegan a mostrar la vida tal como es. Hay un perro negro acostado en este bazar surrealista.

Hay un belén bailongo en primer plano, con su niño como una uña y sus tres magos. Con una foto, enmarcada por la casa, de una santa que hace de virgen. Teresa de Calcuta, por interposición del rey mago, parece tener barba. Microscópico trampantojo.

© Fotografía: José Ramón Vega.

© Fotografía: José Ramón Vega.

Me cuentan que cuentan algunos antropólogos que, en comunidades de menos de ciento cincuenta miembros, lo que mantiene cohesionada dicha comunidad es el secreto, la confidencia, lo aparentemente oculto y que va de boca en boca.

La corriente lleva un rumor pero tu secreto, debes créeme, es como una gota de agua en el océano, le dijeron las adivinadoras. Un aparte en la ciudad, un rincón al sol, una tienda junto al agua. El bisbiseo se lo lleva el agua, pero el agua trae una murmuración antigua de dos mujeres que hablaban a orillas del Nilo. Lo que se dijeron nunca fue ni será escrito y es lo mismo que repiten, cada tanto, dos muchachas junto a la corriente. (¿Quién quiere saber qué llevas escrito en esa bolsa de papel?) Ese hilo, a un tiempo antiguo y cercano, que cose las bocas unas a otras no tiene bobina, canilla, devanadera… pero es irrompible.

Hablando de adivinaciones. Fíjense, hay un palo de zahorí casi invisible que flota en el Ródano. ¿Para qué lo quieren junto a ese río de tan generoso caudal? ¿Para saber dónde está el agua? Lo tiran al agua por inservible, allí.

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