Fiesta para despedir a Julio Michel

Intervención de Deliciosa Royala en el homenaje a Julio Michel. Foto: Archivo Titirimundi.

No se ha cumplido todavía un mes desde la muerte de Julio Michel, cuando artistas, amigos y familiares han querido unirse para despedir a quien fuera padre y mantenedor de Titirimundi a lo largo de más de 30 años. Al maestro del arte de los títeres, su tribu le ha recordado los tres lemas de la Revolución Francesa, su llegada a Segovia, la Ruta Quetzal y lo que esa andadura utópica supuso para él y muchos jóvenes del mundo. Las velas, los astros y los integrantes de las compañías que él ayudó a crecer dieron con la emoción contenida, el pasado 14 de julio, el primer adiós a quien, seguro, recibirá agradecido otros homenajes con el espíritu de Titirimundi.

Alrededor de 450 personas se reunieron en el Jardín de San Juan de los Caballeros para homenajear a Julio Michel, fallecido el pasado 23 de junio, en una fiesta privada organizada por su familia y Titirimundi, y conducida por Antonio Lucio (Tonet), como maestro de ceremonias, donde sus más allegados amigos compartieron una noche para recordarle.

Una “noche bella para el canto y para el vuelo” que curiosamente era la del 14 de julio, aniversario de la Toma de la Bastilla, y que se inició con un desfile de cabezudos de Deliciosa Royala y con los versos de Juan Ramón Jiménez en la voz de Amancio Prada: “Alegra, titiritero,/ la noche con tu tambor./ ¡El sendero tiene las ramas en flor!”

Amancio Prada, en el homenaje a Julio Michel. Foto: Archivo Titirimundi.

Fue también el artista quien leyó el texto enviado por Lola Atance, su amiga durante 47 años y su compañera durante 4 en aquella época de juventud en París, de cuando la libertad, la igualdad y la fraternidad eran un baluarte de vida e iniciaban su aventura con su propia compañía, Libélula. Palabras preciosas para recordarle y fotos de juventud y de melenas al aire, y de anécdotas y de arte. Y de amor, y de amistad.

Siguió Ana Zamora, que recordó al carismático demiurgo y maestro, que nunca pretendió serlo, para aquellos jóvenes que comenzaban en el arte del teatro, su figura como promotor de la cultura popular y del folclore, de las cabalgatas y de los cabezudos y gigantones, destacando su fascinante poder de deslumbrar el mundo que se salía de la norma y la convicción de que existían otros mundos y que podíamos vivir con un pie dentro y otro fuera, nómadas y sin embargo siempre aquí.

Ana Zamora, durante el homenaje. Foto: Archivo Titirimundi.

Rodrigo González Martín habló de la faceta de Julio y de su trabajo en La Promotora y Nieves Morán, otra de sus amigas al llegar a Segovia, de sus inicios en IU y de sus salidas a esquiar, al campo, y a esos eventos gastronómicos que tanto le gustaban. No faltó un video sobre la Ruta Quetzal, donde conoció a su actual esposa, y a Andrés Garrido, jesuita de la Catedral de Santiago de Compostela, que, con humor y cariño, no dudó en colocar dos fotografías de Julio Michel como dulzainero en el pórtico mayor del templo compostelano, en un fotomontaje acompañado de una oratoria enfervorecida con la que se metió a la audiencia en el bolsillo mientras hacía salir al escenario al hijo de Julio Michel, León.

La pequeña, Carmela, de 5 años, lo hizo también junto a Federico Martín Nebrás (Quitapesares), con el que, en una enternecedora escena, cantaron juntos un romance y unos versos de Isabel Escudero, mientras Lola, de 7 años, fotografiaba todo entre bambalinas.

Maríán Palma interviene en nombre de todo el equipo de Titirimundi. Foto: Archivo Titirimundi.

El equipo de Titirimundi al completo también salió al escenario entre aplausos, capitaneado por Marián Palma, el brazo derecho de Julio Michel durante 17 años, que contó sus vivencias en la oficina con él, cómo era, y su don para hacer posible la utopía. Y es que con la amistad y la voluntad es como las utopías más grandes se convierten en realidad, “y el regalo que nos ha dejado es un festival único con una personalidad única cuyo cuidado es tarea de todos: instituciones, público, compañías y su equipo, un equipo que ha crecido con él a todos los niveles, capaz de materializar su espíritu”.

Su esposa, Paloma Toro, leyó un texto lleno de emotividad y amor sobre sus 16 años de vida juntos, de cómo era como marido y padre, de sus viajes por todo el mundo, de sus eventos en familia, de su casa siempre abierta para los amigos, y de su boda en el Circo de las Pulgas. También su hija mayor, Ana Estrella, fruto de su primer matrimonio, destacó la capacidad de su padre para crear magia en lo que hacía, de su vitalidad, energía y de su alegría.

Paloma Toro, esposa de Julio Michel, se dirige a los asistentes en la Fiesta. Foto: Archivo Titirimundi.

Alegría que quiso reinar en esta fiesta que terminó con la representación en directo de Cristobita en su teatrito de Libélula y la amenización de La Troupé de la Merced, que el propio Michel llevó a Francia y que nunca ha faltado en las fiestas de Titirimundi, junto con un catering de Estaribel en un jardín decorado de forma delicada con velas, pequeñas carpas y luces de todas las formas. Pero quizá otro de los momentos álgidos fue cuando, bajo la guía del astrónomo de la Ruta Quetzal, Javier Armentia, la audiencia miró al cielo para ver la estrella favorita de Julio Michel, Arturo, una de las más brillantes y anaranjadas del universo conocido. Fue entonces cuando una estrella fugaz cruzó el firmamento.

Actuación de La Troupé de la Merced. Foto: Archivo Titirimundi.

 

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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