“Esencia de una mirada”, exposición antológica del fotógrafo Luis Laforga

El fotógrafo vallisoletano Luis Laforga, en una imagen retrospectiva.

Luis Laforga ha sido uno de los fotógrafos más conocidos de Valladolid. Publicó sus imágenes en numerosos medios de comunicación como El Norte de Castilla, El Mundo de Valladolid, Alerta, La Hoja del Lunes. Fue habitual en la SEMINCI y en acontecimientos de masas como la concentración de Pingüinos, la Semana Santa, el mundo de los toros, trabajó en la cadena Ser y como freelance tocó prácticamente todos los palos. Ahora, cuatro después de su muerte, se exponen 130 imágenes en “Esencia de una mirada”, una muestra antológica de su obra mientras la Diputación de Valladolid pasa a digital las 250.000 imágenes que figuran en su fondo documental, una tarea que se prolongará años.

”Esencia de una mirada” puede visitarse en la sala de exposiciones Palacio de Pimentel. Diputación de Valladolid, C/ Angustias, 44. Hasta el 29 de octubre. Laborables: 12-14 y 19-21. Lunes cerrado. Domingo y festivos: 12-14 y 19-21.

Por ISAAC MACHO

La cámara de Luis Laforga mira fijo a los ojos de sus fotografiados. Hasta el pianista y compositor ciego, Tete Montoliu, parece que observa a lo lejos las emociones que él mismo produce. Idéntica sensación encontramos en los toreros que lían simultáneamente, en un concurso inexistente, sus capotes o en el cantautor greco-francés Georges Moustaki que centra toda su atención en la guitarra. Ahí reside la fuerza del fotógrafo Luis Laforga al que estos días se le recuerda con una antológica que reúne el trabajo de 40 años alrededor del título “Esencia de una mirada” en la sala Palacio de Pimentel de la Diputación de Valladolid.

Explicar en una sola imagen la historia que quiere contar, de alguna manera, resume la ideología artística de este fotógrafo que empezó su actividad a mediados de la década de los 70 del pasado siglo, primero, limitada al ámbito familiar y de los amigos para luego iniciar colaboraciones esporádicas con medios de comunicación locales.

Camarón. © Fotografía: Luis Laforga.

“Cuando vemos al cartujo trabajando en su celda nos transmite esa idea de silencio, de aislamiento y de paz que se vive en un monasterio, la imagen nos transmite serenidad. Pero si nos detenemos en Camarón de la Isla vemos, en un gesto de máxima expresividad, todos sus músculos tensionados y una enorme concentración durante uno de sus conciertos, lo que nos transmite energía. Estos dos imágenes son un claro ejemplo de cómo Luis Laforga lograba captar y transmitir la vida de sus personajes en un instante”. Quien habla así es su hijo y uno de los comisarios de la exposición, Diego Laforga.

Los tres responsables de la selección de esta muestra antológica –Carlos Alcalde, Galo Senovilla y Diego Laforga– dividieron, seleccionaron y distribuyeron las fotos en áreas: la mirada de la cultura, a las personas, mirada viajera, al deporte, mirada social, semana santa, taurina y mirada de Valladolid.

Niño torero. © Fotografía: Luis Laforga.

A lo largo de esas secciones aparecen nombres de la talla de B.B. King, Joaquín Díaz, Miguel Delibes, Mario Benedetti, Camarón de la Isla, Carlos Cano, Manuel Sierra y Chicholina, por citar algunos. Además, descubrimos también una larga nómina de personajes del mundo del cine, incluyendo alguna imagen de las viejas y pesadas colas para conseguir entrada en el Festival, que pasaron por la SEMINCI: Brad Pitt, Antonio Resines, Adriana Ozores, Carlos Saura, Liv Ullmann, Dexter Gordon, Pedro Almodóvar, Fernando Fernán Gómez, Sancho Gracia, María Luisa Ponte, Pilar Miró o John Cleese.

El mundo del teatro del que Laforga era un gran entusiasta viene cargado también de instantáneas –especialmente de la compañía Teatro Corsario y alguno de sus integrantes como Fernando Urdiales, Rosa Manzano o Luis Miguel García–, así como de la Fura dels Baus, La Quimera de Plástico, o intérpretes como Lola Herrera, Manuel Alexandre, Fernando Guillén Cuervo o Sancho Gracia.

Del mismo modo, la selección de fotos nos acerca a los viajes del fotógrafo por Rumanía, París, Lisboa, La Habana o por los alrededores de la Sierra de Francia, en Salamanca. Pero “Esencia de una mirada” rinde un particular homenaje a Valladolid –ciudad, paisajes y patrimonio–, sin olvidar tampoco la tauromaquia y la Semana Santa de Medina de Rioseco y de la capital del Pisuerga que tantas veces recorrió.

Para Galo Senovilla, ex responsable de la Obra Social de Caja España, que trabajó codo a codo con Luis Laforga durante más de dos décadas, el tiempo que ha durado la selección y visionado de las fotografías de la exposición le ha servido para descubrir los fondos antiguos de la primera etapa de Laforga.

“Yo desconocía la obra primera, quizá, la fotografía más inocente, sus primeras experiencias, sus primeros escarceos en el mundo de la imagen, sus primeros descubrimientos”, recuerda. De esta época aparecen colgadas en las paredes de la sala Pimentel fotos de la fiesta de Villalar, la concentración motera invernal de Pingüinos, los históricos encierros de protesta en la parroquia de Pilarica o el grupo de artistas de Simancas. “A pesar de su inocencia, confiesa el comisario Senovilla, estos retratos que no aportan gran valor artístico, me han sorprendido por su valor testimonial”.

Encierro en Peñafiel. © Fotografía: Luis Laforga.

Al margen de esta etapa inicial en el quehacer gráfico de Luis Laforga, su hijo Diego completa los distintos periodos fotográficos del fotógrafo vallisoletano. “A comienzos de los 80, inicia un espacio de transición hacia la fotografía profesional, el momento en que comenzó a colaborar con diversas entidades como la SEMINCI o la Hoja del Lunes, aunque todavía seguía vinculado laboralmente a la Cadena Ser, donde trabajaba como técnico”, señala.

En esta singladura de cuatro décadas, la segunda de las fases llega marcada en el calendario hacia 1984 cuando “decide centrarse exclusivamente en la fotografía profesional, primero en nómina en EL Norte de Castilla y después como fotógrafo freelance, situación en la que continuaría el resto de su carrera”.

Jaime Rodríguez en “La barraca de Colón”, de Teatro Corsario. © Fotografía: Luis Laforga.

La tercera fase tiene lugar al introducirse en la experimentación con la “fotografía tratada digitalmente, a mediados de los 90, instante de su producción en el que comienzan a aparecer los primeros montajes y retoques por ordenador”. Finalmente, el último jalón profesional se produjo, en los umbrales del siglo XX, cuando dio el salto de la fotografía analógica a la digital.

En el tránsito de este proceso, especialmente en el paso que va del sistema analógico al digital, Carlos Alcalde, archivo de la Diputación de Valladolid y comisario de la muestra, entiende que Luis Laforga “arriesga demasiado, algo que se vio muy bien en la exposición Ríos de luz”.

“Esencia de una mirada” traduce fielmente, a juicio de Alcalde, la aportación que hace Laforga al campo fotográfico y que es el aspecto que más llama su atención después de examinar miles y miles de copias. “Luis Laforga es capaz de encontrar un gesto, una situación de la calle, el movimiento de una persona, algo cotidiano que nadie es capaz de observar, y es que su ojo veía los alrededores… y dejaba su impronta en lo que hacía”, sostiene.

Cartujo. © Fotografía: Luis Laforga.

En esa línea de analizar las contribuciones que hizo Laforga a la fotografía, su hijo cree que, sin duda, su principal tributo es “la búsqueda de la mirada en los protagonistas de sus imágenes”. “Para él –afirma Diego Laforga– la figura humana y en concreto sus ojos eran siempre el eje en torno al cual se articulaban sus composiciones así como la forma de dotar a su obra de una gran expresividad”. Otros elementos capitales de su obra fueron también “la preferencia por el blanco y negro en sus composiciones más artísticas o la búsqueda y aplicación constante de los últimos avances técnicos aplicados a la fotografía”. De hecho, fue de los primeros fotógrafos en dar el salto a la cámara digital o en empezar a utilizar edición y tratamiento de imágenes por ordenador.

Recorrer esta antológica que resume un fondo de 250.000 imágenes, una vida cámara al hombro de 40 años, es un viaje que necesita pasión, como su existencia. Mientras paseamos y admiramos las creaciones de este buceador de utopías, colgadas en las paredes de la sala Palacio de Pimental, escuchamos de fondo, si cerramos los ojos, los acordes de la banda de rock estadounidense Creedence Clearwater Revival y Los Beatles, dos de las referencias musicales favoritas de Laforga. Un detalle más de una biografía dedicada por entero al arte.

Miguel Delibes en 1993. © Fotografía: Luis Laforga.

Tras clausurar “Esencia de una mirada”, la Diputación de Valladolid proyecta hacer una muestra reducida a 40-50 fotografías para ofrecérsela a aquellos ayuntamientos de la provincia que estén interesados y dispongan de espacio para su exhibición. El organismo provincial trabajo, asimismo, con la idea de proponer, anualmente, una propuesta similar a las entidades municipales, pero con carácter monográfico, en la que se incluirán imágenes, por ejemplo, de castillos, los oficios, la cultura, la semana santa, etc.

Acerca de Eloísa Otero

Periodista y escritora leonesa.

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